Google y la prensa: cómo serían las cosas si no fueran como son

atraco

Últimamente encuentro tan poco tiempo para escribir que hace falta cosas importantes o meteduras de pata muy gordas para que me decida. La ofensiva de los medios tradicionales para que el Estado obligue a Google a pagarles es una de ellas. Han sido varios los pronunciamientos en España en este sentido recientemente, en parte espoleados por el acuerdo al que llegaron los editores franceses con Google con el gobierno Hollande listo a darle una colleja/tasa si no había acuerdo. El artículo de hoy de Pascual Perea en El Correo Diario Vasco y otros medios de Vocento, titulado El buscador de dinero que ha enlazado Pepe Cervera en Twitter, me ha decidido a escribir sobre el tema.

Este artículo, y otros pronunciamientos del estilo, parten de varios errores de concepto que confunden cómo funcionaban las cosas antes y como funcionan después de la aparición y consolidación de internet. Voy a intentar esclarecerlos. Su tesis principal, simplificando un poco, viene a ser: “yo hago la gran mayoría de los contenidos interesantes y que son susceptibles de explotación publicitaria, pero Google me coge los titulares para su producto Google News, gana dinero con ello y encima la gente no viene a mis páginas y yo injustamente no lo gano”.

1. La gran mayoría de los contenidos interesantes
Antes de internet hacer contenidos y, sobretodo, distribuirlos era carísimo, sólo al alcance de organizaciones profesionales. Estas competían entre sí por los ingresos publicitarios sin que nadie más participase. Las luchas por el mercado eran sólo entre profesionales y sólo entre empresas de medios, quizás con la excepción de la publicidad exterior y en cine. Salto adelante unos cuantos años, hasta hoy. Resulta que en internet (no me meto en los otros ámbitos por no complicar), ya no sólo generan contenidos los profesionales. Es más, cuantitativamente la mayor parte de los contenidos son generados por usuarios y no profesionales. Y dentro de los profesionales también por muchos medios nuevos que antes no estaban en el mapa y que las bajas barreras de entrada y el bajo coste de distribución que supone internet han hecho posibles.

Y me temo mucho que esto es así por mucho que pagues encuestas que formulen preguntas para que al final parezca que la gran mayoría de lo que interesa en internet lo haces tú. Según datos de comScore de febrero, el total de páginas vistas consumidas en Internet en España fue de unos 45.000 millones. De esos, sumados Unidad Editorial, Prensa Ibérica, Prisa y Vocento hacen unos 1.600 millones. Pon que sean 2.000 o 2.500 millones entre toda la prensa tradicional; apenas un 5% del consumo total. Google hace otros 3.000 millones incluyendo Youtube. La gran mayoría de las páginas vistas en el mercado español no son ni de la prensa tradicional ni de Google.

2. Sólo mis contenidos son susceptibles de explotación publicitaria
Antes las únicas “piezas” a las que se le podía sacar rentabilidad publicitaria era a las noticias generadas por un medio respetado y serio. Ahora se pone publicidad al lado de fotos de gatitos. O al lado de lo que opina sobre lo que sea cualquier adolescente. Y estos y muchos otros contenidos tienen audiencia. Es más, a menudo mucha más que las sacro santas noticias de los medios de toda la vida. Ahora hay empresas, entre otras Google, que son capaces de generar ingresos publicitarios en esas páginas amateur y compartirlos con sus autores. Y también hay empresas que ayudan a buscar entre toda esa infinidad de contenidos de todo tipo aquellos que son más relevantes para ti. Y aportan valor al usuario con ello. Y resulta, que en algunos casos son más eficientes como medio publicitario que los medios tradicionales. También resulta que los anunciantes ahora tienen más opciones para hacerlo. Y que hay páginas mucho más eficientes para ayudarles a vender sus productos con publicidad que las noticias tradicionales, que no tenían ninguna afinidad con los productos. Se usaban sólo porque eran el único soporte que tenía suficiente distribución.

3. Google News y el negocio de Google
Resulta que Google News es un producto razonablemente marginal de Google. Del que no generan ingresos directamente. Los ingresos de Google (de nuevo simplificando) provienen en dos terceras partes de las visitas a su buscador principal y otras páginas de su propiedad. Y en otra tercera parte de la publicidad que muestra en páginas de terceros. Si mañana Google dejase de publicar noticias de la prensa tradicional o cerrase Google News sus ingresos no se resentirían lo más mínimo.

Actualización: como apunta Yago Abascal en Twitter, la participación en Google News es voluntaria para los medios. Es más, en vez de ser inclusiones automáticas una vez que la araña de Google detecta tu página como pasa con el buscador estándar, para darte de alta en Google News hace falta una aprobación manual. De hecho, es razonablemente complicada obtenerla aún solicitándola insistentemente.

4. Cómo la gente ve las noticias en Google, no viene a mi página
Es verdad que seguramente hay un número elevado de usuarios que tras ver los titulares de prensa en Google no vayan a las páginas de esos medios. Pero igual que hay (o había) un número importante de transeuntes que ojeaban los titulares en el kiosko y no compraban el periódico. Sin embargo, Google envía muchos millones de usuarios a las páginas de la prensa todos los días. Usuarios que han ido a Google a buscar información. Usuarios que no eran propiedad de los medios tradicionales. Pero como Google gana más dinero, me tiene que pagar. Si el Kiosquero también ganase más dinero, ¿tendría que pagar por todos los transeuntes que pasan por delante de su kiosco sin comprar?

5. Las noticias son propiedad de los medios
Resulta que los medios tienen la propiedad de las cosas que pasan. Si yo veo algo y lo cuento a un periodista, este no tiene ninguna obligación de pagarme o de compartir sus ingresos. Ahora, si el periodista lo escribe, yo no puedo mencionarlo. Ni siquiera para redirigirle tráfico. Si en televisión se muestran las portadas de la prensa del día siguiente está bien. Si es Google el que muestra esos mismos titulares tiene que pagar…

6. Que Google pague, pero sólo a mí
Incluso si aceptásemos la hipótesis de que Google tiene que compensar a la prensa tradicional, que creo que queda demostrado que tiene poca base, ¿por qué se debe esa compensación sólo a los medios tradicionales? ¿Por qué no a todos los que publican contenidos que salen referenciados en Google? ¿Por qué no a los medios no tradicionales o a los amateurs?

Lo triste de esto es que se lo creen y que parece que tienen ya medio convencido al gobierno. Y dentro de poco los medios tradicionales darán otro paso y cerrarán sus contenidos para que sean de pago. En vez de intentar entender los cambios tecnológicos y sociales e innovar buscando nuevos modelos que exploten esos cambios dando valor a los usuarios y generando ingresos, insistimos una y otra vez en querer parar el reloj. Otros lo harán en su lugar, porque el reloj, pararse no se va a parar.

Reforma de la LPI: todos somos policías

Aunque finalmente hoy no va a Consejo de Ministros, la #LeyLassalle sigue su proceso. Hoy se ha conocido un nuevo borrador de dicha ley, que, como cuenta Pablo Romero en El Mundo, ha subido a Internet Ibercrea. Cada vez estoy más preocupado.

¿Qué dice el borrador de la #LeyLassalle?
Creo que habrá tiempo para hacer un análisis detallado artículo por artículo, y hay expertos legales más cualificados que yo para hacerlo. En cualquier caso, después de leer el texto resaltaría estos puntos:

  1. Copia Privada. Se busca restringir la copia privada con dos finalidades: uno, convertir en ilegal usos que hasta ahora eran legales para que la industria cultural los pueda perseguir y lucrarse con ellos. Dos, reducir los casos de copia privada y por lo tanto las cuantías que el Estado debe pagar a las entidades de gestión como compensación. Me llama la atención que en la redacción actual se confunden torpemente (o quizás no) los conceptos de copia y reproducción, que se excluye a las personas jurídicas del derecho de copia (incluso si compran legalmente los originales) y que se establece que sólo hay derecho de copia privada si es a partir de un “soporte original adquirido en propiedad por compraventa comercial”. Osea, que si mi hermana me regala un disco no puedo hacerme una copia para oirlo en un reproductor de música digital porque yo no lo he adquirido por compraventa comercial. Tampoco queda muy claro si esto incluye los soportes digitales o no. De paso se limita fuertemente el derecho de copia privada en el ámbito de la enseñanza, haciendo una exclusión explícita de los libros de texto.
  2. Enlaces. Se busca equiparar el efecto de enlazar al de poner a disposición una obra. Esto es un muy importante paso adelante (en la mala dirección) comparado con la Ley Sinde. Se dice que se va contra los que vulneren directamente derechos de propiedad intelectual, para a continuación abrir subsidiariamente a cualquier prestador de servicios que participe. Google ha estado haciendo lobby muy intenso en esta cuestión. Pero no para impedir que se criminalice el enlace, sino para que en la redacción se les excluya a ellos, que es lo que se hace en el artículo 158.
  3. Proveedores de Servicios, Medios de Pago y Agencias de Publicidad. Se pretende convertir a todos estos agentes en policías a la fuerza. Todos ellos están obligados a cortarle sus servicios a la página que la Comisión les indique. Y si no lo hacen se establece un régimen de sanciones de 30.000 a 300.000 euros. Osea, que cuando alguien suba una película a un servicio de alojamiento y alguna página lo enlace, cualquier compañía de servicios de internet que tenga algún tipo de interacción de tipo económico con esta página corre riesgo de multas muy severas si no deja inmediatamente de trabajar con ella. Imaginémosnos un banner de un anunciante en esa página negociado a través de una agencia de medios y subido a una plataforma de ad exchange y pagado por transferencia bancaria. Todos esos agentes pasan a correr riesgo por este nuevo procedimiento. Da igual que muchas de esas decisiones sean automáticas y no manuales. Da igual que muchos de esos operadores estén fuera de España. A la página que la Comisión diga se la excluye del tráfico publicitario y del tráfico financiero. Ni en delitos económicos muchísimo más graves se prevé este tipo de sanción.
  4. Censura. Se sigue incluyendo como medida el cierre de un sitio si está alojado en España y también la solicitud a los operadores de red para que bloqueen el acceso a sitios alojados fuera de España. En los comentarios podéis hacer las analogías a los paises no democráticos que os sean más queridos.
  5. Privacidad: entrega de datos por prestadores de servicios. Se modifica la Ley de Enjuiciamiento Civil Criminal para obligar a cualquier tipo de prestador de servicios, no solo las operadoras de telecomunicaciones, sino también de medios de pago y de publicidad, para que identifiquen al propietario de la página en cuestión. Esto es Google Adsense (o cualquier otro intermediario de publicidad) tendrá que identificar al propietario de una página que tiene su publicidad y enlaces a obras protegidas. De esto a identificar usuarios hay un paso muy pequeño.
  6. tweet david maeztu

  7. Actualización: Notificaciones para que no te enteres: me apunta David Maeztu que, además, se establece para esta materia la notificación por edictos. Esto es, no se hace una comunicación directa y te enteras cuando ya estás sancionado y sin posibilidad de alegar o hacer nada.

Seguro que hay más. Estas son las cosas más graves que yo he visto en la lectura apresurada que acabo de hacer.

Y ahora, ¿qué pasa?

Este texto es un borrador del Anteproyecto de Ley de Reforma de la Ley de Propiedad Intelectual. Ni siquiera sabemos si es el último. En teoría iba a ir hoy al Consejo de Ministros, pero parece que las críticas desde la propia industria cultural lo ha frenado. Posiblemente en una semana o dos, quizás coincidiendo con la Semana Santa, irá a Consejo de Ministros. Después va al Consejo de Estado, vuelta al Consejo de Ministros y luego al parlamento. Cultura dice que habrá un trámite de consulta pública de un mes. Todos los sectores se quejan de que no se les ha consultado o de que no les gusta la ley. Ibercrea, que es brazo armado del lobby cultural y se supone que sí está participando en la redacción es la que ha filtrado este borrador colgándolo en su web. Según El País también la AEDE (asociación de la prensa tradicional) está molesta. Obviamente todos los sectores de Internet. Adigital tuvo una reunión con Cultura en la que se prometió que se le haría llegar los textos para que pudiera opinar. Tampoco. Al final van a conseguir lo imposible, unir a sectores muy enfrentados entre sí, todos contra la misma reforma. Parece que el único que debe estar contento con ella es Planeta.

tweet elena gomez de pozuelo

¿Habrá gran movilización en Internet?
No creo que del nivel de la de la Ley Sinde. Han pasado demasiadas cosas por medio. Hay foros de discusión y colectivos que ya no tienen las posibilidades de actuación de antes. También han pasado muchas cosas en el país y hay muchos otros temas muy graves por los que protestar. Ahora, ni entonces fue contra un partido ni ahora es por no atacar a otro. Sí creo que veremos entrar en la discusión a muchas empresas digitales que hasta hace poco creían que esto no iba con ellos. Si pensaban que lo de las cookies era grave, esto lo es más.

¿Qué pasará al final?
Al final la ley, con algunos cambios, se aprobará. No servirá para resolver los problemas de la industria cultural. Posiblemente, como ha pasado con la Ley Sinde, en la práctica sea poco operativa. Los que hacen negocio con los enlaces a obras buscaran la forma de seguir operando sin que la ley les afecte. Y mientras, habremos creado inseguridad jurídica, habremos perjudicado gravemente la posición competiva de las empresas españolas en internet, que con las obligaciones y riesgos de esta ley quedan en inferioridad de condiciones respecto a las internacionales, y habremos erosionado un poquito más las libertades públicas. Y luego nos quejaremos de que no se emprende, de que el talento no se quede en España o de que estemos atrasados en los sectores que precisamente más capacidad de creación de empleo tienen.

Actualización 19/03/13: parece ser que Ibercrea ha sustituido en su web el documento filtrado por otro texto. El documento filtrado lo podéis encontrar en este slideshare, ya de paso formateado correctamente.

Muerto Megaupload, ¿muerta la rabia? en El País

Megaupload elpais

Esta mañana Rosa Jiménez Cano me ha pedido una breve columna sobre el caso Megaupload que ha publicado El País en su sección de tecnología. Lo cierto es que se me hace raro escribir con una longitud predefinida, pero creo que el artículo resume bien mi posición sobre esto. Si se demuestra ante un juez que ha habido lucro ilegítimo aprovechando sin autorización obras de terceros me parece bien que respondan de ello. Ahora, me preocupa la repercusión sobre clientes y sus materiales lícitos y dudo de la eficacia de la medida para cambiar los hábitos de consumo de contenidos online de los usuarios.

También publica El País columnas interesantes de Enrique Dans, Paloma Llaneza. Por otra parte recomendaría leer el post de Carlos Sánchez Almeida en Jaque Perpetuo de El Mundo, que también aparece citado en el Wall Street Journal y la opinión de Javier de la Cueva, recogida en un artículo de El Economista. Otro punto de vista, el de Juan Varela y, por último, el post de Delia Rodríguez cargadito de enlaces para entender el tema.

¿Quién se ha llevado mi audiencia (y mi modelo de negocio)?

Que el modelo clásico de los medios tradicionales está en crisis es algo que, a estas alturas de campeonato nadie duda. En mi época de universitario recuerdo que volvía a casa de la facultad y, antes de comer, empleaba una hora en leerme de cabo a rabo el periódico. Sólo perdonaba las necrológicas. Hoy empleo unos 30 minutos a primera hora de la mañana y habré ojeado titulares de 5 o 6 publicaciones y leído entre 10 y 20 artículos con mayor profundidad. Y todo esto con mejor selección de temas, más profundidad y mucha más diversidad. Creo que no soy el único.

La pérdida del oligopolio
Lo primero que ha sucedido ha sido la pérdida del oligopolio sobre la difusión de información. En el pasado eran pocos los que podían permitirse las inversiones necesarias para poner en funcionamiento un medio de comunicación. No hay que ver las pérdidas que han acumulado los dueños del diario Público en su empeño de lanzar un medio a la antigua usanza. Hoy cualquiera puede abrir un blog y contar lo que tenga que contar. Obviamente muchas publicaciones no tendrán calidad o no serán relevantes (pura ley de Sturgeon). Sin embargo, de entre todas esas publicaciones surgen algunas especializadas y de alta calidad, que rivalizan con las publicaciones tradicionales y las superan en adaptación al medio y en capacidad de conexión con sus comunidades de usuarios.

La ruptura del bundle
Parte del secreto de los medios era el empaquetaje conjunto de distintos tipos de contenidos que se consumían conjuntamente pero que podían tener niveles de calidad dispares y, sobretodo, capacidades de generar ingresos y rentabilidades también muy diferentes. En un entorno de abundancia de contenidos y de facilidad de acceso a los mismos, cada lector elige qué temas le interesan más, lee mucho sobre ellos pero de las mejores publicaciones que existen. No se queda a leerse la sección de deportes de una cabecera si sabe que hay otras mejores. Esta selección de contenidos entre multitud de soportes quiebra la capacidad de subsidio cruzado que tenían los grandes medios. El clásico ejemplo de cómo los anunciantes de motor acababan pagando los costes del corresponsal en Beirut. Si las publicaciones especializadas en motor se llevan esos anunciantes, ¿quién queda que pague al corresponsal? Porque las agencias de viajes a Oriente Medio no van a ser.

La especialización y los amateurs
El periodista tradicional era generalista por necesidad. Podía escribir sobre cualquier cosa. Esto tenía sentido en el modelo de oligopolio, escaso número de medios y papel de estos como mediadores de la realidad. En el contexto actual infinidad de expertos sobre las más variadas temáticas cuentan e interpretan la actualidad con mayor conocimiento y mayor pasión que el clásico periodista generalista, que queda en franca desventaja.

El papel de los antes conocidos como audiencia
Los antiguos lectores se agrupan ahora en comunidades de intereses comunes en torno a las publicaciones que cubren sus intereses, comparten su pasión y les permiten participar en su discusión. Dado un cierto nivel de audiencia, siempre hay alguien leyendo que sabe más que tú. Y en las comunidades de intereses especializadas hay bastantes. Los nuevos medios online les permiten participar en la creación del producto final, que es mezcla de lo que escriben los autores y de lo que añade la comunidad de lectores.

La pérdida de la independencia
El contacto continuo con los poderes político y económico, así como su dependencia de ambos ha hecho que poco a poco se haya erosionado ese papel de cuarto poder controlador de los tres anteriores que ostentaba la prensa. Esto, unido a la persecución de la objetividad entendida como la transcripción neutra de la realidad, o más bien de lo que ciertos actores quieren contar de ella, sin entrar a juzgar si lo que dicen es verdadero o no, como denuncia una vez más Paul Krugman hoy en el NYT.

La quiebra del modelo económico
Todo esto provoca una enorme crisis de modelo de producto primero y de modelo económico después. Acentuada por la emergencia de medios sociales en internet y apuntillada por la crisis económica. Los niveles de lectura de medios en papel caen constantemente. En ciertas franjas de edad es complicado encontrar lectores habituales de periódicos. La migración de los lectores a internet está siendo acompañada, a un ritmo más lento, pero igual de irreversible, por el abandono de los anunciantes. Si no es 2011 será 2012 el año que vea cómo la inversión publicitaria en internet supera a la de la prensa.

Los medios tradicionales que han apostado tarde, desordenadamente y en muchos casos con desgana por el medio online, se encuentran con que los ingresos allí no son tan altos como en el papel, y encima han crecido los enanos. Multitud de pequeños medios nativos, mucho más conocedores del entorno, mucho más flexibles, rápidos y con estructuras de costes mucho más ligeras. Y todos esos pequeños medios también compiten por los ingresos publicitarios. Hay menos y somos más para repartir.

Cuando la monetización mata la distribución
Algunos, azuzando el manido “el todo gratis no puede ser”, intentan montar sistemas de pago para que los lectores paguen por el producto editorial que tanto cuesta hacer. Sólo que el entorno ha cambiado. Estamos en un nuevo entorno de abundancia dónde lo escaso no es el producto editorial sino la atención de la audiencia. Por mucho que yo crea que mi producto es “calidad 100”, ahí fuera hay unos cuantos que tienen el mismo producto en “calidad 80”. Que para mí será un mundo, pero para buena parte de la audiencia es equivalente. Si me empeño en poner barreras, las alternativas que tiene el lector al alcance del ratón son casi infinitas. Y eso sin entrar en si efectivamente el producto por el que pretendo cobrar merece realmente la pena o si estoy intentando que los lectores paguen por mis ineficiencias o por lujos que se han vuelto insostenibles.

Ya no leo como leía
Algunos han visto las tabletas como su tabla de salvación. Piensan que en un entorno más “controlado”, los lectores se darán cuenta de su error y pagarán religiosamente. En lo que no han caído es en que los mecanismos de búsqueda, selección y consumo de información han cambiado. La marca y la portada como caminos de entrada a los contenidos de un solo medio leído por una audiencia diaria y casi mono consumo empiezan a ser superados por otros tipos de procesos: la lectura en diagonal de múltiples portadas; el uso de agregadores de información; de filtros sociales; las recomendaciones; las entradas desde buscadores o desde enlaces en otras publicaciones sin pasar por portada. El lector medio de internet es muchísimo más promiscuo que el de papel. Lee más publicaciones y es más selectivo y más crítico. Se informa desde más fuentes. Selecciona mejor qué lee. Es más dueño de su dieta informativa y menos dependiente de lo que le propone el medio. En un entorno así es difícil pensar en usuarios instalándose aplicaciones de todos los medios que siguen. Y mucho menos pagando por todas ellas. No digo que no se dé, pero no sustituirá a la lectura trasversal en navegadores o aplicaciones multimedio (tipo Flipboard o Zite).

¿Desaparecerán los medios?
En absoluto lo creo. Sí creo que los medios impresos perderán centralidad y buena parte de su influencia (tras perder la audiencia primero y los ingresos publicitarios después). Seguirán existiendo pero con un papel reducido (valga la redundancia). Sobrevivirán aquellos medios que mejor se adapten al entorno online. Que entiendan quién es su público y mejor sepan dárselo. Que construyan el producto con él. Y que sepan introducir a las marcas en ese juego de forma creativa, respetuosa, transparente y productiva para todos. O que sepan inventar otras fuentes de ingresos, que también vale.

Obviamente no tengo la fórmula definitiva. Pero es en lo que intento trabajar todos los días.

La Red Resiste

Hace exactamente dos años tuvimos conocimiento del anteproyecto de Ley Sinde. Gran parte de la ciudadanía señaló de inmediato su rechazo en las redes a través del #manifiesto por los derechos fundamentales en Internet. En estos 24 meses el debate social sobre esta iniciativa ha sido intenso y ha aglutinado a ciudadanos y organizaciones preocupados por la merma de derechos y libertades. Ahora, pocos días después de haber sido deslegitimado por las urnas, un gobierno moribundo pretende aprobar el reglamento que desarrolla esta ley en abierta connivencia con el gobierno entrante.

La Ley Sinde tendrá numerosos efectos indeseados: al introducir una fuerte inseguridad jurídica en la regulación de Internet, se dificulta gravemente la actividad de los emprendedores tecnológicos que el Partido Popular pretende que contribuyan a reactivar la economía. La redacción de la Ley Sinde señala claramente que se aplica a todos los servicios de la sociedad de la información; no deben confundirnos los mensajes que afirman que su única razón es la de cerrar webs de descargas. Nada es peor para el crecimiento de un mercado que la inseguridad de no saber si al día siguiente un negocio puede ser cerrado por la aplicación arbitraria de una norma en manos del gobierno de turno.

El panorama de la propiedad intelectual en nuestro país es atroz: la Embajada de los Estados Unidos ha impuesto la aprobación de la Ley Sinde, el canon digital a empresas y administraciones fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea pero tras año y medio se sigue pagando, los antiguos dirigentes de la SGAE – siempre defendida por el Ministerio de Cultura – se hallan imputados en la Audiencia Nacional por el saqueo generalizado del dinero de los autores. Este panorama cuadra con el general: una corrupción política extendida y no censurada en las urnas, unida a la subordinación de la democracia a los intereses de unos pocos con nombres y apellidos a los que sin embargo se les llama “mercados”.

Sólo con inteligencia, diálogo y trabajo se pueden resolver los actuales retos de la propiedad intelectual y comenzar a construir una salida a la preocupante situación económica actual. Como el Tribunal Europeo de Justicia, entendemos que la tensión entre la propiedad intelectual y la libertad de empresa, el derecho a la privacidad y el derecho a recibir o emitir información ha de resolverse en favor de estos tres últimos derechos. Será la única manera de crear riqueza y de mantener las libertades que tanto ha costado conseguir.

Frente a la arbitrariedad, la defensa histórica de la ciudadanía ha consistido en asegurar la garantía de los derechos fundamentales sustrayéndolos de la política, esto es, de los poderes de la mayoría y del mercado: se trata de derechos inviolables, indisponibles e inalienables.

Los gobiernos van y vienen. La red resiste.

Escrito de casación de la sentencia del caso SGAE=Ladrones

Casación sentencia sgae=ladrones

Hoy acababa el plazo para presentar el recurso de apelación casación de la sentencia en segunda instancia que me condenaba por las ofensas de comentaristas de este blog a la SGAE en el post de título SGAE=Ladrones. Y hoy lo hemos presentado. La casualidad ha querido que justo hoy la Guardia Civil haya entrado a registrar la sede de la SGAE a raiz de una demanda de la fiscalía anticorrupción.

En el recurso se habla de las intenciones de la SGAE al presentar demandas como este caso, que no es la de ir contra los autores de las ofensas, sino la de instaurar un régimen en el que nadie se atreva a criticar sus actuaciones. Se hace hincapié en que no se han identificado las ofensas, en que no se ha hecho ningún esfuerzo por intentar localizar a sus autores. Y también se hace alusión a la falta de justificación, a la invención de varios supuestos de responsabilidad atípicos, como la figura del “colaborador necesario” y, en la desestimación del recurso “la incitación a la crítica”. Y por último también se menciona que no se aplica la LSSI ni se entra a ver si hubo o no conocimiento efectivo.

Creo que es interesante hacer público el texto del recurso vista la actualidad del asunto.

Texto íntegro | Casación Sentencia SGAE=Ladrones