El secuestro administrativo

A finales de los años 60, de hecho un año antes de que yo naciera, mi padre trabajaba, junto a otros cuantos periodistas hoy muy conocidos pero entonces muy jóvenes, en el lanzamiento de un nuevo periódico, de nombre Nivel. El mismo día en que sacaban el número uno a la calle el periódico fue cerrado en virtud de la Ley de Prensa de 1966. Dicha ley, que en varios aspectos suavizaba la ley de prensa del 38, introducía, sin embargo, en su artículo 64, la figura del secuestro administrativo de publicaciones, que se utilizó para cerrar el diario Nivel con su primera edición aún caliente en las rotativas. Al inicio de la Democracia el Real Decreto-Ley 24/1977 de 1 de abril sobre Libertad de expresión derogó dicho secuestro administrativo.

Ese secuestro administrativo de la ley del 1966 es lo que se está planteando ahora para las publicaciones online en la Disposición Adicional Primera de la Ley de Economía Sostenible. Antes, la justificación era que atentaban contra los Principios Fundamentales del Movimiento. Ahora, que van contra la propiedad intelectual. El caso es el mismo. Da igual que lo llamen secuestro administrativo, suspensión, bloqueo, embargo, cierre temporal, clausura o lo que sea. Ninguna publicación debe poder ser cerrada sin autorización judicial.

Constitución Española: Artículo 20

Constitución EspañolaConstitución Española, Artículo 20:

1. Se reconocen y protegen los derechos:

  1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
  2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
  3. A la libertad de cátedra.
  4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las Leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Cultura no admite discusión alguna sobre la ley

Reunión con el Ministerio de Cultura

¿Cómo surgió esta reunión?
Anoche apresuradamente y a última hora nos llamaron a unos cuantos para ir esta mañana a una reunión en el Ministerio de Cultura. Los convocados somos gente de internet de procedencia diversa: hay bloggers, periodistas, empresarios… Lo que se ha dado en llamar La lista de Sinde. ¿A quién representábamos? En realidad cada uno a sí mismo y puede que ni eso. Pero yo creo que en conjunto sí que hemos sido capaces de hacer llegar al ministerio el sentir de mucha gente en internet.

¿Cómo fue la reunión?
La verdad es que ya antes de ella no teníamos unas expectativas muy altas de ir a conseguir gran cosa en esta reunión, pero la palabra que define nuestro estado de ánimo al salir es decepción. La reunión empezó con la ministra llegando tarde. Se quedó durante una media hora o algo más y se fue antes de que acabase, a inaugurar un Museo y con el gesto algo torcido, o al menos eso me pareció a mí. Después de la salida de la ministra la interlocución fue con Guillermo del Corral Van Damme, Director de Política Cultural. Tras otra media hora aproximadamente, y cuando varios de los convocados se habían marchado y otros estábamos ya de pie, se cerró la reunión sin ningún acuerdo ni siguientes pasos marcados y con, por así decirlo, todas las espadas en alto.

La postura del Ministerio
El Ministerio declara que su objetivo es la promoción de la cultura en internet y que son neutrales respecto a los distintos modelos de negocio (de pago, de acceso gratuito). Justifican esta medida, que aseguran llevar preparando durante meses y haberla consultado ampliamente (aún no sabemos bien con quién), en que así se genera seguridad jurídica (tal cual). Su posición es que ellos no tienen ninguna intención de modificar el anteproyecto de ley ni de retirar la disposición adicional primera. Tampoco están dispuestos a sacarla de la ley de economía sostenible para discutirla y obtener mayor consenso de cara a su aprobación más adelante. La única vía de modificación que admiten es la transacción con otros grupos en el trámite parlamentario. Ofrecen tener en cuenta a los que estábamos en la reunión en la posterior tramitación del reglamento. Y, para rematar, ponen sobre la mesa un presupuesto de 30 millones de euros (si me falla la memoria que me corrija alguno de los presentes) para promocionar la cultura en internet. En especial para crear un, palabras textuales, “super-portal de contenidos culturales”.

Afirman también que el objetivo fundamental de la ley es perseguir, no ya a las webs de enlaces, sino a las webs de pago que proporcionan contenidos en streaming (que según mis cálculos rápidos no deben llegar ni a 20 en total). Para ello cerrarían webs e incluso ordenarían a los proveedores de acceso el bloqueo de webs alojadas en el extranjero. Ante nuestra comparación de dicho fenómeno con la situación de internet en China nos han respondido: “esto no es nuevo, es algo que ya hacemos”.

Por último, su pretensión es que la ley quede tal cual, y luego incorporar garantías de todo tipo y color en el reglamento que la desarrolle. Incluso se ha llegado a insinuar que alguno de los componentes de la citada comisión podría provenir del mundo de internet.

Mi opinión personal
Desde mi punto de vista lo que es inaceptable es que el procedimiento para cerrar webs en internet no tenga las mismas garantías que el procedimiento para cerrar medios de comunicación fuera de internet. Esto es, sólo mediante intervención de un juez. Me parece además de una falta de coherencia supina que ayer mismo Zapatero defendiera una parte de esta ley diciendo que no está dispuesto a quitar la protección judicial a las relaciones laborales y por otra parte estén intentando quitar la protección judicial a la libertad de expresión en internet.

Por otra parte no me parece aceptable ni responsable abrir un agujero enorme en la ley con esta disposición y luego poner las garantías en el reglamento (que es una norma de nivel inferior que aprueba el ministerio o el consejo de ministros sin necesidad de pasar por el parlamento). Si efectivamente el objetivo real de la ley son las webs de streaming de pago, estamos matando moscas a cañonazos. Es como pretender eliminar cuatro malas hierbas en un sembrado inmenso inundándolo con un pesticida que, además, ni siquiera es efectivo contra esas malas hierbas. Ya no es un problema de cuál es la intención real del gobierno con esta medida. Es que se deja el camino abierto para que este gobierno, y otros que puedan venir después, tengan un instrumento para censurar la libertad de expresión en internet.

Además, esta medida introduce un importante componente de inseguridad jurídica para todos los que, mal o bien, intentamos lanzar proyectos y hacer cosas en internet. Nos deja expuestos a que alguien a quien no le guste una crítica nos denuncie a la comisión alegando algún tipo de violación de la propiedad intelectual y el cierre de nuestra web lo decida la mencionada comisión sin intervención de un juez. Y claro, luego se puede recurrir, pero mientras la web está cerrada, y esas cosas no son rápidas precisamente. Así no hay quien invierta, quien innove ni quien se arriesgue a probar cosas nuevas en internet. Calla, que lo mismo ese era parte del objetivo.

Lo del “super-portal”, lo del dinero para proyectos culturales en internet y lo de la posible participación en la comisión me parecen tan, tan increíbles que prefiero ahorrarme adjetivos de los que luego me vaya a arrepentir.

Pero no nos engañemos. Cultura no nos ha convocado para oir nuestra opinión antes de preparar la ley. El anteproyecto de ley ya estaba preparado y aprobado en Consejo de Ministros cuando nos hemos enterado. Y sólo nos ha recibido porque en dos días se ha montado un revuelo tremendo en internet. Un revuelo que no se esperaban. Nos han dicho que llevaban meses preparando la ley y consultando con colectivos de lo más diverso. Y, sin embargo, en todo ese proceso, no se ha contactado con nadie de internet. Ni empresas, ni asociaciones de usuarios de internet, ni expertos, ni nadie de nadie. Me dicen que ni siquiera con los operadores de telecomunicaciones. Esta ley se ha hecho claramente a espaldas de internet. Hoy no nos han convocado para discutir la ley; sólo para intentar aplacarnos.

Y ahora ¿qué?
Ahora toca que todos los que nos hemos movilizado por esto: los que hemos estado en esta reunión, los que participamos en la redacción del manifiesto, los que han estado discutiendo sobre esto en sus blogs, en sus twitters, en sus facebooks, en sus redacciones, en sus empresas, en sus correos con sus contactos, sigamos peleando por ello. Se ha creado un grupo en facebook que ya tiene 46.000 miembros y que posiblemente suba mucho más. Desde él se han convocado manifestaciones en Madrid y Barcelona para mañana por la tarde. A muchos de los convocados nos han llamado de infinidad de medios de comunicación tradicionales. Nos han llamado también del PP, e imagino que pronto de otros partidos, para hablar sobre esto. Yo, por mi parte, estoy dispuesto a sentarme con quien me convoque para explicarle nuestra postura. Pero, obviamente, sin casarme con nadie, que esto no va de eso.

Esta protesta ha surgido de manera espontánea y distribuída. Esta es la naturaleza de internet. Es lo que desconcierta a los políticos tradicionales. Creo que la mejor manera de mantenerla viva y de intentar que consiga sus objetivos: la retirada de la disposición adicional primera del anteproyecto de ley, es mantenerla así. Sin centralizarla, sin que nadie asumamos protagonismos que no nos corresponden. Pero aportando cada uno nuestro granito de arena para que, por una vez, la opinión de internet sea tenida en cuenta. Al menos en los temas que nos afectan directamente.

Fotos | Jesús Encinar
Twits | Lista de Sinde, #Manifiesto

En defensa de los derechos fundamentales en internet

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

Antes sin música y sin cine que sin libertad

Anoche Ramón Muñoz en El País destapaba un gol por la escuadra del Gobierno a Internet. O más bien de la Coalición de Rentistas, que es quien dicta la legislación en esta materia. Resulta que en el anteproyecto aprobado el viernes en Consejo de Ministros del popurrí, ley escoba o cajón desastre en que ya se había convertido la Ley de Economía Sostenible han colado de rondón una serie de medidas que van contra la línea de flotación de Internet. El gobierno lo ha presentado como medidas contra las páginas de enlaces pero en realidad son medidas que introducen una tremenda inseguridad jurídica para todos los que operamos en internet. Esto por tres motivos fundamentales:

  • El primero que añaden como causa para cerrar una página la infracción de derechos de autor.
  • El segundo que dejan la potestad para hacerlo en manos no de los jueces, sino de la SS (sección segunda) de la Comisión de Propiedad Intelectual.
  • Y el tercero que además se obliga a los prestadores de servicios a entregar a dicha comisión la información de identificación de sus usuarios.

Esto es, que con el pretexto de violación de derechos de autor se podrán cerrar webs sin que intervenga un juez. Y ya no es sólo un problema de infracciones de derechos de autor. Es que se convierte en un arma arrojadiza para cerrar cualquier web que no me guste, que me critique o que simplemente hable de mí. La Composición de la SS no se define aún en la ley, pero viendo la composición de la sección primera, ya nos podemos imaginar quién va a estar en la segunda.

Primero van a por las webs de descargas, pero seguro que poco después el objetivo será criminalizar los enlaces. Cuando los enlaces, conceptualmente, jamás pueden ser infracciones de propiedad intelectual. Parafraseando al clásico: primero fueron a por las webs de descargas, pero no me preocupé, luego a por los de los enlaces, tampoco me preocupé, ahora vienen a por mí…

Resulta que un supuesto derecho al lucro de unos pocos prima por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Es de sobra evidente que ni la música se muere ni el cine se muere. Pero es que aunque así fuera, yo prefiero vivir sin música y sin cine antes de vivir sin libertad, que es hacia lo que nos encaminamos.

No nos podemos quedar de brazos cruzados. Nos jugamos demasiado.

Más información | Blogespierre: Texto completo de la Disposición Adicional Primera, Enrique Dans: Involucionismo digital, la vergüenza de la democracia o el gobierno de Los Otros, Nacho Escolar: Insostenible, Cabreados: Atraco a mano armada