Pensando lo impensable

Hace unos días Clay Shirky escribió un post soberbio sobre el futuro de los medios: Pensando lo impensable. Recomiendo encarecidamente su lectura. Ahora bien, como sé que a alguno le dará pereza y a otros les echará para atrás que esté en inglés, voy a resaltar algunas ideas que me parecen muy relevantes:

  • No es que los diarios no vieran lo que se les venía encima. Lo vieron venir de lejos, se dieron cuenta de que tenían que crear un plan para afrontarlo y crearon no uno, sino muchos: jardines amurallados, educar al público sobre como comportarse, micropagos, usar la publicidad para conseguir los mismos márgenes que televisión y radio, DRM o demandar a los usuarios. Lo único que no consideraron es que no funcionara ninguno de esos escenarios.
  • Normalmente a los que describen la realidad se les suele llamar pragmáticos, mientras que a los que hablan de visiones alternativas se les llama visionarios. En una revolución sucede algo curioso: esos papeles se invierten. En los diarios a los que describen lo que está sucediendo se les considera locos de atar y a los que describen realidades paralelas sin sustento en los datos, se les considera los salvadores.
  • En las revoluciones los modelos antiguos se rompen antes de que los nuevos hayan sido creados. La importancia de un nuevo experimiento no es aparente en el momento en el que aparece. Ni siquiera los revolucionarios pueden predecirlas. Incluso los acuerdos de todas las partes para proteger las instituciones clave deben ser protegidas acaban no teniendo valor (Lutero y la Iglesia Católica insistieron durante años en que, pasara lo que pasase, nadie estaba hablando de un cisma).
  • La gente de los diarios a menudo destacan que los periódicos benefician a toda la sociedad. Es verda, pero irrelevante para la materia en cuestión. “Nos echaréis de menos cuando ya no estemos” nunca ha sido un buen modelo de negocio.
  • La sociedad no necesita periódicos. Lo que necesita es periodismo. Durante un siglo, el imperativo de fortalecer el periodismo y el de fortalecer los periódicos han estado tan unidos como para ser indistinguibles. Ha sido estupendo mientras ha durado, pero ahora que se ha acabado, vamos a necesitar muchas otras maneras de fortalecer al periodismo. Cuando desplazamos la atención de “salvemos a los periódicos” a “salvemos el periodismo”, el imperativo cambia de “preservemos las instituciones actuales” a “hagamos lo que haga falta para que funcione”. Y lo que funciona hoy no es lo mismo que solía funcionar.

Espero haber despertado la curiosidad con estos párrafos para que vayáis corriendo a leer el original.

En esa misma línea, Pepe Cervera comentaba hace unos días en Puertas abiertas a la esperanza qué cosas deberían cambiar las empresas de medios para tener éxito en el nuevo entorno. Y curiosamente muchas de ellas se parecen a lo que llevamos haciendo en Weblogs SL desde hace tiempo.