Sobre la regulación de las redes sociales

Julio Alonso en eldiario.esAyer escribí para eldiario.es un artículo sobre este tema titulado: Trileros, tecnologías, críticas y bocazas. La tesis que defiendo es que se está aprovechando un suceso que nada tiene que ver con internet para intentar controlar un medio que está resultando el principal soporte a los poderes establecidos. Y esto lo está haciendo el gobierno y también un buen sector de la prensa tradicional, por motivos muy concretos.

Mi socio Antonio Ortiz comenta el asunto en error500: Límites a la libertad de expresión e Internet. En él, aunque admite estar de acuerdo conmigo en muchos de los puntos, mantiene que deben existir límites a la libertad de expresión en internet, aunque no se pronuncia sobre cuales deben ser. También afirma que blogs y twitter no son como la barra de un bar.

Empecemos por la libertad de expresión. Claro que hay límites a ella en internet y fuera. Esos límites tienen que ver con su convivencia con otros derechos. Lo que sucede es que la libertad de expresión está entre los derechos de mayor relevancia y protección. Por lo tanto, debe prevalecer en la inmensa mayoría de los casos. A lo que yo me opongo enérgicamente es a una regulación específica para internet.

En cuanto al argumento del bar, efectivamente, en internet se difuminan las barreras entre la comunicación  y la publicación. La comunicación la podía hacer todo el mundo y, normalmente, alcanzaba a pocas personas. La publicación solo la podían ejercer unos pocos (ergo controlables) y garantizaba una llegada mucho más amplia. En internet toda comunicación es publicación. Hay herramientas de publicación voluntariamente controlada, whatsapp, por ejemplo, pero lo normal es que sea publicación abierta. Esto supone que mucha más gente publique. Hace tiempo alguien me comentaba lo mal que se escribía ahora. Y yo le repliqué que se escribe mucho más y que, como dice Antonio, escribe mucha más gente. Y eso incluye a mucha gente que antes no se expresaba habitualmente por escrito. Es normal que la calidad media se resienta, pero creo que se gana mucho más de lo que se pierde. También es verdad que buena parte de los que escriben en internet no son conscientes de estar publicando. Sí lo somos los que tenemos cierta relevancia pública o los que nos dedicamos profesionalmente a ello. No lo es el chaval que usa twitter para comunicarse con 5 amigos y luego le siguen 20 bots y 30 cuentas falsas más. Y es mucho más consciente de publicar alguien que usa un blog que alguien que usa twitter o facebook que están conceptualizadas generalmente como herramientas de comunicación, no como herramientas de publicación.

En cualquier caso, ¿un blog o twitter son un bar? No. Igual que un bar no es una plaza, ni un estadio. A dónde voy es, de nuevo, a que no hay que hacer una regulación específica para internet. Como apunta Gonzalo Martín en un comentario al post de Antonio, sí se puede y se tiene ya en cuenta en la legislación el nivel de difusión que tenga un acto. De nuevo, en internet o en otro sitio. De hecho, es mucho más grave lo que se dice a diario en ciertas tertulias televisivas y radiofónicas y tiene en la mayoría de los casos mayor alcance, que lo que diga un chaval en su twitter.

Por último, Juan García introduce en otro comentario al post de Antonio el argumento de que no debemos admitir como adecuado que se digan ese tipo de cosas. No es correcto, ético o deseable, dice. Por supuesto. Pero es que no todos los comportamientos que socialmente nos parezcan indeseables han de ser fiscalizados por la ley. Primero porque a menudo no hay unanimidad sobre lo que es indeseable o no. La gente tiene valores y niveles de tolerancia muy heterogéneos. Por otra, porque ya existen mecanismos sociales que permiten hacer un reproche a ese individuo sin que tenga que intervenir la justicia. Por irme a un caso muy claro. A mediados del siglo pasado (y seguramente que hace menos también) en muchos pueblos pequeños estaba mal visto que una chica soltera tuviera un hijo. Y no estaba penado ni era delito. Sin embargo, se ejercía una presión social muy fuerte en ese entorno que hacía de hecho la vida imposible a quién infringía esa norma social. En internet también hay mecanismos parecidos. Bloqueos en twitter, borrado de comentarios, críticas abiertas y también publicadas…

Termino. Recordemos el principio de intervención mínima que debe regir el derecho penal. Sólo deben ser delitos los supuestos más graves y claros. Se debe legislar para los casos generales y no con casos particulares en mente. Se regula en general y para todos los supuestos, no para internet. Y, por último, hay que ser más tolerante y aprender a vivir con muchas cosas que a nosotros particularmente no nos gustan o hasta nos hieren.

A continuación, el texto completo de mi artículo en el diario.es:

 

Trileros, tecnologías, críticas y bocazas

Hay grandes maestros de la distracción. Gente que, cual trileros, consiguen que mires donde ellos quieren y no donde tú pretendías hacerlo. El mérito no está tanto en conseguir cambiar de dirección tu mirada, sino en el que tú no te des cuenta de que estás siendo manipulado. Entre nuestra clase política y parte de los medios tradicionales parecen abundar y tener un talento especial. El caso de la inexistente relación causal entre el reciente asesinato de una política del PP y las redes sociales es un ejemplo de libro.

Según todos los indicios, se trata de un crimen entre personas del mismo partido, por asuntos no ideológicos y que nada tienen que ver con internet o con las redes sociales. En Twitter se ha hablado mucho de ello. También en Facebook. También por WhatsApp o por email. Y también en persona en casa, en el trabajo y en el bar. Creo que hasta incluso por teléfono y por teléfono móvil. La gente habla de temas que le llama la atención independientemente de la tecnología que usen para ello.

Y entre los que hablan de prácticamente cualquier tema, hay gente que dice cosas sensatas con las que estamos de acuerdo y hay gente que dice cosas que también parecen sensatas, pero con las que no estamos de acuerdo. También hay gente que dice cosas insensatas y sin sentido, y luego están los que insultan, gritan y sacan el pie del tiesto. En Twitter, en el bar y por telegrama. La tecnología para esto es irrelevante.

Pero a raíz de algunos de estos comentarios, que son claramente minoritarios, buena parte de la prensa tradicional y el Gobierno con el ministro del Interior al frente se han levantado en armas pidiendo que se regulen las redes. Porque esto no es tolerable ni se puede consentir. Aquí aparece el trilero.Ya no hablamos de quién es el asesino ni de qué motivos le movían. Ni hablamos de qué pasaba en León o en el PP para que se acabe matando a alguien. Hablamos de que alguien en Twitter ha insultado o ha dicho barbaridades.

Creo que se ha dicho hasta la saciedad que las leyes ordinarias también aplican a internet. Aquella declaración de independencia de internet que escribió en 1996 John Perry Barlow no ha tenido efectos prácticos. Algo que sea delito en un bar lo es también en Twitter. Algo que no lo sea en un bar, tampoco debe serlo en Twitter. Internet no puede ser un territorio sin ley, pero tampoco puede estar sometido a un estado de excepción, a un régimen de libertades recortadas.

¿Que hay gente que dice barbaridades, incluso sobre nosotros? ¡Bienvenido al mundo real! Eso pasa en todos los ámbitos, todos los días. Y la mayor parte de esos casos no son delitos. Ni en internet ni fuera. Ante ellos, lo que hacemos es intentar aislarnos del sujeto que los lanza. Si alguien se dedica a insultarnos por la calle, pasamos por otro lado, intentamos evitarlo. En internet esto es todavía más fácil de hacer. En Twitter, que es un medio deliciosamente asimétrico, basta con bloquear a dicho individuo. Por arte de magia no volvemos a oír a ese sujeto. Seguirá diciendo lo que quiera decir, pero al igual que si lo dice en un bar al que no vamos, no nos enteramos.

La demonización de internet desde los medios tradicionales es un fenómeno que viene de antaño. En parte su causa es un profundo desconocimiento sobre su funcionamiento real. En parte es miedo a lo desconocido. También desconfianza hacia personas que se mueven en un entorno diferente al mío. Y, por último, interés directo en perjudicar a algo que se ve como el enemigo, como los que nos han quitado los lectores y los ingresos publicitarios. Hace cosas maravillosas, pero, es una bruja, es una bruja, ¡quemémosla!

La persecución de internet desde los poderes públicos es todavía más seria. Demuestra muy poco talante democrático. Poca tolerancia con las críticas o las opiniones contrarias o simplemente distintas. La definición por antonomasia de la libertad de expresión es la frase, erróneamente atribuida a Voltaire, que dice: “No estoy de acuerdo con lo que opinas, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarlo”. ¡Qué lejos están muchos de ello! De hecho, están mucho más cerca de los planteamientos de Erdogan en Turquía cerrando el acceso a Twitter o de regímenes mucho menos democráticos.

Pero no es sólo eso. Esta polémica artificial es la excusa perfecta para conseguir otro objetivo. De nuevo el trilero. Internet es un entorno en el que no controlan la opinión. Hay una buena parte de la prensa tradicional que jalea al gobierno en este asunto. Hay otra parte de la prensa tradicional que hasta hace poco era algo más independiente y algo más crítica, pero todo eso ha sido resuelto rápidamente consiguiendo el cese de tres directores de periódico. Ahora hay que meter en cintura a la crítica desde internet. Y lo harán criminalizándola. Igual que pretenden criminalizar la protesta en la calle con la ley de seguridad ciudadana. Porque da igual donde sea, lo relevante es que se protesta y se critica. Y eso no puede ser. Que haya unos bocazas insultando en Twitter es la excusa perfecta.

 

Twitter mató al blogger que llevaba dentro

Yo era un blogger. Solía definirme como tal. Es más, Weblogs SL, la compañía que fundé y dirijo, tiene como negocio la publicación de blogs profesionales. Y, sin embargo, mirando este blog, apenas me atrevería a darme ese nombre. Durante todo 2011 he publicado 14 entradas contando esta. Bastante menos de lo que publicaba en un sólo mes en 2004, 2005 o 2006. ¿De quién ha sido la culpa?

A pesar del titular amarillista, pensado claramente para atraerte a este abandonado blog, posiblemente proviniente de Twitter, y hacerte leer esto, no hay un único culpable. Sí, es verdad que desde que me di de alta en Twitter en marzo de 2007, he publicado allí más de 9.000 tweets, por unos pocos centenares de posts en este blog, si llega. También es cierto que en Twitter me siguen más de 70.000 seguidores, mientras que este blog lo tienen en sus lectores de feeds apenas 4.000 incondicionales (gracias, muchas gracias). Pero eso es sólo parte de la razón. Hay gente con mayor número de seguidores en twitter y que sigue publicando diariamente en su blog. Aunque no sean la mayoría.

(más…)

Batiburrillo VI

Para paliar, en parte, la poca actividad que tiene este blog, voy a recuperar la idea de los posts variaditos con enlaces, que hice durante algunos meses en 2004 y que hoy parecen estar bastante en voga boga. A ver si soy capaz de darle cierta frecuencia. Para el que no pueda esperar, muchos de los enlaces de este post y otros parecidos salen en el lateral marcados bien en Google Reader, bien en del.icio.us. Van en orden cronológico inverso, faltaría más.

* Fernando Polo da una lección magistral de qué tienen que hacer las asociaciones profesionales para existir en la internet de este siglo: Recobrando la influencia perdida.
* José Antonio del Moral dibuja un gris horizonte para la prensa tradicional, ¿será necesario subvencionar el periodismo de investigación con fondos públicos? ¿tendría sentido?: El difícil negocio de la prensa escrita.
* Juan Luis Hortelano no ve muy claro el futuro de los comentarios en video. ¿Añaden o entorpecen?: Video comentarios ¿sí o no?.
* Antonio Más vuelve a hablar de la crisis. Hace casi un año no le creí, y mira como han ido las cosas: Crisis, ¿hasta cuando y donde?.
* Fernando Polo (otra vez), magnífico post: Hola, soy una empresa y no sé usar mi twitter.
* Javier Martín reflexiona, una vez más, sobre las redes de blogs: Redes de blogs: cantidad/calidad.
* Marc Andreessen ha cambiado de idea y ahora está a favor de acciones preferentes para los fundadores en compañías cotizadas: In praise of dual-class stock structures for public companies
* Manuel Almeida muy acertado con su Parábola del señor feo, Público y la SGAE.
* AdriánSN se pregunta lo que nos preguntamos todos: ¿Se salvará Internet de una hipotética crisis publicitaria?. Nosotros, de momento, no vemos ningún síntoma de ralentización.
* Blanca Salvatierra escribe en Público citándome sobre los últimos ataques contra la neutralidad en la red: ¿Se colapsa internet?

Más notas sobre el EBE 07

Foto de familia de Weblogs SL en el EBE07

El sábado destacaron la charla de Biz Stone, cofundador de Twitter que salió al escenario con Enrique Dans, que le preguntó y fue canalizándole preguntas de la audiencia que le llegaban vía twitter. Es impresionante ver la humildad con la que habla alguien que ha creado un proyecto como este. También llama la atención lo poco preocupado que parece estar por el modelo de negocio y las fuentes de ingresos. Vino a decir que la publicidad no les parecía el camino a seguir (a pesar de los pasos en esa dirección que parece que está dando twitterific), y hablo vagamente de ingresos de los operadores móviles. Sin embargo, respondiendo a una pregunta de Massimo Ciociola, de Dada.net, comentó que no estaban muy interesados en los sms premium, que les parecían poco claros para los usuarios. También anunció que en breve habría teléfono directo en España (incluso código corto) para mandar los sms.

Durante la hora de la comida aprovechamos para celebrar una comida con todos los editores de blogs de Weblogs SL, a la que también invitamos a Wicho de Microsiervos y a Enrique Dans como participantes en WSL Selección. En total 32 personas de un total de 140 editores. Personalmente, había bastantes caras que yo no conocía, aunque sí que me sonaban prácticamente todos los nicks o nombres. De la comida salimos todos con nuestras camisetas de WSL, que en la espalda llevaban la leyenda “Blogger profesional” (foto de Victoriano, fotógrafo oficial del EBE 07 y blogger de Xataka foto).

La sesión más polémica del día, y posiblemente del EBE, fue la del estado de la blogosfera, con Adolfo Estalella, David de Ugarte y J.J. Merelo. El más moderado, y también el más divertido durante la conferencia, fue JJ, que mantiene que no existe la blogosfera como tal. Todo lo más muchas blogosferas, casi tantas como blogs. David defendió sus tesis centradas en el cyberactivismo, la netocracia, la cultura hacker y demás. Con bastante sentido en sus argumentos, pero, desde mi punto de vista, perdiendo toda la credibilidad por dos factores: el primero menor, que le suele pasar a menudo, es su empeño en construir sobre lo que hace, una especie de épica personal que luego usa, agresivamente en este caso, como arma arrojadiza. El segundo, perder totalmente los papeles ante una intervención de Antonio Más que acusó al discurso de la mesa de intelectualista y ombliguista. La frase famosa del EBE paso a ser eso “yo estuve en tal y a ti no te vi”. Por último Adolfo, en su afán de presentar los peligros y amenazas que corren la libertad de opinión y la privacidad últimamente, pintó un panorama negro y pesimista en el que parecía que todo estaba perdido irreversiblemente y que la cosa no hacía más que empeorar.

Esta mañana lo más destacado ha sido una magistral charla de David Bravo sobre sus temas habituales: SGAE, copyright, derechos de autor, piratería… Como comentaban en el twitter soltando verdades como puños vestidas de gracias. Muy ameno, ha hecho reirse a carcajadas y aplaudir a rabiar y de pie, a todo el auditorio. Somos un público fácil y lo que decía David nos regalaba los oídos.

De blogs y genitales

Juan Luis Cebrián, Consejero Delegado de PRISA, pronunció ayer ante el pleno de la Real Academia, de la que es miembro, un discurso con motivo de la incorporación de los caracteres especiales del español a los dominio “.es”. Fue un un discurso en el que habló abundamentemente de blogs, sms, twitter y redes sociales. Sólo le faltó mencionar la palabra Web 2.0. A mí me han llamado la atención en especial estos dos párrafos:

Por el contrario, los blogs fueron ideados para ser leídos, y aun manipulados, por terceros, están llenos de enlaces a otros blogs que los demás escriben y, cualesquiera que sean los valores que en ellos se defiendan o estén presentes, la intimidad no forma parte de ese elenco. Antes bien, podríamos asumir que hay una cierta pasión por el exhibicionismo, a veces bajo la excusa de la comunicación, en toda la actividad que se desarrolla en la red. Al fin y al cabo, quien se abre una gabardina y enseña los genitales a los viandantes busca también una forma de comunicarse.

(…)

Twitter es una red social que permite comunicar al instante a cientos de miles de sus componentes algo tan sencillo como la respuesta a esta cuestión: ¿qué estás haciendo ahora? Por estúpido que parezca, y lo parece mucho, las contestaciones hacen furor. El inventor del sistema, que permite al usuario integrarse plenamente en la red desde el más sencillo de los teléfonos celulares, ya revolucionó en su día las herramientas de publicación que se utilizan en la blogosfera. Parece que lleva el mismo camino en lo que se refiere a la construcción de redes sociales en Internet. Se puede seguir la vida de una persona, desde que se levanta hasta que se acuesta, solo a base del envío de mensajes instantáneos y fotografías del individuo en cuestión.

Desde mi punto de vista, estas frases revelan dos cosas. La primera es que, a pesar de que poco a poco va entendiendo algo más sobre cómo funciona internet y qué peso va teniendo, se ha quedado en la superficie de lo que significan tanto los blogs como twitter. El primer uso que se le da a una tecnología suele ser el más banal, para dejar paso, a menudo, a usos más interesantes y provechosos. En el caso de los blogs, el uso que popularizó la herramienta fue el de uso como diario personal (aunque para ser exactos el primero fue el de listado de enlaces interesantes en internet).

Sin embargo, se ha evolucionado mucho desde entonces. Muchos blogs personales tienen ya muy poco que ver con un “diario personal escrito en una página web” y mucho que ver con espacios compartidos de comunicación sobre temáticas de interés para el autor del blog. Han ido surgiendo blogs especializados en las materias más diversas. Blogs con carácter comercial directo, indirecto o sin ánimo de lucro. Todos ellos están cambiando, de forma dramática y en conjunto con otras herramientas de la misma generación, la forma en la que se crea, construye, comparte, distribuye y retroalimenta la información en internet. Dichos blogs están redefiniendo cómo se informan los influyentes y también están comenzando a ejercer un papel de control del resto de poderes, empezando por el cuarto. Con twitter, y fenómenos análogos, pasa algo parecido. No sirve sólo para contarse qué estás haciendo. Desde mi punto de vista son la máquina de café globalizada de los nativos de internet.

La segunda cosa que se intuye, especialmente en la primera cita, es que en el fondo opina que los únicos realmente legitimados para expresar y formar opiniones, son los medios tradicionales. Si ellos opinan están contribuyendo a “la noción clásica de la política como gestión de un espacio público compartido”. Si opinamos todos los demás, estamos enseñando los genitales como forma de comunicación.

Actualización 7/11/07: Como era de esperar, ya me parecía a mí que estaba tardando, la blogosfera ha entrado al trapo del discurso de Cebrián. Leed y echaos vosotros también unas risas:

* José Luis Orihuela: La pataleta
* Manuel Almeida: Cebrián y el gran dictador de internet
* Daniel Basteiro: Cebrián habla sobre los blogs
* Montse Doval: Escusado
* Ricardo Galli: Un headandshoulder por allí
* Daniel Martí: Cebrián y el bloc

Texto original | Discurso de Cebrián ante la Real Academia
Relacionado | Desayuno de red.es con Juan Luis Cebrián
Relacionado | Internet, según Cebrián