Avalancha de notificaciones

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Últimamente tengo la sensación de que nos desbordan los sistemas de notificación. Todo tipo de contenido, servicio o aparato con el que interactuo quiere no sólo que lo use, sino también poder recordarme que lo use si se me olvida, reclamar mi atención constantemente.

Primero fue el correo. Hace tiempo que desactivé todas las notificaciones de correo entrante en mis ordenadores. Luego las newsletters, las suscripciones. Posteriormente los RSS, que aunque los manejabas tú en un lector, también te imponían esa necesidad de estar al día, de leerlo todo, de poner el marcador de pendientes a cero.

Ahora siguen las aplicaciones web y móviles. Casi cualquier servicio al que te suscribas te pide añadirte a una lista de notificación y te envía recordatorios sin parar. Otros ni siquiera te los mandan, te los muestran en la propia aplicación como una cuenta de actividades pendientes que te hace pensar que eres un dejado y un sinvergüenza por no ponerla a cero como debe ser.

Estos días estoy usando un teléfono android. Me vale que me avise de los sms. Incluso de los whatsapp. ¿Pero de los mails? He tardado un día y algunas consultas en Google en encontrar la forma de desactivar las notificaciones sólo del correo.

Así todo. Sí, los recordatorios pueden estar bien, ser útiles. Es verdad que desde el punto de vista del servicio pueden ser una herramienta muy útil para asegurar la recurrencia en el uso del servicio. Pero, ¿no se están convirtiendo en un nuevo tipo de spam que pasaremos a filtrar con tecnología o con ceguera selectiva?