Uber y la desaparición del sector del taxi como lo conocemos

Uber Logo

Sigue el revuelo con Uber, como ya apuntábamos muchos, la protesta a nivel europeo contra Uber ha generado una estupenda campaña de notoriedad para la marca, incluso la ha puesto en lo alto de las listas de descargas en varios países, incluido España, dónde de momento sólo se puede usar en Barcelona.

Ayer publiqué un artículo sobre el tema, y a raiz de él tuve una intensa charla en twitter sobre el tema con varias personas, en especial con Miguel Angel Ferreira y con Angel Jiménez. Como Twitter no ayuda mucho a desarrollar argumentos largos, y se ve que mi post anterior no les convenció del todo, voy a volver a intentarlo con un segundo post que aprovecharé también para incorporar otras reflexiones interesantes sobre este asunto que he ido viendo.

Disrupción tecnológica

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el conflicto se produce porque se ha producido una irrupción tecnológica que hace posibles formas de prestar el servicio de transporte de pasajeros por carretera en entornos urbanos (en corto “taxi”) de una forma más conveniente y más económica que la fórmula tradicional. Como apunta Remo en El Blog Salmón:

Cuando adquirir un coche en nuestro país era un privilegio, la limitación de licencias y la cobertura en transporte público mediante taxis podía tener sentido. Se presentó una revolución; la aparición del automóvil y se planteó un sistema para que toda la población pudiera acceder a este transporte de una manera regulada. Con la evolución económica y social, el coche pasó a formar parte del patrimonio personal de muchos, pero a la par que la economía ha ido creciendo y las personas aumentando sus desplazamientos por diferentes vías (avión, tren…) el taxi ha tenido siempre un hueco privilegiado dentro del segmento.

La forma más conveniente y eficiente en ese contexto tecnológico y social era la concesión de un número limitado de licencias en función del tamaño de la población a cubrir y de sus necesidades de desplazamiento. A su vez, se regulaba fuertemente para asegurar que funcionase en condiciones. Como se requería un vehículo identificado y dedicado en exclusiva, se restringía el ejercicio para incentivar la inversión necesaria (licencia, compra del vehículo, adaptación, taxímetro…).

Ahora mismo el uso de una aplicación con pago, valoración del conductor, información sobre el vehículo y la posición del mismo supera en utilidad a la fórmula tradicional. Si a eso añadimos el uso de vehículos privados, la ventaja de precio también es importante (luego hablo más sobre este punto). Pero la evolución tecnológica no se queda ahí, como apunta Marc Vidal, en unos años el modelo más conveniente y económico será el de coches autopilotados y la profesión de taxista dejará de existir a largo plazo, y a medio dejará de ser el paradigma dominante.

Incorporación al mercado de activos no profesionales

Este aspecto, al que me refería en el post anterior cuando hablaba de “activos ociosos” es uno de los cambios fundamentales que introduce internet en muy diversos sectores y a menudo no se lo considera en todo lo que implica. Resumiendo mucho lo que sucede es que se eliminan las barreras de entrada al mercado y ello permite entrar en él a muchos más actores que, además, tienen motivaciones y formas de actuar distintas de las de los actores tradicionales. En el entorno tecnológico anterior para poder prestar el servicio había que adquirir un vehículo modificado para que sea fácilmente identificable como tal. Con la app esto no es necesario. La necesidad de un vehículo en exclusiva y de pagar una licencia hace que ese activo tenga que ser explotado al máximo, bien con dedicación plena, bien con uso de varios conductores. El entorno tecnológico actual permite que particulares que ya tienen su vehículo particular adquirido para otras cuestiones y, por lo tanto, a estos efectos, ya amortizado, puedan obtener ingresos dedicando a ello el tiempo que les parezca oportuno.

Creo que es oportuno entender bien cómo funciona UberPOP. Como conductor te das de alta, te bajas la app para conductores, subes una serie de datos y básicamente ya estás. Tú decides en qué momento enciendes la app de conductor y te pones como vehículo disponible y cuándo no. Al terminar cada servicio la app te pide que valores al conductor/vehículo. Por debajo de una cierta nota media, Uber te retira el permiso para operar en su sistema.

Por lo tanto, estás incorporando al mercado muchos nuevos actores, sin costes fijos inciales, con costes variables muy limitados y con niveles de elasticidad al precio variables. Todo esto ayuda a que se pueda regular oferta y demanda de una forma mucho más eficiente y, por lo tanto, que se ajusten los precios con mucha más facilidad.

Surge pricing

La disponibilidad de un buen número de conductores on-off, permite también variar el precio en función del equilibrio entre oferta y demanda. En momentos en los que hay más oferta que demanda, más coches disponibles que clientes, el precio por kilómetro baja, lo que incentiva a la vez a los usuarios a optar por el servicio en vez de alguno sustitutivo y a conductores los conductores más sensibles al precio a desconectarse del sistema, con lo cual oferta y demanda se equilibran con cierta facilidad. En el supuesto contrario, más demandad de taxis que vehículos disponibles, el precio sube, desincentivando el uso del servicio por la parte de la demanda e incentivando a que conductores no activos, que reciben una notificación en su móvil, se activen para aprovechar un momento de precio más ventajoso para ellos. De nuevo, ambos comportamientos reequilibran rápidamente oferta y demanda. La apuesta por el surge pricing es una de las razones por las que Uber ha recibido una valoración tan alta en su última ronda.

Licencias

Todo esto está muy bien, pero muchos taxistas han pagado cantidades muy importantes por esas licencias y ahora pueden competir con ellos otros que no las han pagado. Esto es cierto, pero también que en torno a las licencias se ha generado una burbuja especulativa, que las consideraba un activo en constante apreciación con el que se podía generar importantes plusvalías. Como dice Remo:

Son muchos los taxistas que han conseguido una concesión administrativa perpetua y que en principio estaba limitada al uso personal, se terminó comerciando con ella sin rubor alguno. El pago por el derecho de uso de un servicio público y su transmisión ha dado pingües beneficios a muchos taxistas (y operadores de media y larga distancia) y también ha generado una carga de deuda importante en aquellos que han optado por endeudarse para asegurarse un servicio con unos ingresos relativamente estables y fáciles de hacer. Si sabes conducir y te sacas el permiso adecuado, cualquiera puede ser taxista.

Pero el paradigma cambia y el segmento del transporte, ve peligrar su status de operaciones en monopolio, en muchos casos porque tienen el futuro resuelto y los propios taxistas ven en el coste de la licencia su jubilación y en otros porque están endeudados hasta las cejas y si se acaba el monopolio de la licencia del taxi, se quedan colgados con la deuda y futuro incierto. El problema de origen, en permitir por parte del sector público la compra venta de licencias de transporte, en lugar de ponerles fecha de caducidad y que se revocaran en el tiempo.

Si ahora establecer licencias para taxis no tiene sentido, y mucho menos que sean de 100.000 euros o más, ¿qué hacemos? Es verdad que se produce un cambio de condiciones para los taxistas que genera inseguridad jurídica para los taxistas. Pero, si son licencias vitalicias, ¿cómo estableces un sistema para su desaparición paulatina? Parece poco posible. Y que el Estado indemnice creo que es todavía menos planteable. Lo que sucederá en la práctica con toda probabilidad es que el taxi se convierte rápidamente en una actividad menos atractiva, en vías de ser sustituida por la tecnología y que todas las inversiones en el mismo pierden valor muy rápidamente. Se dejarán de traspasar licencias a esos precios y, en algún momento, se admitirá la prestación del servicio sin licencia y luego se eliminarán estas directamente. Sí, genera perjuicios para los afectados, igual que cada vez que cada vez que activos muy valorados pierden súbitamente su valor cuando este era en buena parte artificial.

Regulación y seguros de responsabilidad

Lógicamente tampoco se trata de que la actividad quede totalmente sin regular. Si es necesario que haya unas reglas comunes que posiblemente incluyan un seguro de responsabilidad (que debería ser proporcional al volumen de actividad, porque si no volvemos a crear barreras de entrada artificiales) y alguna, pocas cosas más. La mayor parte de los controles que ahora se hacen vía regulación se pueden imponer de forma mucho más eficiente mediante el sistema de valoración de los conductores. Si el coche se cae a pedazos, enseguida los usuarios lo detectan y lo avisan.

Impuestos

En este asunto hay dos aspectos: los impuestos que paga Uber y los que pagan los conductores. Uber sin duda los paga por sus servicios, otra cosa es que según tenga volumen acabe pagándolos en Irlanda como el resto de multinacionales. Esto no es un problema de Uber, es un problema de la Unión Europea que permite el flujo de capitales y servicios, pero mantiene régimenes fiscales diferenciados. Y es tremendamente injusto con las empresas locales que no tienen la dimensión para que les merezca la pena pagar impuestos en Irlanda. Pero no es una cuestión específica de Uber.

En cuanto a los impuestos de los conductores, lo lógico es que los paguen, de nuevo en proporción a su actividad. El hecho de que todos los pagos se efectúen a través de Uber facilita enormemente su control e incluso que se efectúen las oportunas retenciones fiscales. No parece que vaya a redundar en diferencia en cuanto a pago de impuestos.

Posición competitiva de Uber

Este sí que es un problema más delicado. Como dice Juan Macías:

Esto es, si pones barreras de entrada grandes, como las licencias de taxi, al final se tarda mucho en saltárselas, pero el que consigue saltárselas es un bicho muy grande con el que luego es muy difícil competir. Es lo mismo que sucede si evitas los pequeños incendios que van limpiando el bosque, al final hay uno enorme que no es posible controlar por la cantidad de sotobosque que ha ido creciendo.

Hay algunos competidores de Uber con modelos más o menos parecidos (Hailo, Cabify), ahora, muy difícil competir con una empresa global, participada por Google, que además la ayuda activamente y que acaba de levantar 1.200 millones de dólares a una valoración de 17.000 millones de dólares. Pero bueno, desde luego la manera de competir con ella no es prohibiéndola y manteniendo un sistema de taxis que, en su estructura actual se está volviendo anacrónico por momentos.

Bola extra: Neelie Kroes: My view on today’s taxi protests and what it means for the sharing economy (vía @mattcutts).

Uber: aprovechando activos ociosos

Los taxistas en media Europa andan movilizados por causa de Uber. Otro sector económico en el que la tecnología trastoca las normas establecidas y genera competencia que compite con otras reglas.

Además del masivo efecto Streisand que consiguen ese tipo de protestas, a mí me llama especialmente la atención que estén en huelga los taxistas en Madrid, que es una ciudad en la que Uber todavía no opera.

Uber no está en Madrid

Todo esto se produce porque la tecnología permite ofrecer un servicio mejor (facilidad de contratación y de pago usando app) y mejor precio. El fundamento económico de esto es que se aprovechan dos activos que sin la tecnología era difícil aprovechar: el tiempo libre de individuos que no son taxistas profesionales y sus vehículos privados, que pasan la mayor parte del tiempo parados y sin uso. Esos bienes ya han sido amortizados para su uso particular, y como los costes variables, fundamentalmente la gasolina, son limitados, la capacidad de generar actividad económica a costes menores es alta y es disruptiva. No muy distinta de la disrupción que supuso para los medios la irrupción de bloggers amateurs.

Esto trastoca el funcionamiento tradicional del mercado del taxi, que está altamente regulado y es relativamente poco eficiente. Permite conductores de Uber-POP (el servicio de bajo coste con conductores no profesionales) que se dedican a ello sólo temporalmente, sólo algunos días o a algunas horas. De hecho en ciudades como Nueva York, en las horas de mayor demanda los precios por kilómetro suben con doble objetivo 1) Ayudar a equilibrar demanda y oferta aumentando margen a costa de volumen y 2) Aumentar la oferta atrayendo a más conductores a estar activos en esa zona y horario. El ser capaz de poner en el mercado unidades de trabajo fraccionales y no dedicadas a tiempo completo, que usan activos adquiridos con otros fines y ya amortizados, genera ventajas económicas muy significativas. También el no tener que adquirir una licencia de taxi, a precios muy altos y que, en muchos casos, reflejan el valor del monopolio que ahora se empieza a romper por la vía de los hechos y más adelante lo hará por la vía legal.

Jorge Galindo apunta bien en Politikon que muchos taxistas consideran el precio pagado por una licencia como una inversión y tienen en cuenta su valor de reventa. Como comprarse un piso para revenderlo. Cuando un mercado se liberaliza los bienes afectos al mismo anteriormente pierden valor porque desaparece la escasez de oferta. No hace mucho enlazaba un artículo en el que se explicaba que, vista exclusivamente desde el punto de vista económico, la abolición de la esclavitud supuso retirar del mercado activos de valor muy elevado para los que los acumulaban, que se resistieron a ello hasta tal punto que dicho cambio dio lugar a la guerra civil americana.

Es cierto que tampoco tiene sentido abrir el mercado sin más y abolir toda regulación. Hay elementos relacionados con la seguridad y con los impuestos que hay que considerar también para fórmulas como Uber. Ahora, habría que considerarlas sin crear trabas que imposibiliten el modelo. Por ejemplo, si un conductor sólo dedica unas horas al día o a la semana a esa actividad, debería poder contratar un seguro a medida que contemplase ese supuesto, o que incluso se pagase por viaje, o que el cliente pudiera optar por tenerlo (y pagar algo más) o no. Igual con imposición (salvo que sea optativa, claro). Las críticas respecto a la fiabilidad o la limpieza de los vehículos creo que no tienen base. El sistema de valoración de los conductores por los usuarios de este tipo de aplicaciones es mucho más eficiente para controlar esos aspectos que el sistema tradicional de licencias e inspecciones.

También escribe sobre el tema Enrique Dans | Uber: otra disrupción, y otra industria que no sabe reaccionar ante ella

Grupo de medios tradicional chileno invierte en Betazeta a una valoración de 15 millones de dólares

Betazeta

Hace unas horas desde su propia página web, Betazeta, la red de blogs chilena, anunciaba la entrada en su accionariado del Grupo Copesa. Según cuentan, el grupo de medios, que publica en Chile el diario La Tercera, ha adquirido un 20% de la sociedad por 3 millones de dólares, lo que situa el valor total de la empresa en 15 millones de dólares. Se trata de una operación mixta con una parte de ampliación de capital y otra parte de compra de acciones a los actuales propietarios.

Betazeta es una red de blogs de creación relativamente reciente (cumplen 3 años en agosto), con 13 publicaciones especializadas fundamentalmente en tecnología y estilos de vida. Según sus propios datos de audiencia reciben unos 7 millones de visitas mensuales (no mencionan usuarios únicos) y unos 15 millones de páginas vistas mensuales. En visitas han crecido un 12% durante el último año, mientras que en páginas vistas no han visto crecimiento. Un 45% de su audiencia está en Chile, por un 12% en España y un 10% en México. Tienen sede en Chile, una oficina en España, y anuncian abrir otra en México próximamente. Entre sus publicaciones más conocidas están el blog tecnológico Fayerwayer, que también tiene versión Brasil, y la comunidad de hardware CHW.

Lo primero es darle la enhorabuena a sus fundadores, a los que no conozco personalmente aunque nos seguimos mutuamente desde hace tiempo. Lo segundo, unirme al análisis que de la operación hace Mariano Amartino, Director de Hipertextual. Opino como él que aunque técnicamente seamos competidores de Hipertextual y de Betazeta, en la práctica nuestros competidores son los medios tradicionales, y nosotros somos, más bien, empresas que comparten una visión razonablemente similar sobre la evolución de la información especializada en internet.

Me parece especialmente interesante que un grupo de medios tradicional invierta en uno de medios digitales asumiendo sólo una participación minoritaria. Como apunta Mariano: “la compra es buena porque es estratégica para su presencia web en su mercado principal”. No se trata de una compra para entrar en un segmento en el que no estaban, sino mucho más probablemente una apuesta por reforzarse en el núcleo de su negocio. Esto coloca al grupo de La Tercera en muy buena posición respecto al Mercurio. Cuando se producen cambios disruptivos, como se están produciendo sin duda en el mercado de los medios, los grandes son lentos en reaccionar, y suelen ser empresas de nueva creación las que ven y explotan las nuevas oportunidades. De estas muchas no sobreviven, fundamentalmente por deficiente ejecución del modelo de negocio. De las que si lo hacen algunas acaban siendo adquiridas por los grandes que reaccionan y pocas, muy pocas, entran en solitario a formar parte de las grandes empresas de su sector. Entre los tradicionales, pues, hay quien reacciona relativamente rápido y adopta internamente el nuevo modelo, quien tarda algo más, pero se reposiciona comprando y quien llega tarde y mal y acaba fuera de juego.

Un último apunte. No me canso de repetir que las valoraciones no se hacen por usuarios o por páginas vistas, sino por ingresos, beneficios y perspectivas de crecimiento. Ahora, por si alguien quiere el dato, en Weblogs SL en junio tuvimos casi 19 millones de usuarios únicos, 36 millones de visitas y 65 millones de páginas vistas (datos de Google Analytics).

Cultura no admite discusión alguna sobre la ley

Reunión con el Ministerio de Cultura

¿Cómo surgió esta reunión?
Anoche apresuradamente y a última hora nos llamaron a unos cuantos para ir esta mañana a una reunión en el Ministerio de Cultura. Los convocados somos gente de internet de procedencia diversa: hay bloggers, periodistas, empresarios… Lo que se ha dado en llamar La lista de Sinde. ¿A quién representábamos? En realidad cada uno a sí mismo y puede que ni eso. Pero yo creo que en conjunto sí que hemos sido capaces de hacer llegar al ministerio el sentir de mucha gente en internet.

¿Cómo fue la reunión?
La verdad es que ya antes de ella no teníamos unas expectativas muy altas de ir a conseguir gran cosa en esta reunión, pero la palabra que define nuestro estado de ánimo al salir es decepción. La reunión empezó con la ministra llegando tarde. Se quedó durante una media hora o algo más y se fue antes de que acabase, a inaugurar un Museo y con el gesto algo torcido, o al menos eso me pareció a mí. Después de la salida de la ministra la interlocución fue con Guillermo del Corral Van Damme, Director de Política Cultural. Tras otra media hora aproximadamente, y cuando varios de los convocados se habían marchado y otros estábamos ya de pie, se cerró la reunión sin ningún acuerdo ni siguientes pasos marcados y con, por así decirlo, todas las espadas en alto.

La postura del Ministerio
El Ministerio declara que su objetivo es la promoción de la cultura en internet y que son neutrales respecto a los distintos modelos de negocio (de pago, de acceso gratuito). Justifican esta medida, que aseguran llevar preparando durante meses y haberla consultado ampliamente (aún no sabemos bien con quién), en que así se genera seguridad jurídica (tal cual). Su posición es que ellos no tienen ninguna intención de modificar el anteproyecto de ley ni de retirar la disposición adicional primera. Tampoco están dispuestos a sacarla de la ley de economía sostenible para discutirla y obtener mayor consenso de cara a su aprobación más adelante. La única vía de modificación que admiten es la transacción con otros grupos en el trámite parlamentario. Ofrecen tener en cuenta a los que estábamos en la reunión en la posterior tramitación del reglamento. Y, para rematar, ponen sobre la mesa un presupuesto de 30 millones de euros (si me falla la memoria que me corrija alguno de los presentes) para promocionar la cultura en internet. En especial para crear un, palabras textuales, “super-portal de contenidos culturales”.

Afirman también que el objetivo fundamental de la ley es perseguir, no ya a las webs de enlaces, sino a las webs de pago que proporcionan contenidos en streaming (que según mis cálculos rápidos no deben llegar ni a 20 en total). Para ello cerrarían webs e incluso ordenarían a los proveedores de acceso el bloqueo de webs alojadas en el extranjero. Ante nuestra comparación de dicho fenómeno con la situación de internet en China nos han respondido: “esto no es nuevo, es algo que ya hacemos”.

Por último, su pretensión es que la ley quede tal cual, y luego incorporar garantías de todo tipo y color en el reglamento que la desarrolle. Incluso se ha llegado a insinuar que alguno de los componentes de la citada comisión podría provenir del mundo de internet.

Mi opinión personal
Desde mi punto de vista lo que es inaceptable es que el procedimiento para cerrar webs en internet no tenga las mismas garantías que el procedimiento para cerrar medios de comunicación fuera de internet. Esto es, sólo mediante intervención de un juez. Me parece además de una falta de coherencia supina que ayer mismo Zapatero defendiera una parte de esta ley diciendo que no está dispuesto a quitar la protección judicial a las relaciones laborales y por otra parte estén intentando quitar la protección judicial a la libertad de expresión en internet.

Por otra parte no me parece aceptable ni responsable abrir un agujero enorme en la ley con esta disposición y luego poner las garantías en el reglamento (que es una norma de nivel inferior que aprueba el ministerio o el consejo de ministros sin necesidad de pasar por el parlamento). Si efectivamente el objetivo real de la ley son las webs de streaming de pago, estamos matando moscas a cañonazos. Es como pretender eliminar cuatro malas hierbas en un sembrado inmenso inundándolo con un pesticida que, además, ni siquiera es efectivo contra esas malas hierbas. Ya no es un problema de cuál es la intención real del gobierno con esta medida. Es que se deja el camino abierto para que este gobierno, y otros que puedan venir después, tengan un instrumento para censurar la libertad de expresión en internet.

Además, esta medida introduce un importante componente de inseguridad jurídica para todos los que, mal o bien, intentamos lanzar proyectos y hacer cosas en internet. Nos deja expuestos a que alguien a quien no le guste una crítica nos denuncie a la comisión alegando algún tipo de violación de la propiedad intelectual y el cierre de nuestra web lo decida la mencionada comisión sin intervención de un juez. Y claro, luego se puede recurrir, pero mientras la web está cerrada, y esas cosas no son rápidas precisamente. Así no hay quien invierta, quien innove ni quien se arriesgue a probar cosas nuevas en internet. Calla, que lo mismo ese era parte del objetivo.

Lo del “super-portal”, lo del dinero para proyectos culturales en internet y lo de la posible participación en la comisión me parecen tan, tan increíbles que prefiero ahorrarme adjetivos de los que luego me vaya a arrepentir.

Pero no nos engañemos. Cultura no nos ha convocado para oir nuestra opinión antes de preparar la ley. El anteproyecto de ley ya estaba preparado y aprobado en Consejo de Ministros cuando nos hemos enterado. Y sólo nos ha recibido porque en dos días se ha montado un revuelo tremendo en internet. Un revuelo que no se esperaban. Nos han dicho que llevaban meses preparando la ley y consultando con colectivos de lo más diverso. Y, sin embargo, en todo ese proceso, no se ha contactado con nadie de internet. Ni empresas, ni asociaciones de usuarios de internet, ni expertos, ni nadie de nadie. Me dicen que ni siquiera con los operadores de telecomunicaciones. Esta ley se ha hecho claramente a espaldas de internet. Hoy no nos han convocado para discutir la ley; sólo para intentar aplacarnos.

Y ahora ¿qué?
Ahora toca que todos los que nos hemos movilizado por esto: los que hemos estado en esta reunión, los que participamos en la redacción del manifiesto, los que han estado discutiendo sobre esto en sus blogs, en sus twitters, en sus facebooks, en sus redacciones, en sus empresas, en sus correos con sus contactos, sigamos peleando por ello. Se ha creado un grupo en facebook que ya tiene 46.000 miembros y que posiblemente suba mucho más. Desde él se han convocado manifestaciones en Madrid y Barcelona para mañana por la tarde. A muchos de los convocados nos han llamado de infinidad de medios de comunicación tradicionales. Nos han llamado también del PP, e imagino que pronto de otros partidos, para hablar sobre esto. Yo, por mi parte, estoy dispuesto a sentarme con quien me convoque para explicarle nuestra postura. Pero, obviamente, sin casarme con nadie, que esto no va de eso.

Esta protesta ha surgido de manera espontánea y distribuída. Esta es la naturaleza de internet. Es lo que desconcierta a los políticos tradicionales. Creo que la mejor manera de mantenerla viva y de intentar que consiga sus objetivos: la retirada de la disposición adicional primera del anteproyecto de ley, es mantenerla así. Sin centralizarla, sin que nadie asumamos protagonismos que no nos corresponden. Pero aportando cada uno nuestro granito de arena para que, por una vez, la opinión de internet sea tenida en cuenta. Al menos en los temas que nos afectan directamente.

Fotos | Jesús Encinar
Twits | Lista de Sinde, #Manifiesto

En defensa de los derechos fundamentales en internet

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

Sobre el cierre de Soitu

Cierre de Soitu

Ayer recibimos todos con mucha tristeza la noticia de que cerraba Soitu. Quería dejar constancia aquí de lo que he dicho en otros foros y lo que creo que comparte una gran mayoría de los que hacemos medios online en España: se cierra un sitio con un producto estupendo, tanto desde el punto de vista de los contenidos, como de la tecnología desarrollada y los servicios puestos a disposición de sus usuarios. Es una web que yo leía a diario, aunque es verdad que más en su versión móvil desde el iphone que en la versión web.

Obviamente no soy nadie para ponerme a opinar sobre las causas principales, sobre los posibles errores o sobre si tal o cual podía haber hecho esto o lo otro. No creo que sea el momento ni tampoco creo que tengamos ninguno todos los elementos para emitir una opinión sensata sobre ello. Sí que querría, sin embargo, salir al paso de las interpretaciones que dicen que esto demuestra que no es posible hacer en internet un proyecto de calidad basado en ingresos publicitarios. Esto sólo demuestra que el proyecto de Soitu, tal y como estaba planteado y con sus circunstancias de toda índole, no ha conseguido salir adelante. Estoy más que seguro que veremos nuevos proyectos de la gente de Soitu y también les veremos participar en otros proyectos ya en marcha.

Espero equivocarme, pero mucho me temo que todavía veremos más cierres. La mayoría deberían ser de sitios más tradicionales que no han sabido, querido o podido adaptarse, pero puede que caiga también algún otro sitio innovador que no ha conseguido dar con la fórmula ideal, o al que le ha faltado un poco de financiación, un poco de tiempo o un poco de tráfico. En esto de los medios online son muy importantes todos los aspectos. Hay que cuidar a la vez de los contenidos, las funcionalidades, la tecnología, la generación de tráfico, la comunidad de usuarios, la presencia pública, el modelo de negocio, las vías de financiación, la estructura de costes, la comercialización y la generación de ingresos. Y fallar en uno solo de esos frentes puede ser fatal. No se puede descuidar ninguno.