Canon AEDE, efectos colaterales: Disparo a los agregadores y mato al enlace

No voy a entrar en el detalle de por qué la prevista reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que presentó el gobierno hace una semana es una insensatez. Creo que Antonio Delgado hace un resumen excelente: Desmontando el canon de AEDE y David Maeztu un muy buen análisis jurídico: Derecho por agregación de contenidos en la reforma de la LPI y su impacto a servicios de internet. Yo mismo toqué el tema en cierta profundidad hace menos de un año: Google y la prensa: cómo serían las cosas si no fueran como son.

Me parece más interesante poner el foco en el impacto que puede tener en el uso de los enlaces y de las atribuciones de autoría en la internet española. Hasta ahora la práctica habitual y extendida es que lo correcto cuando escribes algo que se basa, aunque sea en parte, en algo que has escrito y está publicado en internet es enlazarlo. Esa es la buena práctica introducida en buena parte por los blogs y adoptada también, a veces un poco a regañadientes, por los medios tradicionales en su versión digital. Si tienes una exclusiva yo te enlazo en mi texto para reconocerlo. Se reconoce el esfuerzo, se envía tráfico y se facilita a los lectores la posibilidad de verificar la fuente y de acceder a información adicional sobre un tema que les interesa. Recordemos que en sus orígenes los blogs eran básicamente listados de enlaces interesantes. A estos efectos enlace o enlace + foto + breve texto me parece que son análogos. El valor es similar.

Siempre ha existido gente que se saltaba esto. Gente que no enlazaba cuando la información había salido de otro medio. Gente que te fusilaba el contenido íntegro sin una mísera mención. Nosotros vemos a diario pequeños sitios que simplemente cogen nuestro RSS y lo republican íntegro poniendo sus anuncios. O incluso lo pasan por Google Translate y lo publican en otro idioma. Estas son el tipo de prácticas que son peligrosas en internet y que, si nos ponemos, habría que perseguir.

Pero no, hemos decidido que lo que hay que perseguir es el uso de enlaces y fragmentos no significativos (vaya palabro neolengua). Si se llega a aprobar en los términos en los que está redactada actualmente, cosa que esperemos que no pase, lo más probable es lo siguiente. Google no pagará a los editores. En cualquier caso no pagará por enlazarles usar pequeños fragmentos. Puede que al final llegue a algún acuerdo tipo el de Francia. O, lo que es más probable aún, que cierre Google News en España. Otros agregadores como Menéame se verán obligados a optar entre llevarse la empresa fuera de España o cerrar (gran favor a nuestra competitividad como país en uno de los pocos sectores que generan actividad económica y empleo). Los agregadores internacionales sin presencia física ni de negocio en España (Flipboard, Feedly, Pocket…) se reirán cuando alguien de CEDRO les escriba pretendiendo cobrar y evitarán hacer nada en España. Eso, si a los de CEDRO no se les va la olla y se ponen a reclamar pagos por enlaces a diestro y siniestro considerando que el texto de ancla ya es un fragmento no significativo, que capaces son.

El impacto en toda la red en España será que la gente, por si acaso, enlazará menos. Atribuirá menos las fuentes. Citará menos. Todo esto lo único que hace es perjudicar los usos correctos de contenidos ajenos y beneficiar a los usos incorrectos, que no sólo no desaparecen sino que posiblemente aumenten. Hará que la red en español sea una madeja menos enlazada, menos densa, menos rica que la web en otros idiomas. Gran jugada.

Los medios dominantes del mañana (versión USA)

Vox Media

El panorama de los nuevos medios digitales en Estados Unidos está de lo más movido últimamente. Varios proyectos moviéndose y todos buscando hacer información de calidad. La niña bonita en los ojos de todos últimamente es Vox Media. En octubre recibía una nueva ronda de financiación de unos 40 millones de dólares. En noviembre se gastaba entre 20 y 30 de esos millones en adquirir la red de sitios urbanos Curbed. Ahora anuncia que ha fichado a Ezra Klein para lanzar un nuevo sitio, de momento denominado Project X.

Ezra Klein es un conocido comentarista político americano que debe buena parte de su reputación a Wonkblog, que fundó bajo el auspicio del Washington Post. Según cuenta es un proyecto que llevaba fraguándose algún tiempo y, por varios motivos, uno de los cuales puede ser la entrada de Jeff Bezos en el periódico, no fraguó allí. Al final lo hará en Vox Media. La idea es hacer noticias con contexto y olvidándose un poco de la presión de la rabiosa actualidad. Buscan también cubrir las noticias con enfoques diferentes, no hay más que ver el tipo de perfiles profesionales que están buscando. Incluso lo llegan a resumir como una mezcla del New York Times y la Wikipedia. Según Klein:

“We are just at the beginning of how journalism should be done on the web,” Mr. Klein said. “We really wanted to build something from the ground up that helps people understand the news better. We are not just trying to scale Wonkblog, we want to improve the technology of news, and Vox has a vision of how to solve some of that.”

Vox Media es una empresa que en Weblogs SL seguimos de cerca desde que se lanzó. Nos encantan The Verge y Polygon, dos de las publicaciones que mejor están abordando los contenidos especializados de calidad. Al frente de Vox Media está Jim Bankoff, veterano de los medios online en Estados Unidos. Precisamente en su etapa en AOL fue el que lideró la compra de Weblogs Inc. a Jason Calacanis en 2005 por entre 25 y 30 millones de dólares de los de entonces. El objetivo declarado de Vox Media es que ser a los nuevos medios digitales lo que CondeNast fue a las revistas: escala, calidad y valor. Eso sí, aparte de reinventar las noticias, también van a tener que reinventar la publicidad online.

Según publica David Carr en el New York Times, en la primera vuelta del periodismo en internet, en 2001 la tecnología todavía no estaba a la altura, era demasiado pronto. Ahora todas las tuberías están en su sitio. Estamos en un momento muy similar al de principios de los 80 cuando las grandes ciudades americanas estuvieron finalmente conectadas a la televisión por cable. Lo que siguió fue una explosión de nuevos canales, muchos de los cuales hoy se han convertido en grandes negocios. Y los dos párrafos más interesantes:

The same holds true for digital. Organizations like BuzzFeed, Gawker, The Huffington Post, Vice and Vox, which have huge traffic but are still relatively small in terms of profit, will eventually mature into the legacy media of tomorrow.

More and more, it’s becoming apparent that digital publishing is its own thing, not an additional platform for established news companies. They can buy their way into it, but their historical advantages are often offset by legacy costs and bureaucracy.

Y lo de Vox Media es sólo una de estas historias. Ahora mismo también está en boca de todos First Look Media, el proyecto de Pierre Omidyar con Glenn Greenwald, el WorldPost de Arianna Hufftington con Nicolas Berggruen, sí el mismo que rescató a Prisa vía Liberty, Inside.com el proyecto de curator de contenidos para móvil de Jason Calacanis (el pobre no da pie con bola desde que vendió Weblogs Inc. Mahalo pasó por un par de pivots, de buscador con toque humano a compendio de cursos de video online y se quedó en nada) y la inversión de 25 millones en Medium de Ev Williams, que ya no sabemos si es una plataforma o se va a convertir también en un medio.

Y, para terminar, el anuncio de Federated Media de que vende su negocio principal, no parece que muy bien, su CEO y fundador se retira y se queda con la parte de venta de publicidad programática a ver si sus inversores ven algo de retorno. Y es que la idea era buena, pero el negocio de las redes de publicidad es muy complicado.

Y es que, todo es muy complicado en este negocio:

Entrevista en la revista Anuncios

Entrevista en Anuncios

Esta semana la revista Anuncios lleva en portada una entrevista que me hizo hace unas semanas su director David Torrejón. La verdad es que estoy francamente contento con el resultado de la misma. Hablamos de publicidad online, de branded content, de medios, de real time bidding y de un montón de temas más. Da gusto cuando el que te entrevista sabe de lo que habla. También interesante el editorial que escribe David a propósito de la entrevista.

La entrevista no está disponible online, pero la tenéis en pdf. También la portada.

Google y la prensa: cómo serían las cosas si no fueran como son

atraco

Últimamente encuentro tan poco tiempo para escribir que hace falta cosas importantes o meteduras de pata muy gordas para que me decida. La ofensiva de los medios tradicionales para que el Estado obligue a Google a pagarles es una de ellas. Han sido varios los pronunciamientos en España en este sentido recientemente, en parte espoleados por el acuerdo al que llegaron los editores franceses con Google con el gobierno Hollande listo a darle una colleja/tasa si no había acuerdo. El artículo de hoy de Pascual Perea en El Correo Diario Vasco y otros medios de Vocento, titulado El buscador de dinero que ha enlazado Pepe Cervera en Twitter, me ha decidido a escribir sobre el tema.

Este artículo, y otros pronunciamientos del estilo, parten de varios errores de concepto que confunden cómo funcionaban las cosas antes y como funcionan después de la aparición y consolidación de internet. Voy a intentar esclarecerlos. Su tesis principal, simplificando un poco, viene a ser: “yo hago la gran mayoría de los contenidos interesantes y que son susceptibles de explotación publicitaria, pero Google me coge los titulares para su producto Google News, gana dinero con ello y encima la gente no viene a mis páginas y yo injustamente no lo gano”.

1. La gran mayoría de los contenidos interesantes
Antes de internet hacer contenidos y, sobretodo, distribuirlos era carísimo, sólo al alcance de organizaciones profesionales. Estas competían entre sí por los ingresos publicitarios sin que nadie más participase. Las luchas por el mercado eran sólo entre profesionales y sólo entre empresas de medios, quizás con la excepción de la publicidad exterior y en cine. Salto adelante unos cuantos años, hasta hoy. Resulta que en internet (no me meto en los otros ámbitos por no complicar), ya no sólo generan contenidos los profesionales. Es más, cuantitativamente la mayor parte de los contenidos son generados por usuarios y no profesionales. Y dentro de los profesionales también por muchos medios nuevos que antes no estaban en el mapa y que las bajas barreras de entrada y el bajo coste de distribución que supone internet han hecho posibles.

Y me temo mucho que esto es así por mucho que pagues encuestas que formulen preguntas para que al final parezca que la gran mayoría de lo que interesa en internet lo haces tú. Según datos de comScore de febrero, el total de páginas vistas consumidas en Internet en España fue de unos 45.000 millones. De esos, sumados Unidad Editorial, Prensa Ibérica, Prisa y Vocento hacen unos 1.600 millones. Pon que sean 2.000 o 2.500 millones entre toda la prensa tradicional; apenas un 5% del consumo total. Google hace otros 3.000 millones incluyendo Youtube. La gran mayoría de las páginas vistas en el mercado español no son ni de la prensa tradicional ni de Google.

2. Sólo mis contenidos son susceptibles de explotación publicitaria
Antes las únicas “piezas” a las que se le podía sacar rentabilidad publicitaria era a las noticias generadas por un medio respetado y serio. Ahora se pone publicidad al lado de fotos de gatitos. O al lado de lo que opina sobre lo que sea cualquier adolescente. Y estos y muchos otros contenidos tienen audiencia. Es más, a menudo mucha más que las sacro santas noticias de los medios de toda la vida. Ahora hay empresas, entre otras Google, que son capaces de generar ingresos publicitarios en esas páginas amateur y compartirlos con sus autores. Y también hay empresas que ayudan a buscar entre toda esa infinidad de contenidos de todo tipo aquellos que son más relevantes para ti. Y aportan valor al usuario con ello. Y resulta, que en algunos casos son más eficientes como medio publicitario que los medios tradicionales. También resulta que los anunciantes ahora tienen más opciones para hacerlo. Y que hay páginas mucho más eficientes para ayudarles a vender sus productos con publicidad que las noticias tradicionales, que no tenían ninguna afinidad con los productos. Se usaban sólo porque eran el único soporte que tenía suficiente distribución.

3. Google News y el negocio de Google
Resulta que Google News es un producto razonablemente marginal de Google. Del que no generan ingresos directamente. Los ingresos de Google (de nuevo simplificando) provienen en dos terceras partes de las visitas a su buscador principal y otras páginas de su propiedad. Y en otra tercera parte de la publicidad que muestra en páginas de terceros. Si mañana Google dejase de publicar noticias de la prensa tradicional o cerrase Google News sus ingresos no se resentirían lo más mínimo.

Actualización: como apunta Yago Abascal en Twitter, la participación en Google News es voluntaria para los medios. Es más, en vez de ser inclusiones automáticas una vez que la araña de Google detecta tu página como pasa con el buscador estándar, para darte de alta en Google News hace falta una aprobación manual. De hecho, es razonablemente complicada obtenerla aún solicitándola insistentemente.

4. Cómo la gente ve las noticias en Google, no viene a mi página
Es verdad que seguramente hay un número elevado de usuarios que tras ver los titulares de prensa en Google no vayan a las páginas de esos medios. Pero igual que hay (o había) un número importante de transeuntes que ojeaban los titulares en el kiosko y no compraban el periódico. Sin embargo, Google envía muchos millones de usuarios a las páginas de la prensa todos los días. Usuarios que han ido a Google a buscar información. Usuarios que no eran propiedad de los medios tradicionales. Pero como Google gana más dinero, me tiene que pagar. Si el Kiosquero también ganase más dinero, ¿tendría que pagar por todos los transeuntes que pasan por delante de su kiosco sin comprar?

5. Las noticias son propiedad de los medios
Resulta que los medios tienen la propiedad de las cosas que pasan. Si yo veo algo y lo cuento a un periodista, este no tiene ninguna obligación de pagarme o de compartir sus ingresos. Ahora, si el periodista lo escribe, yo no puedo mencionarlo. Ni siquiera para redirigirle tráfico. Si en televisión se muestran las portadas de la prensa del día siguiente está bien. Si es Google el que muestra esos mismos titulares tiene que pagar…

6. Que Google pague, pero sólo a mí
Incluso si aceptásemos la hipótesis de que Google tiene que compensar a la prensa tradicional, que creo que queda demostrado que tiene poca base, ¿por qué se debe esa compensación sólo a los medios tradicionales? ¿Por qué no a todos los que publican contenidos que salen referenciados en Google? ¿Por qué no a los medios no tradicionales o a los amateurs?

Lo triste de esto es que se lo creen y que parece que tienen ya medio convencido al gobierno. Y dentro de poco los medios tradicionales darán otro paso y cerrarán sus contenidos para que sean de pago. En vez de intentar entender los cambios tecnológicos y sociales e innovar buscando nuevos modelos que exploten esos cambios dando valor a los usuarios y generando ingresos, insistimos una y otra vez en querer parar el reloj. Otros lo harán en su lugar, porque el reloj, pararse no se va a parar.

Branded Content

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Creedme, la idea de los banners no era mala. Permitían crear un enlace desde una página editorial al sitio de un anunciante y lo hacían con un formato que era más notorio que el contenido editorial y que estaba claramente separado de este. El problema no era la idea en sí. El problema fue el abuso de este tipo de formato publicitario, la sobresaturación de las páginas con posiciones publicitarias, los banners saltones y estridentes, la escasa segmentación de las campañas y nula adecuación de las piezas creativas a los soportes en los que van. Y, por último, el imperio del alcance y la frecuencia impuesto por las agencias de medios tradicionales. Se han pervertido. se han banalizado. Han perdido su eficacia. Y han perdido sentido.

El Branded Content es un intento por recuperar el camino y el espíritu original. Por volver a ofrecer algo que sea genuinamente interesante para el lector. Que quiera leer. Que no pulse por equivocación. Que no le moleste ni le importe desviarse de lo que estaba haciendo para ir a verlo. En su definición más pura se trata de contenidos de calidad, relevantes para el usuario, generados por una marca. Si se insertan en una publicación es importante que esto sea fácilmente identificables por parte del usuario. Esto le permite contextualizarlos, asignarles la credibilidad correspondiente y no confundirlos con los contenidos auténticamente editoriales e independientes de la publicación.

Suelo contar que en Weblogs SL buscamos temáticas suficientemente interesantes, creamos una publicación en torno a ella, buscamos el mejor equipo editorial posible, con ello generar los mejores contenidos de esa temática y esto te lleva primero a tener un nivel de audiencia relevante y luego a generar una comunidad de usuarios en torno a la publicación. Una vez que tenemos esto, nos planteamos como introducimos en esa comunidad a las marcas que sean relevantes cumpliendo tres reglas: 1) Que no sea intrusivo, 2) Que añada valor a la comunidad, 3) Que también añada valor al anunciante. Las opciones de branded content nos permiten cumplir estas reglas con mayor claridad que la publicidad display tradicional. Nos esforzamos en que los contenidos de espacios de marca, concursos sociales,preguntas a expertos, blogads o blogs para empresas sean lo más relevantes posibles y de la mayor calidad posible. Prácticamente en todos los casos son contenidos preparados por un equipo editorial especializado nuestro. Y, además, es un equipo distinto del de la publicación en la que se inserta. Buscan generar valor para el lector y ayudar al posicionamiento de la marca. No buscan vender directamente.

Así es como nosotros entendemos el branded content. Y no sólo nosotros, me consta que muchos otros también. Pero hay quien piensa que el branded content es una mención o un enlace a un producto camuflado dentro del contenido editorial. O un artículo sobre su producto pagado, que no habría salido sin ese pago y que cuando se publica no se puede diferenciar de un artículo editorial. Hay quien piensa que se trata de anuncios por palabras pero con más palabras y con la tipografía y colores del medio en el que aparecen. Se pretende poner los contenidos creados por la marca en un medio, pero luego ocultar que son creados por la marca. Hacer creer al lector que son generados por el medio. Que son independientes. Volvemos al engaño. Más o menos disimulado, pero engaño al fin y al cabo.

Y es una pena. Porque hay muchas historias que contar. Hay muchas cosas relevantes que las marcas pueden compartir con su público objetivo. Hay territorios que explorar. Y todo esto son cosas que los usuarios quieren y valoran. Pero esto hay que hacerlo desde el rigor y desde la honestidad. No desde el engaño fácil. Si no lo hacemos así, perderemos crediiblidad todos y volveremos a tener el mismo problema que con los banners.

También hablan de este tema:
Joe McCambley | Stop Selling Ads and do something useful
José Alcántara | Cluetrain como testamento
Gonzalo Martín | Otras desilusiones y mitos que se desvanecen del mundo digital (sin caer en el síndrome Morozov)
Javier Recuenco | There is no one I would rather be than me
José Antonio del Moral | Branded content: ¿contenido con publicidad o publicidad disfrazada?

Telecinco pone a los anunciantes a los pies de los caballos

Todosconpablo

Hay empresas que no ven las cosas, sencillamente porque no las quieren ver. Porque si reconocen que las ven, tienen que reconocer tantas otras cosas, tienen que cuestionar tanto lo que son y lo que han hecho estos años, que simplemente son incapaces de ver por puro bloqueo mental. Da toda la sensación de que Telecinco es una de ellas.

Telecinco lleva toda su andadura en España jugando con los límites de lo que es aceptable, simplemente con el objetivo de conseguir más audiencia, más share y más ingresos. Y con ese fin prácticamente todo vale. Y en algunas ocasiones han pisado la línea, o incluso la han traspasado ostensiblemente.

La Historia
Hace un año aproximadamente Telecinco gestionó rematadamente mal la crisis que supuso el denominado “Caso La Noria“. Pablo Herreros, periodista, experto en comunicación y conocido y respetado en el entorno de los medios online, lanzó una campaña para solicitar a los anunciantes que retirasen su publicidad de La Noria hasta que Telecinco rectificase su política de permitir que criminales o sus familiares se lucrasen cobrando por ir a sus programas. Pablo inició la protesta, pero esta recibió el apoyo de multitud de personas en internet, recabó 32.000 firmas en la plataforma de activismo online change.org y acabó con la retirada de la mayoría de los anunciantes del programa y finalmente del mismo programa.

La demanda
Cuando todo el mundo pensaba que el caso había terminado y casi todos se habían olvidado de él, resulta que Telecinco decide volver a sacarlo a la atención pública demandando a Pablo Herreros por, atención, amenazas a sus clientes los anunciantes. Big mistake, huge. Alguien debería proponer que el efecto Streisand pase a llamarse efecto Vasile. Bosco Martín Algarra explica en La Información mejor que nadie por qué esto es un tiro en el pie para Telecinco. Una decisión, que pase lo que pase, no puede acabar bien para Telecinco. En este momento la nueva petición en change.org de apoyo a Pablo para que los anunciantes retiren sus campañas de Telecinco hasta que esta retire su demanda, iniciada por Mario Tascón (que tampoco es precisamente alguien desconocido en el mundo online), lleva 150.000 firmantes en apenas unos de días. Casi cinco veces las que consiguió la acción anterior. Hasta gente que no estuvo de acuerdo con la protesta anterior apoya ahora esta.

Es un caso clarísimo de David contra Goliath. Goliath podría hasta aplastar a David, pero la batalla de la opinión pública la tiene perdida pase lo que pase. Si gana, porque habrá machacado a David en un combate claramente desigual en el que juega el papel del matón que pretende ni más ni menos que arruinarle la vida a Pablo (piden casi 4 millones de euros y 3 años de cárcel) y dar un escarmiento en su piel para que nadie más se atreva nunca a organizar una protesta contra Telecinco. Si pierde, porque se habrá demostrado que Pablo no ha hecho nada malo. Es más, es que lo que se haya hecho ni siquiera lo ha hecho Pablo. Él ha tenido la valentía de lanzar una iniciativa y poner su cara con total transparencia. Como él mismo cuenta no le ha reportado ningún beneficio y sí muchos dolores de cabeza. El movimiento que acabó con la retirada de los anunciantes tuvo impacto porque lo secundaron miles de personas. Personas que firmaron la petición, que la difundieron, que solicitaron a las marcas la retirada de la publicidad por todos sus canales de comunicación, muy especialmente por los online. ¿Nos va a demandar Telecinco a todos?

Enrique Dans mantiene que a Telecinco le da igual que la gente diga en Twitter o en Facebook que va a dejar de ver Telecinco, o que directamente la van a desintonizar de sus televisores. Para ellos la única audiencia válida es la que tiene audímetro en casa, la que determina los datos de audiencia que proporciona Kantar Media (antigua Sofres). Quizás alguien debería iniciar una campaña dirigida a los que tienen audímetro o conocen a alguien que lo tenga para que secunden el boicot a Telecinco.

La postura de los anunciantes
Pero más que la postura de Telecinco, que por lo que cuenta Enrique Dans tras una reunión directa con ellos, ni tienen intención de retirar la demanda, ni de cambiar su política de pago a criminales ni entienden por qué tanta gente se moviliza en defensa de Pablo y contra ellos, me interesa analizar la posición de los anunciantes, una vez más cogidos entre dos fuegos en una guerra que no es suya, pero en la que no tienen más remedio que posicionarse.

Durante la primera vuelta de este caso, me tocó hablar directamente con unas cuantas de las empresas involucradas. Algunas me pidieron consejo, otras me contaron su experiencia o sus motivaciones posteriormente. Ellos no eran responsables del contenido o las políticas de Telecinco. Ellos habían contratado la publicidad con anterioridad. Telecinco tiene una audiencia que es importante para muchos de ellos y a la que a menudo es difícil llegar por otros canales. Algunos tenían miedo de que si cedían en este caso, la presión para que cedieran en cualquier otro caso sería mucho mayor. Todo esto es cierto y es comprensible. Sin embargo, prácticamente todas retiraron su publicidad de La Noria. Y creo que hicieron bien.

Desde mi punto de vista es un problema de valores. ¿Cuáles son los valores de tu marca?. Si tu comunicación ya no va sólo de producto y precio, si quieres que tus consumidores aprecien los valores de tu marca, que se identifiquen con ella, que se hagan fans, que te quieran, también tienes que responder en estas ocasiones. Tienes que ser coherente. Si no, el resto de tu discurso carecerá de credibilidad alguna. ¿Apoyas a una cadena que paga a criminales? ¿Apoyas a una cadena que presenta una demanda claramente desproporcionada contra una persona y encima lo hace poniéndote a ti como excusa?

Es verdad que el target de audiencia de Telecinco es importante, incluso muy importante para muchos anunciantes. Es verdad que los anunciantes no participan ni en los contenidos de los programas, ni mucho menos en las decisiones de su directiva o de su departamento legal. Pero tienen influencia, y mucha. Y no ponen su publicidad en cualquier sitio. Hay muchos en los que no la ponen porque, aunque lleguen a la audiencia que les interesa tienen contenidos, valores o posicionamientos a los que no quieren asociar su marca. Desde mi punto de vista Telecinco empieza a ser uno de ellos.

Es más, si yo fuera uno de los anunciantes habituales de Telecinco estaría muy pero que muy enfadado con la cadena. La primera vez que los anunciantes se han visto en esta situación fue imprevista y generada desde internet. Esta vez la crisis la ha creado directa, premeditadamente (e incluso diría alevosamente) Telecinco. Ella ha puesto a sus anunciantes a los pies de los caballos con su brillante idea de demandar a Pablo. Lo comentaba el viernes en mi clase sobre blogs, influenciadores y twitter en el grupo del MIB de Barcelona. Yo hablaría con Telecinco y le pediría que retirase la demanda. Pero, además, le exigiría un descuento importante por el riesgo para mi marca que supone anunciarme en Telecinco. Es más, si fuera más radical, hasta pensaría en demandar a Telecinco por el perjuicio que está ocasionando a mi marca.

Puede ser que a Telecinco le interese fundamentalmente la audiencia televisiva no conectada a internet, que sigue ajena a este conflicto. Diría que no, vistos los esfuerzos de la cadena por hacerse con un espacio en el mercado online. Pero a los que seguro que la audiencia de internet sensibilizada con este tema no les es indiferente es a los anunciantes. No es de extrañar que el primero que ha anunciado que retira su publicidad de internet sea Trivago, un comparador de precios online. Aunque lo haya hecho con una nota algo confusa y en la que se presentan como víctimas y no como aliados de sus clientes.

A fin de cuentas, las marcas están en internet para estar más cerca de sus clientes. Para establecer canales de comunicación con ellos, que, no lo olvidemos, son bidireccionales. Para eso han construido su audiencia en medios sociales durante tanto tiempo. Esto es, no van sólo de que hablemos de lo que la marca propone, de sus productos o de lo último de Katty Perry. También van de que tus clientes hablen de las cosas que les preocupan. Y a una parte importante del público le preocupa este tema. Es una pregunta incómoda a la que la marca no tiene más remedio que contestar. ¿Te parece bien esto? Si no te parece bien, demuéstralo actuando. Si te parece bien, estupendo, no hagas nada. Pero yo como consumidor tuyo tomo nota. Y no me voy a creer tu discurso de valores. Y puede que cambie tu producto por el de otra marca que sí se identifica con mis valores. No es intentar ganarle un pulso a las marcas, no es intentar que hagan algo que no quieren hacer. Es saber cómo se posicionan.

¿Prefieres ser sensible a las peticiones de una parte relevante de tus clientes o defender a quién te está usando como escudo humano en su patético intento de evitar que nadie les critique o les lleve la contraria?

Para Sumarte a la petición | Petición en change.org

Actualización 28/11/12: Telecinco retiró ayer la demanda contra Pablo. Ha triunfado la sensatez.