Mis impresiones sobre el eG8

Post publicado originalmente en Yorokobu.es.

Sarkozy eg8

La semana pasada asistí en París a la cumbre de líderes de internet convocada por el presidente francés Nicolás Sarkozy y organizada por el grupo Publicis, organizadores habituales del Monaco Media Forum. Mi sensación tras la misma es agridulce. Intentaré explicar por qué.

Quiénes asistieron

La cumbre duró dos días y asistieron, entre fortísimas medidas de seguridad, unas 1.000 personas invitadas expresamente por la organización. Estuvieron presentes muchas de las principales empresas de internet, buena parte de las startups francesas, algunas europeas y norteamericanas, y también muchos representantes de industrias tradicionales (operadores de telecomunicaciones y empresas relacionadas, industria de la música, del cine, de medios) y del gobierno francés. En las mesas redondas sobre los temas más críticos (propiedad intelectual, futuro de los medios) el predominio de componentes de las industrias tradicionales era abrumador.

La presencia española se limitó a cuatro personas: Martín Varsavsky, fundador de Fon y muy habitual de este tipo de encuentros, Juan Luis Cebrián, Presidente del Grupo Prisa, al que sólo vi durante la sesión del primer día, Alex Puig, de Shotools y yo. Una presencia muy escasa para la cercanía geográfica de la cumbre y la relevancia que debería tener nuestro país. Algo no estamos haciendo bien en este sentido. ¿No se conoce la actividad del internet español fuera de España? ¿Somos nosotros los que no salimos lo suficiente?


De qué se habló

Los temas recurrentes del evento fueron:
* El papel de internet en la economía y particularmente en el crecimiento económico
* La regulación o no de internet, principalmente en relación con los derechos de autor
* El papel que deben jugar los gobiernos en el desarrollo de internet
* El papel de internet en la transformación de otras industrias

mckinsey eg8

Sobre el primer punto resultó especialmente interesante el informe que presentó la consultora McKinsey (pdf, transparencias) cuyos principales datos resaltaban que un 3,4% del PIB (de una selección de 13 paises) provenía de internet, que para esos mismos paises internet representaba el 20% del crecimiento del PIB de los últimos 5 años y que por cada empleo que se pierde en industrias obsoletas por efecto de internet, esta genera 2,6 puestos de trabajo nuevos.

En el tema de la regulación de internet hubo fuerte y sonora división de opiniones. Sarkozy en su discurso de apertura y luego los sucesivos representantes de industrias tradicionales: el presidente del grupo Orange, los representantes de Universal Music, de Fox, de Bertelsman, Murdoch, todos abogaron por que los gobiernos impongan restricciones al actual funcionamiento de internet. Es lo que Sarkozy ha denominado “La internet civilizada”. Las excusas varias iban desde la protección de la infancia contra pedófilos, a la privacidad o, sobretodo, la protección de los derechos de autor. Esta última era el verdadero meollo de la cuestión y sobre la que hubo debates más encendidos.

En su alocución, el presidente Sarkozy hizo una gran alabanza de internet como la tercera gran revolución (a la altura de las de Colón y Galileo), para a renglón seguido pasar a decir que “no hay que olvidar que los gobiernos son los únicos depositarios legítimos de la voluntad popular”.

Esta posición pro-regulación fue fuertemente contestada por los pocos participantes puramente de internet que tuvieron ocasión de hacerlo. El primero fue el profesor de periodismo e ilustre blogger Jeff Jarvis, que, como había anunciado en su blog, le pidió a Sarkokzy que asumiera el compromiso de que su intervención en internet “no hiciera daño” (Do no harm). En la siguiente charla, fue Eric Schmidt, Presidente de Google el que dijo “la tecnología avanza muy rápido, los gobiernos deben evitar regular antes de comprender los efectos de la misma”.

En la mesa redonda sobre propiedad intelectual, el ex músico y fundador del EFF, John Perry Barlow, único representante de internet en una mesa copada por la industria tradicional y con el ministro francés a la cabeza, defendió el impacto positivo de internet y la necesidad de explorar modelos de negocio más allá de la defensa a ultranza del sistema de copyright del siglo pasado. Comentó que en la actualidad hay más músicos que nunca en la historia que no dependen de un segundo empleo y eso es gracias a internet, no al copyright.

En esa misma sesión Jérémie Zimmermann, portavoz del grupo activista pro internet francés La Quadrature du Net hizo una intervención muy apasionada que concluía con un “no somos ladrones”.

Finalmente el creador de Creative Commons, el profesor de derecho de Harvard Lawrence Lessig, que según se rumoreaba fue vetado por el ministro francés de la mesa redonda sobre propiedad intelectual, hizo una soberbia presentación de 10 minutos sobre la drogodependencia de los gobiernos actuales de los intereses de los incumbentes. Curiosamente unas acusaciones que están sorprendentemente en línea con buena parte de lo que dice en las calles españolas el movimiento 15M. Y que, como estas, han pasado de la denuncia de las imposiciones de los lobbies del copyright a la denuncia del deficiente funcionamiento de los sistemas democráticos actuales.

La línea común de casi todas las mesas redondas, sobre el tema que fuese, en las que partiparon otras empresas de internet era que lo mejor que podían hacer los gobiernos era limitarse a promover el acceso a internet de la población, pero no meterse en sus contenidos.

Conclusiones

Mi conclusión después de los dos días de evento es que Sarkozy quería poner internet en la agenda del G8, lo cual podría ser positivo si fuera encaminado a reconocer y potenciar su impacto en la economía global. Pero más bien me parece ya bastante evidente que su intención es la de avanzar hacia una regulación restrictiva de internet a escala internacional, visto que ya ha comprobado con su propia experiencia en Francia que la intervención a escala local no es efectiva.

El conflicto entre nuevos actores de internet por un lado y gobiernos e incumbentes de industrias que se han negado a evolucionar por otro, no es algo exclusivo de España. También fuera se producen las mismas inercias y también fuera son numerosas y muy autorizadas las voces que se levantan para denunciarlo y oponerse. No estamos sólos en esto.



  • Pingback: Mis impresiones sobre el eG8

  • http://openid.blogs.es/albertocifuentes Alberto Cifuentes

    wow! esas cifras de la contribución al crecimiento de internet son increibles. nunca habia visto ningun estudio tan claro

  • http://openid.blogs.es/martinalcrudo Gonzalo Martín

    No te quepa duda, Julio: Francia es el único país con una industria cultural que tiene algo realmente que perder (Vivendi) en toda esta historia. Más la vieja grandeur de un estado que es históricamente de los más centralistas y centralizados del mundo: todo choca con la arquitectura de las redes distribuidas de internet. Es el fin de un modelo de estado y de relaciones económicas y lo ha intuido como nadie: lo que hace al ponerse cordero (reconocer el papel de internet) es abrazar el debate para llegar a la conclusión que quiere: control, recentralización de la red. Añádele que las grandes fuerzas de internet no son europeas (es decir, francesas): Rusia, China y los Estados Unidos están creando los gigantes. Por cierto, ni en español ni portugués sabemos hacerlo. Qué cosas.



One Pingback / Trackback