Y murieron de irrelevancia…

Murieron en la irrelevancia

Últimamente no hacemos más que oir noticias de cómo los medios tradicionales, vistas sus monumentales caídas, están volviendo a viejas recetas que ya se demostró en su momento que no funcionaban. Esto es, a vueltas con el pago por contenidos online y con limitar el acceso a los mismos a los lectores que no pasen previamente por caja. Muchos lo intentaron y no funcionó. En España el ejemplo palmario es el de Elpais.com (entonces .es). A la cabeza de este movimiento en el ámbito internacional se ha puesto Rupert Murdoch (curioso cómo ha pasado de visionario por comprar en su momento Myspace al precio al que lo compró, a nuevo villano). En el ámbito local parece que es El Mundo quien más está empujando este concepto. Aunque también me cuentan que Vocento está listo para ser el segundo en adoptarlo, y que la hemeroteca completa de Abc, que abrieron hace poco, se libró por los pelos de ser de pago.

La semana pasada en el Euskadi 5.0 me preguntaron por ello y también a unos cuantos más de los asistentes. Todos estábamos de acuerdo en lo mismo. Que lo hagan, por favor. Es más, si podemos nosotros les ayudamos. Pero nosotros no vamos a hacerlo. Creo que, salvo los que lo están estudiando, y entiendo que estén estudiando todo lo estudiable vista la evolución de los ingresos de publicidad fuera de internet, nadie piensa que vaya a funcionar. Primero porque ya se probó que no funciona. Segundo porque los ingresos que potencialmente se podrían conseguir no se comparan ni de lejos con los que consiguen hoy en día con publicidad, y ya esos les parecen pocos. El problema no es de ingresos, o no sólo, sino fundamentalmente de estructuras de coste y de modelo de negocio en general. Tercero porque el pago, a la vez que ingresos también trae importantes costes añadidos (plataforma de control de acceso, gestión de pagos, marketing del servicio, promociones, atención al cliente…). Cuarto porque hacerlo significa perder tráfico y perder audiencia. Y quinto porque, además, pierdes relevancia e influencia.

Algunos hablan de hacerlo todos a la vez. Todos los medios tradicionales, esto es. No se dan cuenta de que ese “todos” que fuera de Internet puede suponer prácticamente todo el mercado, en internet es una cuota razonablemente pequeña. En 2008 en Estados Unidos y con datos proporcionados por Google, la cuota de mercado de ingresos de publicidad online de los periódicos es de tan sólo un 13%.

Sin embargo, hay algo más preocupante. Desde hace algún tiempo están clamando contra los enlaces como la causa de todos los males. Resulta que si los medios tradicionales tienen problemas económicos, si sus ingresos de publicidad en internet no son mayores, es porque Google (y otros malos bichos, entre los que suelen incluir a agregadores y blogs) les están robando. Y les están robando por la vía de enlazarles y llevarles tráfico. Curioso sí, pero también preocupante. Porque estos señores tienen una capacidad de lobby político todavía muy potente. Y lo mismo nos vemos con que alguien les hace caso y aprueba una norma que exija el permiso expreso para enlazar a alguien. ¿Qué pasaría?

Para contarlo me remito a un pasaje del libro de ciencia ficción Down and Out in the Magic Kingdom, de Cory Doctorov (por cierto, uno de los responsables de Boing Boing). En él se describe un mundo en el que la gente puede vivir eternamente gracias a dos adelantos: el backup de conciencias como si fueran memorias de ordenador y la clonación de cuerpos, que combinadas permiten que si te atropella un autobús, no haya más que coger un cuerpo tuyo clonado, restaura la última versión de tu conciencia y ya estás vivo de vuelta. Si haces backups regulares apenas habrás perdido unos días. En la novela no todo el mundo considera dicha práctica ética y admisible. Sin embargo, aquellos que la consideraban indeseable y no la practicaban se extinguieron en no mucho tiempo.

Creo que, en un escenario como el comentado anteriormente lo que sucedería sería que todo el resto de páginas web seguiríamos enlazándonos entre nosotros y dejaríamos de enlazar a aquellas páginas que exigieran una autorización previa o un pago. ¿La consecuencia? Que dicha páginas dejarían de ser visibles. Dejarían de estar indexadas en buscadores y de ser enlazadas por otras publicaciones de todo tipo. Y al final, morirían de irrelevancia.

¿Me equivoco?

Foto | Florencia
Lecturas interesantes sobre el tema | Clay Shirky – Newspapers and thinking the unthinkable, Ethan Zuckermann – Clay Shirky and accountability journalism y Paul Graham – Post-Medium Publishing.