lunes, 21 de febrero de 2005 a las 12:56
Hace unas semanas Enrique Dans lanzó el debate sobre ética blogger en una nota titula Blogs como herramientas de marketing, en la que se planteaba, en términos teóricos, pero usando como ejemplo un post real, los dilemas morales entre credibilidad del blog y aspectos económicos. A raiz de aquel post se ha generado un interesante debate (una vez más la gracia de la blogosfera está en los debates cruzados), sobre la relevancia del tema, sobre sí es necesario un código ético o no (y quién lo haría). El propio Enrique hace hoy un buen resumen del debate hasta ahora y anota que también en la blogosfera anglosajona se habla de ello.
También en el campo de los nanomedios se ha debatido a fondo la cuestión. Calacanis en especial se ha destacado por tratar el tema haciendo incapié en la clara separación entre contenidos editoriales y publicidad. En particular la ha tomado con la industria del buzz marketing y con empresas como Marqui, que pagan a bloggers por hablar de sus productos, sin que estos deban necesariamente declarárselo a sus lectores. Entre sus propuestas está que cada blog publique un disclosure statement en el que expliciten si tienen algún interés adicional en la noticia publicada (ha llegado a hacer una encuesta entre sus lectores sobre esto), mientras que Denton proponía la creación de un comité de ética.
Mi opinión al respecto es la siguiente. Creo que la tremenda explosión de fuentes de información que supone la aparición de los blogs conlleva necesariamente una forma de leer diferente. Hay que hacer una lectura mucho más crítica para determinar si la fuente es fidedigna o no, cual es el tono del blog y cual es, en palabras de José Luis Orihuela, su pacto de lectura. Creo además que, al menos ciertos blogs de especial relevancia o en los que el equívoco sea más probable, debería dedicar una página estática a explicar a los recién llegados de qué va la página y cuál es su pacto de lectura. En Xataka, por ejemplo, la tenemos.
Al final, el tema no es muy distinto del que se plantea con los medios tradicionales, pero con una diferencia relevante. El gran número de blogs, unido a las relaciones que hay entre ellos y a las mismas características de la red hacen que al final, la presión social para mantener la ética sea enorme. Usando la famosa frase de Lincoln, “puedes engañar a todo el mundo durante algún tiempo, o puedes engañar a alguien todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Esto es aún más verdad en la blogosfera porque los que han advertido el engaño tienen una voz muy potente que hace mucho más fácil desenmascarar al impostor. Basta con buscar su nombre en Google.
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Un saludo ;)
#1 | José Luis el lunes, 21 de febrero de 2005 a las 13:23
Gracias José Luis
#2 | Julio Alonso el lunes, 21 de febrero de 2005 a las 13:55
La mayoría de los blogs que colaboran con Marqui han colocado un banner para advertir a sus lectores.
Si una revista ofrece publireportajes y en la televisión y en la radio hay microespacios, ¿por qué la blogosfera no podría ofrecer un formato parecido?
Estoy en contra de un código y de un comité.
A favor de un disclosure agreement (yo lo tengo en mi blog).
#3 | Octavio Isaac Rojas Orduña el lunes, 21 de febrero de 2005 a las 21:16
Puede haber publireportajes, pero siempre que sean eso y estén etiquetados como tales, no reportajes pagados. En lo demás coincidimos.
#4 | Julio Alonso el martes, 22 de febrero de 2005 a las 00:11