La maldición de la sincronía

Cuando la tecnología aún no era lo que es hoy, hace muchos, muchos años, cuando aún no había teléfonos, los medios de transporte no permitían recorrer grandes distancias y el correo tradicional tardaba semanas en llegar, sólo se dedicaba atención a lo que se tenía delante. Se estaba a lo que se estaba y no había lugar para mucho más. Sí, de vez en cuando podía llegar alguien a interrumpirte, pero era muy de vez en cuando.

Hoy, múltiples avances tecnológicos (teléfono, móvil, correo electrónico, mensajería instantánea, blackberries…) se han _conchabado_ para imponernos la multiciplidad de estímulos simultáneos, la multi-tarea multi-ineficaz, la multi-interrupción, *la predominancia, en resumen, de la actividad más intrusiva sobre la más importante*. Una actividad de alta concentración individual se interrumpe con cada email o, peor aún, con mensajes de IM(mensajería instantánea), una reunión con entradas en la sala de personas para actividades o preguntas generalmente irrelevantes o por llamadas al móvil.

En vez de asignar la prioridad a las actividades más productivas o de mayor calidad, se la asignamos a aquellas más inmediatas, de mayor intrusión. ¿Por qué debo dejar de hablar con alguien cara a cara si me llaman al móvil? ¿No os ha pasado estar siendo atendido en una tienda (o en una oficina de la administración) después de haber esperado una buena cola cuando de repente suena el teléfono y el dependiente deja de haceros caso para atender la llamada? En el mejor de los casos es una llamada personal e intrascendente, en el peor, alguien que quiere resolver un asunto y se acaba de colar.

Todos estos avances tecnológicos permiten un nivel de sincronía de comunicación relativamente alto. Incluso el correo electrónico se convierte en relativamente síncrono con las alarmas de llegada de mensajes y los blackberries. Sin embargo, y aquí está la clave, *no requieren ser usados de forma síncrona para extraerles todo su valor*. No pasa nada por no tener el programa de gestión del correo abierto todo el tiempo, por no consultarlo cada cinco minutos, de verdad. Bueno, no es que no pase nada malo, al contrario, pasa que uno puede concentrarse de valor sin interrupciones. Lo mismo sucede con el móvil. No pasa nada por apagarlo a menudo, por mirar quién llama y no contestar, para hacerlo después en un momento más oportuno. Es incluso recomendable abortar una comunicación en un medio intrusivo y reanudarla más tarde en uno menos intrusivo. Por ejemplo responder a una llamada al móvil no contestada con un correo.

Al final se trata de retomar el control sobre nuestro propio tiempo. Poder decidir qué queremos hacer en cada momento, qué es más importante. Y no dejar que gente que ni siquiera está en el mismo lugar que tú decida, aliada con la tecnología, que sus prioridades son más importantes que las tuyas.

[Ya hablaron antes sobre esto Enrique Dans en "Drogas síncronas":http://edans.blogspot.com/2004/10/drogas-sncronas-en-este-largo-pero.html y Ole Eichhorn en "The Tyranny of email":http://www.w-uh.com/articles/030308-tyranny_of_email.html. Todo esto viene a cuento de una "nota sobre reuniones":http://elmelenitas.blogspot.com/2004/10/reuniones.html que he encontrado vía "Gurusblog":http://gurusblog.com/archives/las-reuniones-una-caotica-forma-de-perder-el-tiempo/16/12/2004/.]

  • Rabo

    Menos mal que alguien lo dice que ya estoy harto de que me miren mal cuando no respondo el teléfono estando al lado.

  • http://www.merodeando.com Julio

    Hombre, lo suyo es apagar el sonido para no molestar al resto de gente que haya alrededor. Seguro que haciendo eso te miran menos mal.

  • http://www.pordeciralgo.net Agustín

    Es una anécdota, pero soy consciente de que mi vida sería ahora bastante distinta si un día, hace ya un par de años, hubiese tenido mi móvil encendido. Para cuando un par de horas después devolví la llamada ya era tarde…

    El tema de la sincronía es complicado: en la mayoría de los casos no podemos conocer la importancia real de la interrupción sin dejarnos interrumpir. Es un poco como el gato de Schrödinger.

  • http://www.lamevaweb.info/taina toni

    Me he sentido hartorepresentado en tu artículo.

    A mi, una de las interrupciones que más me molestan és cuando estás hablando por el teléfono fijo y tu interlocutor te dice que te va a colgar porque tiene una llamada en espera. Que te llama más tarde.

    Y encima es un domicilio particular!

  • http://www.miamirealestatesource.com/beach_real_estate/south.htm Franchesca

    Me he sentido identificada en tu artículo, pero francamente gracias a la tecnología avanzada hoy en día nos quita mucho trabajo, no te parece?