lunes, 28 de junio de 2004 a las 18:11
Interesante el apunte de la semana pasada de Enrique Dans sobre la economía del compartir (sharing economy). Trae a colación una anotación de Joi Ito y un artículo en Business 2.0 sobre el mismo tema.
Me encanta el ejemplo práctico, de su propia experiencia, con el que ilustra los conceptos básicos que hay detrás de las licencias copyleft y Creative Commons.
...vamos con un ejemplo, concretamente el mío: yo no cobro nada por escribir en mi blog, obviamente. Tampoco cobro nada por escribir en periódicos o revistas, aunque en alguno de ellos mantenga una colaboración más que sistemática. Por supuesto, me supone un esfuerzo, y evidentemente, genera algún tipo de ingreso cuantificable para quien publica esos contenidos, sabiamente mezclados con otros.¿Donde está la racionalidad de un comportamiento así? En mi caso, yo lo utilizo para poder hacer aquello que de verdad me gusta: investigar y crear conocimiento. Gracias a mis actividades de ese tipo, puedo llegar a una empresa, que suelen ser el sujeto de la mayoría de mis investigaciones, y obtener un acceso a la información mejor que si fuese un completo desconocido llamando a su puerta. Es más, me interesa que mi material, de cualquier tipo, sea utilizado por otras personas de la manera que ellos quieran, siempre y cuando (y así se establece en mi licencia), se cite la procedencia. Para mí, viniendo del mundo académico, es algo natural: escribes un paper, y cuanto más citado es, más importante eres y más beneficio le extraes, hasta el punto de haber desarrollado una medida, el citation index. Eso, además, realimenta mi particular ciclo de negocio: cobro por divulgar conocimiento en determinados foros, tales como clases y conferencias, y consigo además que mis contenidos sean mejores gracias a la incorporación del material obtenido en mi investigación. Eso hace que la empresa en la que paso más horas y que paga mi principal ingreso reciba, por un lado, el producto que espera (clases a un nivel satisfactorio), pero, además, infinidad de subproductos que también le suponen un aporte de valor, como publicaciones en congresos y journals, o incluso, si se puede medir de alguna manera, algún tipo de prestigio. Cerrando el círculo, la empresa sujeto de la investigación, que no me paga por investigar, recibe rendimientos derivados de las conclusiones de esa investigación en diversas formas…
Cuando habla de que no cobra por los artículos de prensa, que sin embargo reportan beneficios al periódico en cuestión, está hablando de las licencias free for commercial use a las que Joi Ito se refería recientemente.
Yo ando buscando algo parecido que aplicar al mundo de la consultoría. No debería ser tan difícil, ¿no?
Enviar por email
| Comentarios | Trackback
Sección:
Nuevos Modelos de Negocio,
Evolución Digital