miércoles, 26 de mayo de 2004 a las 15:01
Hace tiempo que quería escribir una anotación sobre fotografía digital (lo tengo apuntado en mi lista de temas y enlaces), la anotación de Enrique de hoy: Imprimiendo en casa…¿a qué precio? me proporciona la excusa perfecta.
Coincido en su análisis de la migración de valor, desde los fabricantes de películas fotográficas y productos de revelado, a los fabricantes de consumibles para impresoras en color caseras (fundamentalmente cartuchos de tinta y papel fotográfico). En el proceso, probablemente han aumentado los márgenes al hacerse todo el proceso mucho menos industrial, de nuevo la tan cacareada amateurización masiva de todo.
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Estoy de acuerdo también en que no es una situación sostenible a largo plazo:
Lo que me parece evidente es que no resulta sostenible. Si una empresa pretende retener una cantidad importante del valor de un elemento tan comoditizable como un simple cartucho de tinta, será con el tiempo desintermediada por otras empresas que ofrezcan esos cartuchos, o únicamente la tinta para rellenarlos, a un precio inferior, y los márgenes se erosionarán gradualmente (proceso que lleva tiempo ocurriendo). O bien la gente dejará de imprimir fotos, y se dedicarán a admirarlas en una pantalla más o menos portátil en la que accedes a tus fotos almacenadas vete tú a saber en qué lugar de la Red. Pero pretender montar un negocio grande y sostenible alrededor de algo tan obvio como que la gente imprima en casa y se gaste mucho dinero en cartuchos, me parece francamente toda una cortedad de miras.
Yo creo que, más que por la vía de nuevos competidores que vendan con menor margen los mismos productos, el fin del chollo llegará gracias a la entrada de los laboratorios fotográficos digitales. Es verdad que cada vez hacemos más fotos, pero, por una parte muchas no las imprimimos nunca, y por otra creo que, cada vez más, iremos a imprimirlas a un laboratorio fotográfico, para después recogerlas bien impresas y con copias para las abuelas y para quien sea. Dejaremos las impresoras en casa para situaciones mucho más puntuales. A esto ayudará la tendencia detectada, hace ya meses, de bajada del precio del revelado digital hasta igualar el precio del revelado analógico.
Iniciativas como la de El Corte Inglés y Kodak, de crear un centro de revelado digital al que se pueden enviar las fotos electrónicamente para que hagan las copias en papel que necesites, y luego pasarte por un centro de El Corte Inglés a recogerlas, son un claro paso en ese sentido. Permiten incluso compartir álbumes e imprimir fotos de amigos. Tengo que dedicarle algo de tiempo a explorar cómo funciona. Alvaro lo anunciaba en su blog hace un par de meses.
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Sección:
Evolución Digital