Pásalo II

Sigo dándole vueltas al tema de las movilizaciones del sábado pasado, justo antes de las elecciones. De lo que no queda duda es que se trata de una _primera vez_ que supone un hito digno de estudio. Recojo algunas anotaciones interesantes sobre el tema:

Escolar en “Tecnología y movimientos sociales”:http://www.escolar.net/MT/archives/000682.html argumenta:

La evolución de los sistemas políticos está ligada a la de las tecnologías de la comunicación. A medida que los gobernados cuentan con herramientas más rápidas y baratas para transmitir información, los gobernantes ceden más poder. La imprenta acabó con el absolutismo. La radio y la televisión hicieron posible la democracia parlamentaria. Los móviles, la Red e Internet obligarán a que la sociedad adopte un nuevo sistema político

Por su parte Furilo mantiene en “El resto no nos lo creemos”:http://furilo.com/blog/reality_hacking/040319-el_resto_no_nos_lo_creemos.php que:

Con la llegada de Internet y otras redes que permiten que los usuarios publiquen y difundan se termina el control de la información por parte de quien hasta ahora lo tenía en exclusiva: el poder mediático, conglomerado de políticos y multimillonarios que se quieren y odian a partes iguales pero que se necesitan mutuamente.

A través de Furilo encuentro en “divergencias”:http://divergencias.typepad.com/divergencias el apunte titulado “Ecos mediáticos, verosimilitud y redes sociales”:http://divergencias.typepad.com/divergencias/2004/03/ecos_mediticos_.html en la que se explica lo sucedido en base a los ecos mediáticos entre medios masivos y medios alternativos, la verosimilitud de las sospechas lanzadas y el papel clave de las redes sociales.

Creo que a partir de ahora se buscará de forma premeditada y orquestada reproducir el fenómeno de _movilizaciones espontáneas_, que no lo son, aunque si convocadas por nuevos medios y por actores distintos de los que tradicionalmente han tenido poder de convocatoria. Para funcionar necesitan de un terreno previamente abonado: un interés común y un fuerte sentimiento de urgencia o de máxima relevancia y, son, probablemente, menos manipulables que otro tipo de convocatorias más tradicionales.