lunes, 30 de abril de 2012 a las 11:59
Un periodista tradicional trabaja hasta publicar su artículo. Y, una vez publicado, apaga la luz y se va a su casa. Ha trabajado, ha investigado, ha contrastado, ha escrito, ha corregido, ha editado y ha publicado. Su trabajo ha terminado. Su producto está acabado.
En un medio social cuando pulsamos el botón de publicar apenas estamos dando el pistoletazo de salida a un proceso de cocreación mucho más largo, complejo y participativo. En nuestras publicaciones animamos a nuestros editores a que aquello que publican esté lo más elaborado, estructurado, documentado y completado posible. Trabajamos mucho la calidad. Sin embargo, somos conscientes que un post nunca estará completo sin la participación de la comunidad. Nuestros lectores a menudo saben de un tema tanto o más que nosotros. Y complementan lo que publicamos con sus comentarios, sus aclaraciones, sus aportaciones, sus enlaces, sus correcciones. Un post no es un producto acabado, es el principio de la conversación.
Bernardo Gutiérrez en un recomendable artículo reciente en 20 Minutos habla del postperiodismo en una línea muy similar. Cuenta que la información pasa a ser un proceso compartido en el que se incluye a los lectores en la elaboración del contenido. Dice que el concepto de contenido se amplia, de forma que comentar, difundir, remezclar o incluso valorar o adherirse a una noticia también es autoría. La información deja de ser un producto para convertirse en una comunidad.
Hace poco uno de nuestros lectores nos lo recordaba en un comentario:
…Este blog, hace que ya no compre revistas del motor. Habéis dejado obsoletos los medios tradicionales, y habéis sabido entender, que los lectores, en ocasiones queremos un analisis de los coches o las novedades con opinión personal, y el posterior debate, respuesta, contestación….. tiene mucho mas valor que el tradicional articulo con sus frias cifras. El crear esa interacción es un gran merito, animo, y a seguir, y seguir evolucionando!
Nacho Escolar comentaba en un acto que compartimos hace unos meses que él se fía mucho más de un post en un blog con muchos comentarios que de un post en un blog sin comentarios. Un post con muchos comentarios necesariamente lo ha leído mucha gente, de los cuales unos pocos han comentado. Son también gente suficientemente interesada en la temática como para opinar. Y frecuentemente con criterio. Un post en un blog sin comentarios puede que no lo haya leído nadie. Sólo responde de él su autor. En un blog con mucha participación, el contenido del post lo ha validado su comunidad.
Está claro que los lectores que participan en esa cocreación son una minoría. Es más, también es cierto que dentro de esa minoría hay otra minoría aun menor que es responsable de un alto porcentaje de toda la participación. Pero lo que muchos no ven es que buena parte de los lectores nos leen no sólo por lo que nosotros publicamos. Sino también, e incluso a veces fundamentalmente, por lo que publica esa parte más activa de la comunidad. Y que, para ellos, esto, junto a la pasión, son elementos diferenciadores fundamentales que les hacen preferir medios sociales sobre medios tradicionales de la misma temática.
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Medios
viernes, 27 de abril de 2012 a las 21:24
Ayer Javier Costas, uno de nuestros bloggers de motor, publicaba en Motorpasión un post para celebrar los cinco años que lleva escribiendo con nosotros. Es un artículo emotivo que refleja muy bien el espíritu Weblogs SL. Que nos recuerda una de las razones por las que las nuevas publicaciones triunfan: la pasión.
Hace seis años escribí un post titulado “La venganza de los aficionados“. Los que me hayáis oído hablar en alguna conferencia o en alguna presentación seguro que lo recordaréis. La idea central tras ese concepto es que en un entorno en el que la publicación “ha pasado de ser una industria a ser un botón”, los periodistas han dejado de ser los únicos capaces de comunicar sobre un tema determinado. Es más, sin barreras de entrada a la publicación, los verdaderos expertos superan en capacidad, en conocimientos, en credibilidad y en profundidad a muchos periodistas tradicionales. Y lo hacen porque aquellos que saben más que nadie sobre un tema son los que lo aman. Los que tienen una verdadera pasión que les lleva a seguirlo muy de cerca, a leerlo todo, a informarse y formarse, a dedicarle casi cada hora que pasan despiertos. Son los apasionados por la temática.
Los hay, muy afortunados, que descubrieron esa pasión pronto y que tuvieron la fortuna, o la habilidad, de convertirla desde el principio en su profesión. Pero también hay otros, igual de apasionados, que no se convirtieron en profesionales de su pasión, porque la vida no les llevó por ahí. Porque su padre les dijo: “estudia derecho y luego ya harás fotitos”. Y le hicieron caso. Y acabaron derecho. Y se pusieron a trabajar en un despacho. Pero entre juicio y juicio, nuestro abogado-fotógrafo, sólo piensa en hacer fotos, y en ese nuevo modelo de cámara. Y en ese objetivo. Y en ese filtro. Y en ese encuadre. Y en ese…
Creo firmemente que la pasión se nota. Que los apasionados por algo quieren leer lo que opinan sobre su tema, de alguien que sepa mucho, que tenga criterio, que sepa escribir, pero, sobre todo, que comparta su pasión. Que se emocione como ellos por cada adelanto, por cada descubrimiento. Que vibre con la anticipación de cada novedad. Que debata los pros y los contras de cada mínima variación. Que entienda cómo funciona todo en el mundo de su pasión (sustituir aquí por tecnología, moda, motor, literatura, videojuegos, comics, cine, cocina…). Que se acalore discutiendo y defendiendo su postura. Que aprenda todos los días escribiendo y leyendo.
Y pienso también que todos tenemos pasiones. Todos tenemos temas que nos interesan con mucha mayor intensidad que a nuestro círculo social más cercano. Temas en los que, en un entorno de oferta editorial limitada, no era fácil profundizar si no eran muy comunes al resto de la población. Y, sin embargo, ahora encontramos multitud de publicaciones especializadas y de muy alta calidad sin importar lo esotérico que pueda ser el tema. Y, además, son publicaciones con alma. Tras las que se esconden auténticos apasionados. Auténticos especialistas. Auténticas autoridades en su materia. Auténticos nuevos periodistas.
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Nanopublishing,
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Medios
Tags: Motorpasión
lunes, 09 de abril de 2012 a las 21:17

La semana pasada nos enteramos de que François Derbaix había vendido Top Rural a HomeAway por 14 millones de euros. Me alegro mucho por François, por su equipo y por sus inversores. Es, sin duda, uno de esos casos de empresa a la que “le ha llevado 10 años convertirse en un éxito de la noche a la mañana“. Sin embargo, hay una cosa que me resultó extraña en el post en el que François anunciaba la venta y en una entrevista posterior a El Confidencial y que me ha hecho recuperar mis reflexiones sobre este tema y escribir este post. François dice:
Cuando montamos Toprural en el año 2000, ya tenía claro que algún día lo venderíamos. Es el destino de todo negocio, salvo si lo que buscas es un auto-empleo o montar una empresa familiar, lo que no era mi intención.
Aclaremos, no es que no piense que no esté bien el que se cree una empresa para venderla. Me parece perfectamente legítimo. Es más, no es lo mismo plantearte esta cuestión cuando ya has vendido varias compañías que cuando se trata de tu primera compañía y una venta te cambia la vida. Ahora, no creo que los negocios que no piensen en venderse como opción principal sean sólo auto empleo o empresa familiar. La disputa entre el build to flip y build to last es casi tan antigua como internet, puede que incluso más. El modelo de “fundar para vender” está en la base de toda la industria de capital riesgo, que busca negocios escalables y con necesidades de financiación iniciales que puedan proporcionar “salidas” que permitan multiplicar la inversión por 5 o por 10.
Ahora, el modelo de “fundar para durar” se basa en aprovechar las innovaciones disruptivas para tomar posición en un mercado. Hoy mismo Techcrunch publicaba un post que explica el dilema del innovador de Clayton Christensen que habla precisamente de eso. Todas las industrias maduras tienden a estar concentradas en muy pocos actores con cuotas de mercado razonablemente estables. En dichos mercados es muy difícil que entre ninguna nueva empresa con una participación significativa. Sin embargo, en los momentos de disrupción tecnológica es cuando se producen los grandes cambios de cuotas y de líderes de mercado. Las grandes empresas dominadoras de una industria no suelen prestar atención. O están a otra cosa o minusvaloran la oportunidad/riesgo o no son capaces de perseguirla. Suelen ser empresas de nueva creación las primeras en aprovechar la oportunidad. De esas, muchas no tienen éxito. Cuando las pioneras tiene un éxito relativo ya visible desde el puente de mando de los grandes dominadores de la industria, algunos de estos intentan acaparar el nuevo mercado. Bien desarrollando la innovación internamente, bien comprando a alguno de los nuevos que la ha desarrollado. Y consiguen mantenerse como líderes. Algunos reaccionan tarde o no saben hacerlo y sucumben. Y alguno de los nuevos entrantes consigue desarrollarse lo suficiente y se convierte en uno de los nuevos dominadores de su industria.
En este modelo las empresas “fundadas para vender” tienen su papel en permitir que los líderes de siempre sigan siendo líderes o bien en ayudar a que alguno de los nuevos entrantes adquiera dimensión y pueda convertirse en nuevo líder. Las empresas “fundadas para durar” juegan a intentar ser ese nuevo líder.
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Emprendedores
Tags: François Derbaix, Top Rural
domingo, 18 de marzo de 2012 a las 14:10
El País publica hoy en portada su habitual artículo sobre audiencias. Vuelve a resaltar su ligera ventaja sobre El Mundo (un 5% de diferencia), se queja de que los datos de El Mundo agregan otros sitios, aunque reconoce que ellos se suman Meristation. Hasta ahí, lo normal. Más adelante cuenta que Smoda ha superado en audiencia a Yodona, cierto. Lo grave, lo que me mueve a publicar este post, es el destacado que afirma: “SModa, la web de mujer de EL PAÍS, lidera su sector con 548.000 lectores”. Esto es directamente falso. Salvo que, como dice el título de la entrada, asumamos que ser cuarto es ser líder y que vale no hablar de los tres que van por delante. Los datos de comScore de febrero para mercado español, en su categoría de comunidades – belleza, moda y estilo, son los que aparecen en la imagen.

Trendencias, la publicación de moda de Weblogs SL lidera por primera vez esta categoría este mes con 720.000 usuarios únicos, esto es, un 30% más que Smoda, y por delante de marcas tan relevantes como Vogue y Elle. Por ser totalmente transparente, el dato de Trendencias incluye tanto Trendencias.com como Trendenciasbelleza.com y Trendenciashombre.com. Esto es, nuestra oferta de moda, belleza y moda masculina. Por continuar con la transparencia, los datos de Trendencias, de Smoda, de Yodona y de Telva son datos híbridos, mientras que Vogue, Elle o Mujerhoy todavía no han unificado su medición y tienen datos un poco por debajo de lo que debieran.
El dato no es banal. Es un argumento importante a la hora de justificar decisiones de compra de los anunciantes del sector. Competir con grandes grupos de medios es muy complicado: tienen más recursos, mayor reconocimiento de marca, equipos comerciales más amplios y mayores contactos con anunciantes y agencias. La inercia, muy poderoso factor, juega claramente a su favor. Contra todo eso luchamos todos los días. Que, además, en aquellos aspectos en los que otros les superan, se atribuyan el liderazgo y escondan que otras publicaciones están por delante, me parece intolerable. Es como si el Málaga, cuarto clasificado con 30 puntos menos que el Real Madrid, fuera diciendo que es líder de la liga de fútbol española.
Actualización: una hora antes de publicar esta noticia avisé a El País. Un rato después de publicar me han dado la razón en Twitter y han decidido eliminar el destaque en el que se atribuían el liderazgo y publicar una fe de errores. Incluyo una captura del despiece destaque antes de la rectificación para que quede constancia. Y agradezco la rectificación.

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Weblogs SL,
Medición
Tags: audiencias, comscore, moda, smoda, trendencias, yodona
viernes, 20 de enero de 2012 a las 21:04

Esta mañana Rosa Jiménez Cano me ha pedido una breve columna sobre el caso Megaupload que ha publicado El País en su sección de tecnología. Lo cierto es que se me hace raro escribir con una longitud predefinida, pero creo que el artículo resume bien mi posición sobre esto. Si se demuestra ante un juez que ha habido lucro ilegítimo aprovechando sin autorización obras de terceros me parece bien que respondan de ello. Ahora, me preocupa la repercusión sobre clientes y sus materiales lícitos y dudo de la eficacia de la medida para cambiar los hábitos de consumo de contenidos online de los usuarios.
También publica El País columnas interesantes de Enrique Dans, Paloma Llaneza. Por otra parte recomendaría leer el post de Carlos Sánchez Almeida en Jaque Perpetuo de El Mundo, que también aparece citado en el Wall Street Journal y la opinión de Javier de la Cueva, recogida en un artículo de El Economista. Otro punto de vista, el de Juan Varela y, por último, el post de Delia Rodríguez cargadito de enlaces para entender el tema.
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Evolución Digital,
Internet y la Ley
Tags: El País, FBI, Megaupload
viernes, 20 de enero de 2012 a las 13:20
La historia
En el principio de la medición de audiencia en internet fueron los hits usando los logs de los propios servidores de las páginas webs. Y fueron muchos. Pero los hombres vieron que no servían para entender la audiencia de un sitio. Y entonces llegaron las páginas vistas. Que ya eran mejores que los hits. Y la medición con herramientas de terceros, que eran menos manipulables que los logs. Pero enseguida se inventaron los refrescos automáticos de página, las galerías con múltiples fotos, a página cada una, y los articulos en paginados interminables de a párrafo cada uno. Y de nuevo hubo inflación. Y no se podía medir la audiencia real. Entonces llegaron los usuarios únicos. Con ellos se querían medir personas reales, de carne y hueso, con orejas y nariz. Pero las herramientas de medición censal que existían, basadas en tags y cookies, sólo medían navegadores únicos. Cada vez que un usuario abría otro navegador, borraba sus cookies o cambiaba de dispositivo, se convertía en un nuevo usuario. Y así el número de usuarios únicos del mercado subía y subía sin parar.
En paralelo se había empezado a usar paneles de audiencia, como en la tele. Sólo que internet es una realidad mucho más compleja y diversa que la tele. Y en vez de cientos de canales hay, literalmente, millones de sitios. Y los usuarios hacemos cosas muy raras. Como usar distintos navegadores, distintos sistemas operativos o distintos dispositivos. Y los paneles más o menos acertaban, a la baja, los usuarios únicos, pero patinaban fuertemente calculando las páginas vistas. Y claro, en tele también deben patinar, pero las teles no tienen medición censal propia y no lo saben. En internet todos sabemos cuántas páginas vistas hacemos. Y todos sabemos que los paneles puros patinan con esta métrica. Que, curiosamente, es la que se usa para contratar publicidad online (por mucho que los usuarios se usen para determinar qué sitios son más relevantes que otros).
Y entonces, apareció la medición híbrida. La medición híbrida (o unificada) consiste en usar lo mejor de cada una de las dos metodologías, la censal (tags y cookies) y la de panel (muestra representativa del mercado que instala software en su ordenador). Pero resulta que cada medidor la calculaba de una manera. Así que se hizo un concurso de mercado para decidir qué sistema de medición y que empresa proporcionaba una mejor medición. Y las reglas para dicho concurso las fijaron de común acuerdo compradores y vendedores de publicidad; anunciantes y agencias por un lado. Portales, medios tradicionales y medios nativos por otro. Sin olvidar a las teles y radios ni a las redes. Y del concurso salió vencedora comScore. Aunque con muchas mejoras por hacer, su sistema fue el que más convenció a la industria. Y en enero de 2012, pasó a ser el estándar de medición del mercado de internet español.
La explicación seria
Lo anterior, muy simplificado, es una breve historia de la evolución de la medición en internet hasta nuestros días. Espero que ayude algo a entender de qué va todo esto. Lo traigo a colación porque en breve vamos a cambiar en Weblogs SL la fuente de los datos de audiencia que venimos publicando ininterrumpidamente desde que empezamos Xataka en noviembre de 2004. Los datos que empezamos a publicar entonces eran del sistema interno que usábamos en la época (PHP-Stats). En febrero de 2006 empezamos a usar los datos de Market Intelligence de Nielsen, la herramienta de medición censal de Nielsen Online. Este es el sistema que hemos usado todos los meses hasta hoy. A partir de los datos de diciembre de 2012, que publicaremos en unos días, empezaremos a usar datos unificados (híbridos) de comScore. En realidad no son híbridos del todo, parte de los sitios todavía no tienen datos unificados y muestran sólo los del panel. Hemos decidido no esperar a los datos de enero (que serán más completos pero posiblemente aún no al 100%) porque queremos poder dar un mes datos con ambas metodologías y explicar las diferencias. Que las hay y son importantes. Voy a intentar adelantar algunas cosas aquí.
1. Metodología
Como ya adelantaba, el sistema que usábamos hasta ahora era el censal de Nielsen Online, Market Intelligence. Más precisamente, el dato que dábamos era el de audiencia mundial desduplicada (contando cada usuario que visita varias webs como un sólo usuario). A partir de diciembre daremos el dato unificado de MyMetrix de comScore. Es un dato elaborado en base al panel de audiencia de comScore (unos 20.000 panelistas) que, con algunas carencias que deben resolver, representa la población española usuaria de internet, y con direct, que es la herramienta de medición censal que usa comScore. En consecuencia pasamos de dar datos sobre navegadores únicos a dar datos sobre usuarios únicos.
2. Universo
Hasta ahora dábamos datos mundiales para el total y para cada sitio. A partir de ahora daremos datos mundiales y locales (sólo ip española).
3. ¿Qué sistemas hay y qué metricas dan?
En primer lugar tenemos los sistemas híbridos. El MyMetrix de comScore, que ahora es el estándar de mercado, y el Netview de Nielsen. En un segundo escalón estarían los páneles, las versiones sin hibridar de ambas herramientas. Luego tenemos los sistemas censales, Market Intelligence de Nielsen, Direct de comScore y el archiconocido y archiusado Google Analytics. En esta categoría entran también los datos de OJD, que aunque auditados por esta, se basaban hasta ahora en los datos de Market de Nielsen. Y también un cierto número de herramientas censales que son más de medición interna que de medición pública. Aquí tendríamos Site Census de Nielsen, Omniture, Xiti y unas cuantas más. Luego vienen otras herramientas con metodologías derivadas o menos fiables. La archiconocida Alexa (muy fácil de manipular), Quantcast (que usa datos de tags y también de operadores y que ofrece datos gratis para luego vender los datos de audiencia de tus sitios en adexchanges), Google Trends y Google Adplanner (estimados sobre datos internos de Google y en algunos casos sobre Google Analytics). El orden de fiabilidad, muy a grandes rasgos, es en el que los he presentado.
4. ¿Cambiarán los datos? Sí, los datos de usuarios únicos mundiales de sistema híbrido son sustancialmente inferiores a los de navegadores únicos mundiales de medición censal. Esto no supone que nuestra audiencia (ni la de cualquier otro medio) se haya reducido. Simplemente antes estábamos contando navegadores no usuarios. Ojo porque esto es una práctica habitual. Cuando un medio publica su audiencia puede usar una u otra metodología. Hasta ahora, no había consenso de mercado sobre cuál era la que debía prevalecer. A partir de ahora sí lo hay. Aunque alguno tenga la tentación de usar otro sistema si el consensuado no le saca como a él le gustaría.
Por ejemplo, el dato que publicó hace unos días El País, es de comScore metodología híbrida, sólo IP española. Similar y comparable al que usaremos nosotros. Una pena que sólo lo hayan empezado a usar cuando se ponen por delante y no todos los meses vaya bien o mal. También es una pena que hagan comparativas teniendo en cuenta sólo medios tradicionales. Pero es el dato correcto y, efectivamente, El País es líder en audiencia española de medios informativos en diciembre de 2011.
El Mundo también se ha autoproclamado líder en audiencia en diciembre de 2011. En este caso usa varias fuentes: el dato censal de OJD, que a su vez usa datos de Market Intelligence de Nielsen con datos mundiales, no del mercado español, el panel de Nielsen puro y el panel de Nielsen híbrido. Sin entrar en otras consideraciones, extraña que escriban como si comscore no existiese o como si no hubiera ganado el concurso. Máxime cuando el grupo de El Mundo estuvo representado en ese proceso. También hacen una comparativa parcial, sólo con quien les interesa. En este caso ni 20minutos les vale como comparable.
Para terminar la foto, Vocento también se proclama líder en diciembre 2011. En este caso usa datos del panel híbrido de Nielsen, a nivel de compañía, no de medio e incluye a todos los grupos presentes. Una pena que los datos del panel híbrido de Nielsen sólo incluyen a los que son clientes del mismo. Esto es, faltan Google, Yahoo, Microsoft, Wikipedia… Si usando el unificado de comScore saliese el mismo resultado (Vocento todavía no ha unificado en comScore), este dato también sería correcto. Una cosa es ser líder como medio y otra ser líder como grupo.
¿Qué dato vale? Desde mi punto de vista, y entiendo que desde el de la mayor parte de la industria, el dato unificado (híbrido) de comScore para mercado español. El sistema entra en vigor en enero. Siendo benévolo, todavía en diciembre se puede discutir. No siéndolo, son excusas de mal perdedor.
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Medición
martes, 17 de enero de 2012 a las 21:08
Como complemento al post anterior, creo que puede ser ilustrativo compartir cómo consumo información a diario. Posiblemente para muchos de los que leáis esto os resultará muy familiar y os veréis identificados, en parte o en todo. Pero creo que también puede haber muchos a los que le choquen ciertos aspectos. O que les sirva de contexto o ilustración. En absoluto creo que sea representativa de cómo obtiene información la media de la población actual. Pero sí puede serlo de por dónde van las tendencias.
A primera hora, antes de desayunar, paso una media hora revisando la información importante del día usando un ipad. Lo primero es una mirada rápida a la pantalla principal del correo para ver si hay alguna cosa urgente que requiera atención inmediata. No suelo abrir o contestar correos en esa pasada salvo que haya algo especialmente relevante. A continuación viene la prensa generalista y económica. Miro la portada de El País, Cinco Días, El Confidencial y Vox Populi. De esta pasada suelo saltar a 5 o 6 noticias en total. A veces más, a veces menos. Muchas veces con el texto de las portadas basta para estar informado a alto nivel de qué está pasando. Luego paso a la especializada y miro 233 grados. Le sigue la viñeta diaria de Manel Fondevila en Público. De ahí salto a Techmeme, el agregador por excelencia de medios tecnológicos en inglés. Esta lectura suele hacerme saltar a 5 o 6 artículos más. Y es una fuente importante de retweets cuando veo cosas interesantes que, habitualmente, todavía no se han comentado en mi timeline de twitter. De ahí salto a Menéame, que me permite seguir noticias de temáticas muy variadas, muchas de las cuales no salen en las portadas de los medios tradicionales. O salen en medios que yo no he repasado en mi lectura inicial. Si tengo algo más de tiempo miro Hacker News (noticias tecnológicas en inglés) y Mediagazer (como Techmeme, pero de medios).
Finalmente miro Twitter. Creo que Twitter es una herramienta magnífica para usarla como filtro social. El truco consiste en darte cuenta de que es un medio asimétrico, determinar a cuantas personas puedes seguir en función del tiempo que le quieras o puedas dedicar y emplear mucho tiempo en seleccionarlas bien en función del valor de sus comentarios y, sobretodo, de sus enlaces. Yo sigo a unos 150. Constantemente añado nuevas personas a mi lista de seguidos según voy descubriendo voces originales y que aportan en los temas que me interesan, y una vez cada mes o así, borro unos cuantos para volver a los 150 de referencia. Suelo borrar en función del nivel de señal/ruido, del nivel de repetición con el resto de mis fuentes en twitter y también a aquellos que tienen perfiles mudos. Con esto termino mi repaso matutino.
Durante el día suelo entrar en twitter unas cuantas veces, tanto en ratos muertos (taxis, esperas) como entre tareas. Es raro que entre en algún medio si no es siguiendo un enlace de twitter o alertado por alguna noticia de última hora. Si encuentro enlaces interesantes en Twitter que no puedo leer en ese momento, los marco como favoritos e intento volver a leerlos más tarde. Antes usaba Instapaper, pero marcaba cosas allí que luego no recuperaba para leer más tarde. Por la noche, aparte de twitter, si tengo algo de tiempo, suelo abrir Zite para buscar noticias especializadas que se me puedan haber pasado en los repasos anteriores.
Quizás a alguno le sorprenda que no mencione ningún lector de feeds. Confieso que hace ya algunos años que no los uso. Sigo leyendo muchos blogs, pero no llego a ellos por los feeds. Llego a ellos fundamentalmente por twitter, menéame y por enlaces desde otras publicaciones. Leo con mucha frecuencia Techcrunch o el blog de Enrique Dans, pero no tengo en mi rutina diaria ver sus feeds ni sus portadas.
Esta es mi rutina. Y creo que me mantiene mucho mejor informado de lo que estaba años atrás. ¿Cuál es la vuestra? ¿Qué me falta o qué me sobra?
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Consumo Digital
lunes, 16 de enero de 2012 a las 16:14
Que el modelo clásico de los medios tradicionales está en crisis es algo que, a estas alturas de campeonato nadie duda. En mi época de universitario recuerdo que volvía a casa de la facultad y, antes de comer, empleaba una hora en leerme de cabo a rabo el periódico. Sólo perdonaba las necrológicas. Hoy empleo unos 30 minutos a primera hora de la mañana y habré ojeado titulares de 5 o 6 publicaciones y leído entre 10 y 20 artículos con mayor profundidad. Y todo esto con mejor selección de temas, más profundidad y mucha más diversidad. Creo que no soy el único.
La pérdida del oligopolio
Lo primero que ha sucedido ha sido la pérdida del oligopolio sobre la difusión de información. En el pasado eran pocos los que podían permitirse las inversiones necesarias para poner en funcionamiento un medio de comunicación. No hay que ver las pérdidas que han acumulado los dueños del diario Público en su empeño de lanzar un medio a la antigua usanza. Hoy cualquiera puede abrir un blog y contar lo que tenga que contar. Obviamente muchas publicaciones no tendrán calidad o no serán relevantes (pura ley de Sturgeon). Sin embargo, de entre todas esas publicaciones surgen algunas especializadas y de alta calidad, que rivalizan con las publicaciones tradicionales y las superan en adaptación al medio y en capacidad de conexión con sus comunidades de usuarios.
La ruptura del bundle
Parte del secreto de los medios era el empaquetaje conjunto de distintos tipos de contenidos que se consumían conjuntamente pero que podían tener niveles de calidad dispares y, sobretodo, capacidades de generar ingresos y rentabilidades también muy diferentes. En un entorno de abundancia de contenidos y de facilidad de acceso a los mismos, cada lector elige qué temas le interesan más, lee mucho sobre ellos pero de las mejores publicaciones que existen. No se queda a leerse la sección de deportes de una cabecera si sabe que hay otras mejores. Esta selección de contenidos entre multitud de soportes quiebra la capacidad de subsidio cruzado que tenían los grandes medios. El clásico ejemplo de cómo los anunciantes de motor acababan pagando los costes del corresponsal en Beirut. Si las publicaciones especializadas en motor se llevan esos anunciantes, ¿quién queda que pague al corresponsal? Porque las agencias de viajes a Oriente Medio no van a ser.
La especialización y los amateurs
El periodista tradicional era generalista por necesidad. Podía escribir sobre cualquier cosa. Esto tenía sentido en el modelo de oligopolio, escaso número de medios y papel de estos como mediadores de la realidad. En el contexto actual infinidad de expertos sobre las más variadas temáticas cuentan e interpretan la actualidad con mayor conocimiento y mayor pasión que el clásico periodista generalista, que queda en franca desventaja.
El papel de los antes conocidos como audiencia
Los antiguos lectores se agrupan ahora en comunidades de intereses comunes en torno a las publicaciones que cubren sus intereses, comparten su pasión y les permiten participar en su discusión. Dado un cierto nivel de audiencia, siempre hay alguien leyendo que sabe más que tú. Y en las comunidades de intereses especializadas hay bastantes. Los nuevos medios online les permiten participar en la creación del producto final, que es mezcla de lo que escriben los autores y de lo que añade la comunidad de lectores.
La pérdida de la independencia
El contacto continuo con los poderes político y económico, así como su dependencia de ambos ha hecho que poco a poco se haya erosionado ese papel de cuarto poder controlador de los tres anteriores que ostentaba la prensa. Esto, unido a la persecución de la objetividad entendida como la transcripción neutra de la realidad, o más bien de lo que ciertos actores quieren contar de ella, sin entrar a juzgar si lo que dicen es verdadero o no, como denuncia una vez más Paul Krugman hoy en el NYT.
La quiebra del modelo económico
Todo esto provoca una enorme crisis de modelo de producto primero y de modelo económico después. Acentuada por la emergencia de medios sociales en internet y apuntillada por la crisis económica. Los niveles de lectura de medios en papel caen constantemente. En ciertas franjas de edad es complicado encontrar lectores habituales de periódicos. La migración de los lectores a internet está siendo acompañada, a un ritmo más lento, pero igual de irreversible, por el abandono de los anunciantes. Si no es 2011 será 2012 el año que vea cómo la inversión publicitaria en internet supera a la de la prensa.
Los medios tradicionales que han apostado tarde, desordenadamente y en muchos casos con desgana por el medio online, se encuentran con que los ingresos allí no son tan altos como en el papel, y encima han crecido los enanos. Multitud de pequeños medios nativos, mucho más conocedores del entorno, mucho más flexibles, rápidos y con estructuras de costes mucho más ligeras. Y todos esos pequeños medios también compiten por los ingresos publicitarios. Hay menos y somos más para repartir.
Cuando la monetización mata la distribución
Algunos, azuzando el manido “el todo gratis no puede ser”, intentan montar sistemas de pago para que los lectores paguen por el producto editorial que tanto cuesta hacer. Sólo que el entorno ha cambiado. Estamos en un nuevo entorno de abundancia dónde lo escaso no es el producto editorial sino la atención de la audiencia. Por mucho que yo crea que mi producto es “calidad 100”, ahí fuera hay unos cuantos que tienen el mismo producto en “calidad 80”. Que para mí será un mundo, pero para buena parte de la audiencia es equivalente. Si me empeño en poner barreras, las alternativas que tiene el lector al alcance del ratón son casi infinitas. Y eso sin entrar en si efectivamente el producto por el que pretendo cobrar merece realmente la pena o si estoy intentando que los lectores paguen por mis ineficiencias o por lujos que se han vuelto insostenibles.
Ya no leo como leía
Algunos han visto las tabletas como su tabla de salvación. Piensan que en un entorno más “controlado”, los lectores se darán cuenta de su error y pagarán religiosamente. En lo que no han caído es en que los mecanismos de búsqueda, selección y consumo de información han cambiado. La marca y la portada como caminos de entrada a los contenidos de un solo medio leído por una audiencia diaria y casi mono consumo empiezan a ser superados por otros tipos de procesos: la lectura en diagonal de múltiples portadas; el uso de agregadores de información; de filtros sociales; las recomendaciones; las entradas desde buscadores o desde enlaces en otras publicaciones sin pasar por portada. El lector medio de internet es muchísimo más promiscuo que el de papel. Lee más publicaciones y es más selectivo y más crítico. Se informa desde más fuentes. Selecciona mejor qué lee. Es más dueño de su dieta informativa y menos dependiente de lo que le propone el medio. En un entorno así es difícil pensar en usuarios instalándose aplicaciones de todos los medios que siguen. Y mucho menos pagando por todas ellas. No digo que no se dé, pero no sustituirá a la lectura trasversal en navegadores o aplicaciones multimedio (tipo Flipboard o Zite).
¿Desaparecerán los medios?
En absoluto lo creo. Sí creo que los medios impresos perderán centralidad y buena parte de su influencia (tras perder la audiencia primero y los ingresos publicitarios después). Seguirán existiendo pero con un papel reducido (valga la redundancia). Sobrevivirán aquellos medios que mejor se adapten al entorno online. Que entiendan quién es su público y mejor sepan dárselo. Que construyan el producto con él. Y que sepan introducir a las marcas en ese juego de forma creativa, respetuosa, transparente y productiva para todos. O que sepan inventar otras fuentes de ingresos, que también vale.
Obviamente no tengo la fórmula definitiva. Pero es en lo que intento trabajar todos los días.
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Evolución Digital,
Medios
viernes, 02 de diciembre de 2011 a las 03:08
Hace exactamente dos años tuvimos conocimiento del anteproyecto de Ley Sinde. Gran parte de la ciudadanía señaló de inmediato su rechazo en las redes a través del #manifiesto por los derechos fundamentales en Internet. En estos 24 meses el debate social sobre esta iniciativa ha sido intenso y ha aglutinado a ciudadanos y organizaciones preocupados por la merma de derechos y libertades. Ahora, pocos días después de haber sido deslegitimado por las urnas, un gobierno moribundo pretende aprobar el reglamento que desarrolla esta ley en abierta connivencia con el gobierno entrante.
La Ley Sinde tendrá numerosos efectos indeseados: al introducir una fuerte inseguridad jurídica en la regulación de Internet, se dificulta gravemente la actividad de los emprendedores tecnológicos que el Partido Popular pretende que contribuyan a reactivar la economía. La redacción de la Ley Sinde señala claramente que se aplica a todos los servicios de la sociedad de la información; no deben confundirnos los mensajes que afirman que su única razón es la de cerrar webs de descargas. Nada es peor para el crecimiento de un mercado que la inseguridad de no saber si al día siguiente un negocio puede ser cerrado por la aplicación arbitraria de una norma en manos del gobierno de turno.
El panorama de la propiedad intelectual en nuestro país es atroz: la Embajada de los Estados Unidos ha impuesto la aprobación de la Ley Sinde, el canon digital a empresas y administraciones fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea pero tras año y medio se sigue pagando, los antiguos dirigentes de la SGAE – siempre defendida por el Ministerio de Cultura – se hallan imputados en la Audiencia Nacional por el saqueo generalizado del dinero de los autores. Este panorama cuadra con el general: una corrupción política extendida y no censurada en las urnas, unida a la subordinación de la democracia a los intereses de unos pocos con nombres y apellidos a los que sin embargo se les llama “mercados”.
Sólo con inteligencia, diálogo y trabajo se pueden resolver los actuales retos de la propiedad intelectual y comenzar a construir una salida a la preocupante situación económica actual. Como el Tribunal Europeo de Justicia, entendemos que la tensión entre la propiedad intelectual y la libertad de empresa, el derecho a la privacidad y el derecho a recibir o emitir información ha de resolverse en favor de estos tres últimos derechos. Será la única manera de crear riqueza y de mantener las libertades que tanto ha costado conseguir.
Frente a la arbitrariedad, la defensa histórica de la ciudadanía ha consistido en asegurar la garantía de los derechos fundamentales sustrayéndolos de la política, esto es, de los poderes de la mayoría y del mercado: se trata de derechos inviolables, indisponibles e inalienables.
Los gobiernos van y vienen. La red resiste.
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miércoles, 02 de noviembre de 2011 a las 15:09

Cuando yo era socio de una consultora, sí todos tenemos un oscuro pasado, les contaba a los consultores de mis equipos la historia del jefe indio que, con la intención de atacar el fuerte de la caballería, necesita saber cuántos soldados hay dentro, y contrata para ello un consultor. El consultor va a ver el fuerte y al volver le dice muy rotundo: 1.004. El jefe indio, que se ve que ya conocía a los consultores, le pregunta cómo lo ha calculado. Fácil. Hay cuatro torretas, con un vigía en cada una, son cuatro, y dentro, pues unos mil más o menos.
Desgraciadamente, muchas estimaciones, en todos los campos, se hacen usando métodos de similar nivel de sofisticación y precisión. Y la medición de la inversión publicitaria online es uno de ellos. Habrá gente que diga, ya me lo han dicho muchas veces, que contar estas cosas es ir contra los intereses del sector, que es negativo para la confianza de los anunciantes. Yo pienso justo lo contrario: que cuánto más transparente eres, mucha más confianza generas. Todos los estudios tienen limitaciones. Ninguno representa la realidad con un 100% de precisión. Cuánto más conozcas los límites de lo que tienes, mejor lo comprenderás y mejor podrás usarlo.
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