Hablando del futuro de los medios en iRedes 2015

Hablando del futuro de los medios en iRedes 2015

La semana pasada tuve el honor de impartir la conferencia inaugural del congreso iRedes. Mi idea era dar un repaso a las pricipales tendencias en el mundo de los medios online. A aquellas cosas sobre las que nosotros, e imagino que todos los demás, discutimos internamente. Esas ante las cuales es crítico posicionarse y que determinarán en cierta medida lo bien o mal que lo hagamos de aquí en adelante. Os dejo el video completo de la conferencia que son 49 minutos. Las tendencias las tenéis a partir del minuto 14:50.

Pablo Herreros ha publicado en su blog un resumen de las 14 tendencias en base a tweets que fue publicando en vivo durante la charla. Os da los titulares, aunque creo que se entiende mejor oyendo el video completo. Así se evita entender la primera tendencia como “el escritorio del ordenador es la nueva imprenta” que no es para nada el sentido de la primera tendencia que presenté, como le pasó a la enviada de El País.

También me interesaron mucho otras cuantas sesiones del programa. En especial la que moderó Antonio Ortiz sobre enlaces y agregadores tras la LPI, con presencia de Ricardo Galli, Borja Adsuara y Alex Touriño. Y también la mesa sobre nuevos emprendimientos periodísticos que moderó Silvia Cobo.

Lo que menos me gustó: la charla de Iñaki Gabilondo y Mónica Carrillo. Entiendo perfectamente y respeto que alguien de la trayectoria profesional y edad de Gabilondo decida no meterse a fondo en redes sociales. Lo que me gusta ya menos es que, una vez establecido esto, se permita dar lecciones sobre qué significan estas o qué aspectos positivos o negativos tienen, reflejando, en muchas de sus intervenciones, un conocimiento muy superficial de las mismas. Su compañera de tertulia no hizo sino de caja de resonancia de dichos perjuicios prejuicios. De hecho, unos cuantos de los veteranos de internet que estábamos en la sala nos fuimos convirtiendo progresivamente en trolls según avanzaba la charla, y al final acabamos saliéndonos para no oír más simplezas. En el fondo creo que fue un error de la organización, prácticamente el único. Contar con Gabilondo está muy bien, pero yo lo habría subido al escenario con un youtuber y con un moderador que hubiera ayudado a conocerse y entenderse a esos dos perfiles tan distintos.

Troleando a Gabilondo en iredes 2015

Por otra parte, en iredes es siempre especialmente interesante el programa paralelo: las charlas con gente que sabe mucho tanto en desayunos como en cafés o en copas más tarde. Me llevo muy buen sabor de boca y ganas de participar en próximas ediciones. El broche final lo pone José Luis Orihuela, uno de los organizadores, en su resumen de iredes. Imposible resumir mejor y decir más con menos.

La portada mutante y el control de la recomendación de contenidos

La portada mutante y el control de la recomendación de contenidos

Los medios ya no son lo que eran. Ya ni la portada es sagrada, el gran debate del año pasado tras el famoso informe del New York Times. Pero ¿qué entendemos por portada? Físicamente es la primera página de una publicación de papel, o la url principal en una publicación online. Pero si lo analizamos por su función, la portada es un sitio que cubre dos misiones: lectura de titulares y selección de lecturas en profundidad. La primera darme una visión rápida sobre la actualidad en la temática que cubre la publicación. La segunda, permitirme seleccionar qué noticias me interesan más y quiero leer al completo en vez de quedarme en el titular, y en su caso foto y entradilla, que muestra la portada. En realidad hay una tercera que es permitir al lector nuevo hacerse una idea rápida de qué temáticas cubre la publicación, pero a efectos de este artículo vamos a dejarla un momento de lado.

La portada monomedio ya no existe

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Hoy en día la url principal de una publicación no es el mejor sitio para cumplir estas funciones. La razón principal es porque la unidad de consumo de información básica hace tiempo que dejó de ser el medio para pasar a ser el artículo o incluso unidades inferiores a este. La aparición de servicios que me permiten ver titulares de muchos medios y me permiten filtrarlos en función de criterios sociales y compartirlos, twitter o facebook sin ir más lejos, pero también feedly, flipboard, whatsapp o snapchat, ha vuelto obsoleta a la portada monomedio. Sólo sigue siendo relevante para la audiencia más core del medio. La que lo tiene como lectura de referencia, como página de inicio en su navegador, como lectura diaria obligada. Para el resto de usuarios la portada del medio ya no existe.

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Desktop se ha convertido en el nuevo Print

Desktop se ha convertido en el nuevo Print

Como suele pasar, nada mejor que un buen post para disparar otro. Pepe Cerezo escribió hace una semana en Medium (otro que se pasa allí) un post titulado La conjura contra los medios, que he descubierto hoy en Twitter. Después de dejar un par de comentarios, me he dado cuenta de que la cosa merece un post completo. Así que vamos a ello. Más que una conjura contra ellos, yo hablaría de una tormenta perfecta.

De la crisis de la prensa y de cómo malinterpretan internet ya he hablado varias veces. En Cómo serían las cosas si no fueran como son y también en ¿Quién se ha llevado mi audiencia y mi modelo de negocio?. Curioso que sigan vigentes apuntes de hace uno y dos años. Pero es que a esa situación inicial se le han añadido nuevos factores que vienen a complicarlo todo. Cuando muchos medios tradicionales decían finalmente ya estamos bien en internet, ya tenemos audiencias razonables e ingresos si no grandes, al menos en crecimiento, resulta que el tablero ha vuelto a cambiar. De repente la web es la nueva prensa escrita. Quien se quede sólo en ello está muerto a medio plazo.

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Google sin medios o medios sin Google

Google sin medios o medios sin Google

Hoy se ha aprobado en el Senado la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI). Ahora vuelve al pleno del Congreso para su aprobación definitiva. Como ya comenté en su momento, Google ya ha anunciado que de aprobarse definitivamente, cerrara Google News en España. Triste logro ser el primer país democrático en el que Google tiene que cerrar este servicio. Y juro que he estado muy tentado de poner democrático entre comillas o en itálicas.

A raiz de esto, Pepe Cervera, Luisfer Ruiz y yo hemos tenido un intercambio de opiniones sobre si, en un supuesto de retirada de los medios de AEDE de Google sufrirían más estos o Google.

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Medios o agregadores: la cuestión principal

International ridiculousness

Vuelve a la carga Borja Adsuara con medios, agregadores y usuarios NO hacen lo mismo contestando a mi post anterior y a la conversación que tuvimos en Twitter. Así que le vuelvo a dar réplica.

Estámos discutiendo sobre la aplicación del Canon AEDE y, al hilo de ello, sobre si lo que hacen los agregadores es o no distinto de lo que hacen los medios. Borja intenta poner sentido común a una norma que no tiene por dónde cogerse. Y no lo tiene porque, como recuerda Gonzalo Martín, es el producto perverso de un sistema en el que grupos de interés organizados (llámalos lobbies, llámalos élites extractivas) consiguen que se legisle a su favor para obtener rentas que provienen de otros sectores que no están tan organizados y que no tienen ese acceso al poder político.

Esta ley que está a punto de aprobarse en el Senado, tras haber sido ya aprobada en el Congreso antes del verano, y ha generado reacciones muy críticas en la prensa internacional, no está hecha pensando en el bien común o en promover la industria de los medios online en español. Se ha hecho a petición de AEDE, la asociación de los grandes medios tradicionales, porque a estos les va mal y quieren parte del dinero que sí ha conseguido obtener Google.

Lo demás son todo detalles que les importan poco. Que si Google News es beneficioso para los medios porque les aporta tráfico, que si no genera ingresos, que sea una actividad secundaria de Google, que la norma afecte a otras empresas como Menéame que ni generan perjuicio ni pueden pagar, que todo esto sea perjudicial para el desarrollo del sector de internet en España, que con lo que se pueda recaudar no es posible generar un volumen de ingresos que signifique nada para ellos, que se ponga a riesgo el enlace, que se aplique a medios, a redes sociales o a agregadores, que la ley sea, una vez más, una chapuza jurídica, que se retuerza la ley para inventarse un derecho inalienable y evitar que quien no quiera no participe. Todo esto son minucias, detalles, efectos secundarios todo lo más. Lo importante es que el gobierno les ha hecho caso, legisla a su favor. Siguen siendo influyentes. Siguen decidiendo. Obviamente, han tenido que pagar por ello con dimisiones y con cambios de línea editorial. Y posiblemente tengan que pagar más. Pero alargan su agonía unos años. Y lo demás da igual.

Al final, el punto principal es este. La discusión sobre si la actividad de los medios es, por su naturaleza, fundamentalmente distinta que la de los usuarios, de blogs, de las redes sociales y de los agregadores, puede ser muy interesante desde un punto de vista académico (sigo pensando que en la naturaleza no hay diferencia, sí en el peso de cada elemento y en cómo se ejecutan), pero no son lo crítico en esta cuestión. Y, después de haber visto este proceso varias veces, con la LSSI desde fuera, con la Ley Sinde desde dentro y ahora con el Canon AEDE y el resto de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, uno se queda con la sensación de que estas discusiones sobre matices sólo sirven para que afinen la ley y hagan lo mismo, pero con menos agujeros.

Me consta que Borja no lo hace con mala fe. Al contrario, intenta poner sentido común en lo que todos sabemos que no lo tiene. Pero la cuestión no es si selección y agregación es lo mismo. La cuestión es que tenemos un sistema político corrupto en el que se legisla de forma sistemática a favor de ciertos grupos de poder y en perjuicio de toda la sociedad. Y esto tiene que cambiar.

Medios, agregadores y usuarios hacen lo mismo: seleccionan y comparten

Borja Adsuara, con el que no siempre coincido, pero con el que reconozco que es un gustazo conversar, ha escrito un artículo en El Confidencial en el que intenta delimitar, usando criterios de interpretación legal de la norma, si a un usuario de redes sociales le afecta o no el Canon AEDE. En el artículo, intenta marcar la diferencia, aparte de que no haya lucro, en que los usuarios hacen una selección, mientras que los agregadores hacen “agregación mecánica”.

’Agregación’ vs. Selección

Por otra parte, una cosa es la mera agregación (mecánica o automática, como hacen los algoritmos informáticos) y otra, el valor que se añade con la selección de determinados contenidos (noticias y artículos de opinión), que es lo que hace que se siga a unos usuarios y no a otros, y que aquéllos tengan la consideración de prescriptores (o influencers, como se dice en la jerga del Social Media).

¿Soy un agregador de noticias? Las redes sociales y la Ley de Propiedad Intelectual

La discusión en twitter ha surgido precisamente por este aspecto. ¿Los usuarios seleccionan y los algoritmos agregan?

Agregación vs selección
La cuestión que se plantea es si hay una diferencia intrínseca entre una página que agrega noticias y un usuario o un medio. La primera parte de la discusión creo que está razonablemente clara. Salvo que hables de un mero volcado de fuentes, todos los algoritmos seleccionan; toman un cierto número de elementos de sus fuentes y publican un número menor siguiendo cierta lógica. Podemos discutir si el resultado es mejor o peor, pero creo que no hay duda sobre la naturaleza del proceso. Por lo tanto, la diferencia no puede ser agregación vs selección. Y para ello da igual que esta selección sea a mano, artesanal, o automatizada en un algoritmo que, al final, meramente refleja los criterios prefijados por quien lo programó.

Contenidos propios frente a ajenos
La otra opción para diferenciar sería el origen de las noticias. Si son de producción propia o de terceros. Pero teniendo en cuenta el uso de noticias de agencia, de notas de prensa, cuando no el descarado plagio o las noticias sacadas de twitter o de youtube, es difícil decir que los medios tradicionales se limitan a la publicación de contenidos propios. Así pues, llegas a la conclusión de que agregadores, usuarios y medios hacen lo mismo, compartir una mezcla de contenidos de terceros seleccionados y propios. Obviamente esto no quiere decir que el valor de todos ellos sea el mismo, ni mucho menos, pero sí su naturaleza fundamental.

Volviendo al proyecto de ley. El artículo 32.2 dice:

Artículo 32.2.

La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa…

Coincido con Borja en que para ser prestador de servicios electrónicos tiene que haber lucro, lo cual debería excluir a los particulares. Ojo, como siempre poner publicidad o cobrar por lo que publicas es lucro. En ningún sitio se define que es un “prestador de servicios electrónicos de agregación de contenidos”. Se puede interpretar que es cualquier prestador que use contenidos de terceros. Esto es, la ley regularía cualquier uso de fragmentos no significativos de terceros por parte de cualquiera que publique en internet y tenga lucro. Y dice no signficativos, porque si son significativos, entonces ya no están sujetos a este Canon, sino que su uso tiene que ser autorizado previamente por la fuente.

Tal y como está redactado, afecta a tu blog si tiene publicidad, afecta a cualquier medio y también afecta a las redes sociales. Luego ya estará cómo se quiera interpretar y ejecutar esta ley y cómo actuen la o las entidades de gestión y hasta dónde pretendan ejecutarlo. El ejemplo de la SGAE no da precisamente mucha esperanza.

Canon AEDE para todos

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Hoy se ha aprobado en el Congreso la modificación de la Ley de Propiedad Intelectual, que incluye, entre otras medidas en su mayoría también bastante deplorables, el ya famoso CanonAEDE. En realidad no se ha aprobado en el pleno del Congreso, sino en la Comisión de Cultura, en teoría formada por Diputados expertos en estos temas. El nivel de conocimiento sobre la ley que votaban ha sido francamente patético. Pilar Portero y Ana Cañil lo cuentan con detalle en el Huffpo. Diputados que no sabían qué se votaba, que sólo podían responder generalidades, que se iban antes de terminar la votación porque perdían el avión, que se liaban al votar…

Ahora la ley irá al Senado y con casi total seguridad quedará aprobada. El proyecto del gobierno mal, pero las enmiendas planteadas por la oposición, con poquitas excepciones, casi peor. Una vez más no ha servido de nada la argumentación racional, la organización de los que nos oponíamos en la Coalición Pro Internet, la protesta en Twitter, el hablar con los grupos políticos… Se legisla por inercia, al dictado de lobbies y por acuerdos en las cúpulas de los partidos.

La ley entrará en vigor sí, pero ¿qué efectos tendrá? Por un lado es más que probable que Google cierre su servicio Google News en España para evitar verse afectado. No le genera ingresos directamente y no se puede permitir marcar un precedente para otros países en el que paga por él. Los resultados de su buscador general se harán ligeramente peores al no incorporar los módulos de Google News, lo cual, por otra parte, reducirá de forma importante el tráfico de Google que reciben los medios de AEDE. A los más pequeños, posiblemente hasta nos resulte mejor. Tenemos más visibilidad en el buscador general que en News.

Otros agregadores locales, como Menéame tendrán que mover la compañía fuera de España. Los medios de AEDE, grandes impulsores de esta ley, no verán un euro. Eso sí, conseguirán en buena medida reducir la capacidad de descubrimiento de fuentes alternativas de información que constituían los agregadores. Su papel lo asumirán agregadores de contenidos generados fuera de España a los que la ley ni les va ni les viene. Me puedo imaginar las risas en Reddit si les llega una notificación de Cedro para que les paguen por unos enlaces. Mucho hablar de emprendedores, de innovación y gaitas, pero a la hora de la verdad, no recomendaría emprender en medios en internet en España a nadie en su sano juicio. Si quieres hacerlo en español, mucho mejor desde México DF o desde Miami. Y si puedes hacerlo en inglés, mucho mejor.

Y AEDE no conseguirá ingresos, pero sí, como apunta Antonio Ortiz en un incisivo post en Xataka, que la visiblidad de nuevos medios sea menor. Que sea más difícil descubrir esos medios digitales especializados que dan mejores contenidos que los medios tradicionales. Y hará que las marcas tradicionales pesen algo más. Y dentro de un año, volverán llorando a pedir otra modificación de la ley con el argumento de que se mueren y que son el soporte de la democracia y otras zarandajas.

Más información:

El emprendedor, el tiempo y los valores, y por qué a veces correr es malo

reloj de la antigua estación de Canfranc

Ser emprendedor no es fácil. Muchas veces se ha escrito que si analizásemos fríamente las posibilidades de éxito que tenemos, los riesgos que asumimos y todo lo que implica, lo racional sería no intentarlo. Hace poco Iñaki Arrola recordaba que lo normal es que sea un camino largo de muchos, muchos años para llegar al éxito, si es que llegas. Y el camino no es fácil. Tienes muchas ilusiones, pero también muchas presiones. Y eso que hablo desde la experiencia de Weblogs SL, sin inversores externos, sin deudas bancarias y sin estar en bolsa.

El crecimiento, aunque lo hagas bien, no suele ser lineal. Unos años creces más, otros menos. Depende claro, de ti, pero también de muchos otros factores. De la evolución del entorno económico, de la marcha de tu mercado, de lo que hagan otros actores. Lo que era una propuesta diferencial hace un año, ahora ha sido igualada o superada por la competencia. En el nicho en el que tú tenías rentabilidad alta ha llegado alguien que prácticamente lo regala porque su negocio es otro, o porque genera escala como intermediario y le da igual qué pase dentro de tres años…

Y también hay muchos cantos de sirena. Mucha gente que viene a proponerte cosas que no te huelen bien, que no te parecen honestas o que sabes que no funcionan o que no son sostenibles. Yo me paso el tiempo diciendo que no a muchas cosas. Tener unos valores claros y compartidos desde el principio nos ha ayudado mucho a no meternos en más de un charco. Pero por aquí han pasado todo tipo de propuestas. Más de una vez han venido a ofrecernos salir a cotizar al MAB, por ejemplo. Nunca lo vimos claro. No veíamos a la compañía preparada. Veíamos muchos más inconvenientes que ventajas. Y, sinceramente, mucho más interés del intermediario de turno por facturar él que por ayudarnos a nosotros.

Seguramente en esto, como en el no haber aceptado financiación externa, ha influido mucho mi experiencia en Cluster Consulting tras la venta (internamente se decía “fusión”) a Diamond Partners, una consultora americana cotizada en NASDAQ. El problema no es la exigencia de transparencia o el trabajo añadido de proporcionar información a mercados e inversores. Es que condiciona fuertemente lo que haces. Dejas de pensar sólo en los objetivos de negocio (aumentar facturación y margen, fortalecer tu posición competitiva, fidelizar a los clientes, aumentar tu cuota de mercado) y empiezas a pensar en función de trimestres, presentaciones de resultados periódicas, reuniones con analistas, guidances, forward looking statements

Los analistas que siguen tu cotizada miran ciertas métricas intermedias para anticipar la evolución de tu negocio y estas pasan a ser gestionadas a corto plazo aunque ello suponga daño a largo para la compañía. Recuerdo perfectamente cómo en consultoría uno de ellos era el número de consultores en proyectos en el trimestre. Y cómo gestionar esa métrica nos llevó a tomar decisiones que vistas con perspectiva destruían claramente valor.

Recuerdo un equipo que tenía que hacer el plan estratégico anual de un cliente en principio en 6 semanas, y que 4 meses después seguí allí, aumentando facturación (con unos fees que hoy me parecen totalmente insensatos) y también la famosa métrica de consultores ocupados en proyectos, pero claramente haciendo que el cliente se enfadase con nosotros con mucha razón. Y que el año siguiente se facturase con él menos de la mitad. No digo que todas las empresas que están el bolsa sucumban a este tipo de prácticas, pero la presión está ahí, constante, todo el tiempo.

Obviamente todo esto viene a cuento del affair Gowex. Al final, ser más pequeño, crecer más despacio, desaprovechar algunas oportunidades no es sólo cuestión de ser más listo o más tonto. También de qué tipo de riesgos quieres asumir y qué tipo de valores mantienes y a cuáles renuncias. Y posiblemente haga que nunca seas un unicornio, que nunca valgas los famosos 1.000 millones. Pero también te permite dormir mucho más tranquilo y sereno. No te libra de que un día tu empresa no sea competitiva y tenga que cerrar o hacerse mucho más pequeña. Pero si sucede será porque no habrás sabido hacerlo, no porque hayas hecho trampas o hayas querido ir más rápido de lo que realmente puedes.

Foto | Reloj de la antigua estación de Canfranc

Uber y la desaparición del sector del taxi como lo conocemos

Uber Logo

Sigue el revuelo con Uber, como ya apuntábamos muchos, la protesta a nivel europeo contra Uber ha generado una estupenda campaña de notoriedad para la marca, incluso la ha puesto en lo alto de las listas de descargas en varios países, incluido España, dónde de momento sólo se puede usar en Barcelona.

Ayer publiqué un artículo sobre el tema, y a raiz de él tuve una intensa charla en twitter sobre el tema con varias personas, en especial con Miguel Angel Ferreira y con Angel Jiménez. Como Twitter no ayuda mucho a desarrollar argumentos largos, y se ve que mi post anterior no les convenció del todo, voy a volver a intentarlo con un segundo post que aprovecharé también para incorporar otras reflexiones interesantes sobre este asunto que he ido viendo.

Disrupción tecnológica

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el conflicto se produce porque se ha producido una irrupción tecnológica que hace posibles formas de prestar el servicio de transporte de pasajeros por carretera en entornos urbanos (en corto “taxi”) de una forma más conveniente y más económica que la fórmula tradicional. Como apunta Remo en El Blog Salmón:

Cuando adquirir un coche en nuestro país era un privilegio, la limitación de licencias y la cobertura en transporte público mediante taxis podía tener sentido. Se presentó una revolución; la aparición del automóvil y se planteó un sistema para que toda la población pudiera acceder a este transporte de una manera regulada. Con la evolución económica y social, el coche pasó a formar parte del patrimonio personal de muchos, pero a la par que la economía ha ido creciendo y las personas aumentando sus desplazamientos por diferentes vías (avión, tren…) el taxi ha tenido siempre un hueco privilegiado dentro del segmento.

La forma más conveniente y eficiente en ese contexto tecnológico y social era la concesión de un número limitado de licencias en función del tamaño de la población a cubrir y de sus necesidades de desplazamiento. A su vez, se regulaba fuertemente para asegurar que funcionase en condiciones. Como se requería un vehículo identificado y dedicado en exclusiva, se restringía el ejercicio para incentivar la inversión necesaria (licencia, compra del vehículo, adaptación, taxímetro…).

Ahora mismo el uso de una aplicación con pago, valoración del conductor, información sobre el vehículo y la posición del mismo supera en utilidad a la fórmula tradicional. Si a eso añadimos el uso de vehículos privados, la ventaja de precio también es importante (luego hablo más sobre este punto). Pero la evolución tecnológica no se queda ahí, como apunta Marc Vidal, en unos años el modelo más conveniente y económico será el de coches autopilotados y la profesión de taxista dejará de existir a largo plazo, y a medio dejará de ser el paradigma dominante.

Incorporación al mercado de activos no profesionales

Este aspecto, al que me refería en el post anterior cuando hablaba de “activos ociosos” es uno de los cambios fundamentales que introduce internet en muy diversos sectores y a menudo no se lo considera en todo lo que implica. Resumiendo mucho lo que sucede es que se eliminan las barreras de entrada al mercado y ello permite entrar en él a muchos más actores que, además, tienen motivaciones y formas de actuar distintas de las de los actores tradicionales. En el entorno tecnológico anterior para poder prestar el servicio había que adquirir un vehículo modificado para que sea fácilmente identificable como tal. Con la app esto no es necesario. La necesidad de un vehículo en exclusiva y de pagar una licencia hace que ese activo tenga que ser explotado al máximo, bien con dedicación plena, bien con uso de varios conductores. El entorno tecnológico actual permite que particulares que ya tienen su vehículo particular adquirido para otras cuestiones y, por lo tanto, a estos efectos, ya amortizado, puedan obtener ingresos dedicando a ello el tiempo que les parezca oportuno.

Creo que es oportuno entender bien cómo funciona UberPOP. Como conductor te das de alta, te bajas la app para conductores, subes una serie de datos y básicamente ya estás. Tú decides en qué momento enciendes la app de conductor y te pones como vehículo disponible y cuándo no. Al terminar cada servicio la app te pide que valores al conductor/vehículo. Por debajo de una cierta nota media, Uber te retira el permiso para operar en su sistema.

Por lo tanto, estás incorporando al mercado muchos nuevos actores, sin costes fijos inciales, con costes variables muy limitados y con niveles de elasticidad al precio variables. Todo esto ayuda a que se pueda regular oferta y demanda de una forma mucho más eficiente y, por lo tanto, que se ajusten los precios con mucha más facilidad.

Surge pricing

La disponibilidad de un buen número de conductores on-off, permite también variar el precio en función del equilibrio entre oferta y demanda. En momentos en los que hay más oferta que demanda, más coches disponibles que clientes, el precio por kilómetro baja, lo que incentiva a la vez a los usuarios a optar por el servicio en vez de alguno sustitutivo y a conductores los conductores más sensibles al precio a desconectarse del sistema, con lo cual oferta y demanda se equilibran con cierta facilidad. En el supuesto contrario, más demandad de taxis que vehículos disponibles, el precio sube, desincentivando el uso del servicio por la parte de la demanda e incentivando a que conductores no activos, que reciben una notificación en su móvil, se activen para aprovechar un momento de precio más ventajoso para ellos. De nuevo, ambos comportamientos reequilibran rápidamente oferta y demanda. La apuesta por el surge pricing es una de las razones por las que Uber ha recibido una valoración tan alta en su última ronda.

Licencias

Todo esto está muy bien, pero muchos taxistas han pagado cantidades muy importantes por esas licencias y ahora pueden competir con ellos otros que no las han pagado. Esto es cierto, pero también que en torno a las licencias se ha generado una burbuja especulativa, que las consideraba un activo en constante apreciación con el que se podía generar importantes plusvalías. Como dice Remo:

Son muchos los taxistas que han conseguido una concesión administrativa perpetua y que en principio estaba limitada al uso personal, se terminó comerciando con ella sin rubor alguno. El pago por el derecho de uso de un servicio público y su transmisión ha dado pingües beneficios a muchos taxistas (y operadores de media y larga distancia) y también ha generado una carga de deuda importante en aquellos que han optado por endeudarse para asegurarse un servicio con unos ingresos relativamente estables y fáciles de hacer. Si sabes conducir y te sacas el permiso adecuado, cualquiera puede ser taxista.

Pero el paradigma cambia y el segmento del transporte, ve peligrar su status de operaciones en monopolio, en muchos casos porque tienen el futuro resuelto y los propios taxistas ven en el coste de la licencia su jubilación y en otros porque están endeudados hasta las cejas y si se acaba el monopolio de la licencia del taxi, se quedan colgados con la deuda y futuro incierto. El problema de origen, en permitir por parte del sector público la compra venta de licencias de transporte, en lugar de ponerles fecha de caducidad y que se revocaran en el tiempo.

Si ahora establecer licencias para taxis no tiene sentido, y mucho menos que sean de 100.000 euros o más, ¿qué hacemos? Es verdad que se produce un cambio de condiciones para los taxistas que genera inseguridad jurídica para los taxistas. Pero, si son licencias vitalicias, ¿cómo estableces un sistema para su desaparición paulatina? Parece poco posible. Y que el Estado indemnice creo que es todavía menos planteable. Lo que sucederá en la práctica con toda probabilidad es que el taxi se convierte rápidamente en una actividad menos atractiva, en vías de ser sustituida por la tecnología y que todas las inversiones en el mismo pierden valor muy rápidamente. Se dejarán de traspasar licencias a esos precios y, en algún momento, se admitirá la prestación del servicio sin licencia y luego se eliminarán estas directamente. Sí, genera perjuicios para los afectados, igual que cada vez que cada vez que activos muy valorados pierden súbitamente su valor cuando este era en buena parte artificial.

Regulación y seguros de responsabilidad

Lógicamente tampoco se trata de que la actividad quede totalmente sin regular. Si es necesario que haya unas reglas comunes que posiblemente incluyan un seguro de responsabilidad (que debería ser proporcional al volumen de actividad, porque si no volvemos a crear barreras de entrada artificiales) y alguna, pocas cosas más. La mayor parte de los controles que ahora se hacen vía regulación se pueden imponer de forma mucho más eficiente mediante el sistema de valoración de los conductores. Si el coche se cae a pedazos, enseguida los usuarios lo detectan y lo avisan.

Impuestos

En este asunto hay dos aspectos: los impuestos que paga Uber y los que pagan los conductores. Uber sin duda los paga por sus servicios, otra cosa es que según tenga volumen acabe pagándolos en Irlanda como el resto de multinacionales. Esto no es un problema de Uber, es un problema de la Unión Europea que permite el flujo de capitales y servicios, pero mantiene régimenes fiscales diferenciados. Y es tremendamente injusto con las empresas locales que no tienen la dimensión para que les merezca la pena pagar impuestos en Irlanda. Pero no es una cuestión específica de Uber.

En cuanto a los impuestos de los conductores, lo lógico es que los paguen, de nuevo en proporción a su actividad. El hecho de que todos los pagos se efectúen a través de Uber facilita enormemente su control e incluso que se efectúen las oportunas retenciones fiscales. No parece que vaya a redundar en diferencia en cuanto a pago de impuestos.

Posición competitiva de Uber

Este sí que es un problema más delicado. Como dice Juan Macías:

Esto es, si pones barreras de entrada grandes, como las licencias de taxi, al final se tarda mucho en saltárselas, pero el que consigue saltárselas es un bicho muy grande con el que luego es muy difícil competir. Es lo mismo que sucede si evitas los pequeños incendios que van limpiando el bosque, al final hay uno enorme que no es posible controlar por la cantidad de sotobosque que ha ido creciendo.

Hay algunos competidores de Uber con modelos más o menos parecidos (Hailo, Cabify), ahora, muy difícil competir con una empresa global, participada por Google, que además la ayuda activamente y que acaba de levantar 1.200 millones de dólares a una valoración de 17.000 millones de dólares. Pero bueno, desde luego la manera de competir con ella no es prohibiéndola y manteniendo un sistema de taxis que, en su estructura actual se está volviendo anacrónico por momentos.

Bola extra: Neelie Kroes: My view on today’s taxi protests and what it means for the sharing economy (vía @mattcutts).

Uber: aprovechando activos ociosos

Los taxistas en media Europa andan movilizados por causa de Uber. Otro sector económico en el que la tecnología trastoca las normas establecidas y genera competencia que compite con otras reglas.

Además del masivo efecto Streisand que consiguen ese tipo de protestas, a mí me llama especialmente la atención que estén en huelga los taxistas en Madrid, que es una ciudad en la que Uber todavía no opera.

Uber no está en Madrid

Todo esto se produce porque la tecnología permite ofrecer un servicio mejor (facilidad de contratación y de pago usando app) y mejor precio. El fundamento económico de esto es que se aprovechan dos activos que sin la tecnología era difícil aprovechar: el tiempo libre de individuos que no son taxistas profesionales y sus vehículos privados, que pasan la mayor parte del tiempo parados y sin uso. Esos bienes ya han sido amortizados para su uso particular, y como los costes variables, fundamentalmente la gasolina, son limitados, la capacidad de generar actividad económica a costes menores es alta y es disruptiva. No muy distinta de la disrupción que supuso para los medios la irrupción de bloggers amateurs.

Esto trastoca el funcionamiento tradicional del mercado del taxi, que está altamente regulado y es relativamente poco eficiente. Permite conductores de Uber-POP (el servicio de bajo coste con conductores no profesionales) que se dedican a ello sólo temporalmente, sólo algunos días o a algunas horas. De hecho en ciudades como Nueva York, en las horas de mayor demanda los precios por kilómetro suben con doble objetivo 1) Ayudar a equilibrar demanda y oferta aumentando margen a costa de volumen y 2) Aumentar la oferta atrayendo a más conductores a estar activos en esa zona y horario. El ser capaz de poner en el mercado unidades de trabajo fraccionales y no dedicadas a tiempo completo, que usan activos adquiridos con otros fines y ya amortizados, genera ventajas económicas muy significativas. También el no tener que adquirir una licencia de taxi, a precios muy altos y que, en muchos casos, reflejan el valor del monopolio que ahora se empieza a romper por la vía de los hechos y más adelante lo hará por la vía legal.

Jorge Galindo apunta bien en Politikon que muchos taxistas consideran el precio pagado por una licencia como una inversión y tienen en cuenta su valor de reventa. Como comprarse un piso para revenderlo. Cuando un mercado se liberaliza los bienes afectos al mismo anteriormente pierden valor porque desaparece la escasez de oferta. No hace mucho enlazaba un artículo en el que se explicaba que, vista exclusivamente desde el punto de vista económico, la abolición de la esclavitud supuso retirar del mercado activos de valor muy elevado para los que los acumulaban, que se resistieron a ello hasta tal punto que dicho cambio dio lugar a la guerra civil americana.

Es cierto que tampoco tiene sentido abrir el mercado sin más y abolir toda regulación. Hay elementos relacionados con la seguridad y con los impuestos que hay que considerar también para fórmulas como Uber. Ahora, habría que considerarlas sin crear trabas que imposibiliten el modelo. Por ejemplo, si un conductor sólo dedica unas horas al día o a la semana a esa actividad, debería poder contratar un seguro a medida que contemplase ese supuesto, o que incluso se pagase por viaje, o que el cliente pudiera optar por tenerlo (y pagar algo más) o no. Igual con imposición (salvo que sea optativa, claro). Las críticas respecto a la fiabilidad o la limpieza de los vehículos creo que no tienen base. El sistema de valoración de los conductores por los usuarios de este tipo de aplicaciones es mucho más eficiente para controlar esos aspectos que el sistema tradicional de licencias e inspecciones.

También escribe sobre el tema Enrique Dans | Uber: otra disrupción, y otra industria que no sabe reaccionar ante ella